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Imaginario sesentero



Esta es la historia de dos niños de la alta burguesía londinense. Como su padre no soporta que tengan su habitación hecha unos zorros porque quiere que sean como él, perfectos, nuestro gentleman (sólo en la impecable apariencia) contrata a una institutriz para meter a los infantes en vereda.

La señora se presenta a los niños y decide, en primer lugar, resolver la cuestión del desorden: unos pases de magia por aquí, unos herméticos gestos por allá y hete aquí que los armarios y cajones se abren solos, la ropa se autodobla y se coloca en su sitio, los juguetes cobran vida para volver a sus cajas. Los niños asisten a todo esto entre divertidos y perplejos. La señora les enseña, incluso, algún pase para que ellos sean capaces de aplicarse el cuento solitos la próxima vez.

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Casillas

casillasLa Rádio Televisão Portuguesa emite un programa radiofónico semanal llamado O esplendor de Portugal. Se trata de una tertulia moderada por Rui Pêgo, periodista portugués, en la que se convida a tres representates de comunidades extranjeras (una española, un brasileño y un italiano) a que se manifiesten sobre la actualidad de nuestro país vecino.

Pues, bien, Ronaldo Bonacchi, el italiano, refirió el otro día una sabrosa anécdota vivida en primera persona. El tertuliano había acudido a un ambulatorio. Cuando llegó, las salas de espera estaban abarrotadas y la explicación dada por los empleados del centro culpaba el atasco en la gestión de las consultas a una caída del sistema informático. En plena confusión, a alguien se le ocurrió encender la televisión que presidía la dependencia en la que se encontraba nuestro tertuliano. Justo en ese momento, el señor Bonacchi acertó a oír que desde el electrodoméstico se decía : “¡Portugal entero está indignado!” e, inmediatamente, pensó: “Pues sí que debe estar indignado, la frase no ha podido llegar en mejor momento: crisis económica, crisis demográfica, crisis del estado de bienestar… ¡Ya era hora de que la gente mostrara masivamente su malestar!”. Todo se le vino abajo cuando, desde la televisión, siguió la frase: “(…) ¡Hay una conspiración para que Cristiano Ronaldo no se lleve el Balón de oro!”

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