daniel
  • Home
  • Noctámbulos
  • Daniel Prieto
  • Descorazonadas

Francés natural

roque1

Vivo en una celda de aislamiento.
Solo que es más grande que una celda.
Del trabajo a mi casa y al revés.
Y así todos los días.
Menos el jueves, que libro.
Hay chocolate con churros.

Morrer hai que morrer.

Mi abuelo se muere
poco a poco
en su casa
frente al cuartel
de la Guardia Civil
de A Pezoca
mientras mi madre
y mi tío
lo van cuidando
cada día.
Hay días sin pan.

Le compro centollas de la ríaroque2
a mi furtivo de confianza.

Martín, mi hijo, le preguntó
a mi abuelo
cuántos años tenía.
Hizo una pausa
y le contestó
"TEÑO DOUSCENTOS ANOS"
mientras se reía.

Atende a morrer, ostia.

Vivo sin que me importe demasiado
la vida
y todo el dolor
se concentra
en las puntas de los dedos.
Vodkas con naranja.
Abstenerse malos rollos.
Discreta, económica.
Francés natural.

Manda carallo.

El autógrafo de Willy De Ville
guardado
en algún lugar
de la casa de mi madre.

O carallo vintenove.

Las presentadoras de televisión feministas
que están todas tan cachondas
y lo saben.

Alí vai coa túa.

Siempre recordaréroque3
el velorio de la familia de mi amigo Víctor
en Mabegondo.
Tardamos dos horas en llegar
y nos emborrachamos con queimada
y augardente
y mencía con el difunto
de cuerpo presente
mientras comíamos
la empanada más rica que jamás haya existido.

Malo será.

Tengo el libro de Laureano Oubiña
firmado
por Laureano Oubiña.
"Mi verdad",
es un título cojonudo.
Me lo regaló mi hermano.
Libre sempre Laureano Oubiña.

Bos días a todos menos a un.

El mareo de mi amigo Paco,
mi hermano de Madrid.
Sabe cosas de mí
que no le he contado a nadie.
La poesía es un puta barata de carretera.

Parrocha de xalundes.

Sesenta años de la película de Pasolini.
Saló o los 120 días de Sodoma.
Como el mercado laboral.
Como hacer la compra en sábado.
Como ir de putas un lunes.
Como comerte el coño.

Trabajo cuarenta horas semanales
que
a
lo
mejor
son sesenta.

Mira Maruxiña, mira, mira como veño.

La borracheraroque4
tumbados en el Obradoiro
mirando la catedral de Santiago
al revés. Y los mejillones picantes
del Trafalgar
y las cuncas de viño
del Bar Ourense.
Y todas esas tardes perdidas
pero ganadas a la vida
en el Universal
frente a la facultad de Geografía e Historia.

Na cona da vella non manda ninguén.

Tengo 42 años
y dos hijos
y estoy esperando
a que mi vida empiece.
Tu azabache guaraní,
el idioma de los dioses,
y mi marrón verdoso de cuarzo.
Seixo.
Daniel Prieto Seijo.
Seixo.
Seixo Branco,
un lugar precioso para suicidarse.
Como aquella chica
que tenía la librería en As Brañas
que se tiró
por aquel agujero
y que me sigue dando
tanta
y tanta
p
e
n
a.

Tu negrura, María,
tus ojos de la selva amazónica
traspasándome el alma.
Te quiero.


Canta claro.

Un día comí
cera del oído
de mi hermano.
Cramps en Paredes de Coura.
Monte Pindo.
Playa de Carnota.
El infinito.

Roque gateando
por el pasillo.
El mundo futuro.
Amén.

Forza Dépor.

roque5Martín se olvidó el libro de matemáticas
del tercer trimestre
y le pusieron una multa
y da lo mismo
porque es
un niño tan inteligente
que hizo todas las fichas pendientes
en cinco minutos.
Yo no sería capaz de hacerlo
porque
ni siquiera
lo intentaría.

Lo haces muy bien. Tú sigue así. El Supertwist.

Eu traio
unha borracheira
de viño.
Que auga non bebo.

Lo peor no es ser un cobarde,
es
no saber
que lo eres.

Escuchar a la Credence
mientras conduces
es lo mejor que hay en la vida.


Imprimir

El infierno está dentro de nosotros

prietoo1

Abro la persiana. Hace un día precioso y digo "mierda". Me sorprendo a mí mismo. Sonrío. Aún tengo la suerte de sorprenderme por algunas cosas. Hay pelos de gata en el edredón. Si hace sol lo más normal es que tengamos la terraza a tope. Las sábanas se me quedan pegadas en los dedos mientras extiendo el edredón hacia delante, hasta cubrir la almohada. Estoy demasiado cansado como para hacer la cama en serio. Las yemas se me agrietan por los químicos que usamos a diario. A veces las grietas se abren solas y sangran. A veces las heridas tardan mucho en cerrarse. A veces me duelen todo el tiempo y entonces dejo de sentir dolor. Gilles de Rais en el confesionario.

Es viernes y hoy comencé el turno de las siete de la mañana. La casa está hecha un desastre. María trabaja todos los días. Yo libro los jueves pero aún falta una eternidad. Los cacharros sin fregar. Pasar por todos esos días de infierno pensando únicamente en ese jueves que está
tan
lejos
y que parece no querer llegar
nunca.

prietoo2Los jueves son la esperanza y la luz. El único motivo. La meta de cada día. El hilo de ilusión que queda. La puerta que aún se puede abrir. El olor a café recién hecho por las mañanas. Acariciar tu pelo. Los jueves son todo lo que me queda. Sentarme y relajarme un rato y pensar que, a lo mejor, las cosas podrían cambiar algún día. El brillo en los ojos de Martín, su voz que compensa todos los males. "Eres el mejor papá del mundo" escrito en una pizarra. Eso son los jueves para mí. Pero para que llegue el jueves tienen que pasar los viernes, los sábados, los domingos, los lunes, los martes y los miércoles. Tiene que pasar todo ese infierno y, mientras, la vida se me va escurriendo entre los dedos. Luis Alfredo Garavito en Disneylandia.

Tenemos lavavajillas pero, no sé cómo, toda la cacharrada acaba acumulada en el fregadero. María y yo discutimos a menudo porque yo meto las sartenes en el lavavajillas y ella dice que no se meten. Algunas noches estoy en el salón viendo alguna de esas series de mierda cuando los niños duermen y entonces aparece en el quicio de la puerta, sujetando la sartén en alto sin decirme nada. Y me repite siempre lo mismo: "Las sartenes no van en el lavavajillas, no me canso de repetírtelo". Yo suelo contestarle que mi madre siempre me dice que las sartenes y las ollas, e incluso el termomix, pueden ir al lavavajillas. Entonces la cosa suele complicarse y lo más normal es que acabemos discutiendo. Hay cáscaras de pipas debajo de las sillas de la cocina. Alguien debería barrerlas. Andréi Chikatilo a la puerta del colegio.

prietoo3Mi vida de mierda hacia ninguna parte. Canallas. Miserables. Nos han engañado a todos. Los gimnasios están llenos de gente que sigue entrenando con mascarilla. Los veo pedalear como imbéciles en sus bicis estáticas mientras conduzco de vuelta a casa. Los cementerios también están llenos de gente, pero estos ya no entrenan y no tienen que llevar mascarilla. Están muertos, tanto como esos que pedalean hacia ninguna parte. Bueno, sí, hacia el cementerio cada día un poco más. Gente toda que se cree tan importante como para que el mundo se tambalee por su pérdida. Gente que se cuida muchísimo y se hace vegana pensando en el bienestar animal. Animales a los que les importamos una puta mierda. Gente tan equivocada pero super en forma. O sea, tía, te lo juro. El mundo seguirá precipitándose hacia el abismo sin que importe ni una puta mierda tu muerte ni la de
tu
puta
madre.

Jeffrey Dahmer en las distancias cortas.

Te morirás, y tus hijos morirán si es que tienes la suerte de poder tenerlos, y los hijos de tus hijos también morirán si es que tu estirpe llega tan lejos... y no pasará nada, señores. Un poco de calma. El circo continuará su función con nuevos payasos. Tus huesos quedarán reducidos a la nada y tu tumba desintegrada y
un
día
nadie recordará quién cojones fuiste tú y entonces, a lo mejor, te entran ganas de seguir pedaleando para irte a la puta mierda para siempre. En la intimidad con Albert Fish.

prietoo4No comprendo que haya personas que ignoren que la industria farmacéutica mercadea con la muerte. Siempre ha sido así. Alguna gente se escandaliza porque esas empresas no ceden la patente de la vacuna contra el coronavirus. Alguna gente imbécil. El sufrimiento humano es el negocio más rentable del mundo. Las guerras, el motor del capitalismo. Muerte y destrucción para que podáis subiros vuestras fotos a Instagram poniendo morritos. El infierno está dentro de nosotros. Ted Bundy en tu boda.

Me meto en la cama deshecha aprovechando que Roque por fin se ha dormido. Hay motas de polvo en las esquinas. La ropa sin planchar está apilada en la cocina. Cierro los ojos. Me quedo dormido. Sueño que estoy trabajando y que son dos descafeinados de máquina dobles sin espuma y sin lactosa en vaso de cristal con sacarina templados pero con doble carga y tener la certeza de que voy a morir para esto, para desperdiciar mi vida entre cretinos. John Wayne Gacy en la guardería.

Desde que tengo uso de razón recuerdo a mi madre discutiendo con mi abuelo. Discutiendo de la ostia. Era la única de sus hijos que se atrevía a plantarle cara. Mi abuelo es una de esas personas de antes, acostumbrado a que su mujer le hiciera las comidas, le rascase la espalda y le trajese las zapatillas. No había ningún tipo de desprecio hacia mi abuela en lprietoo5os hábitos de mi abuelo. Simplemente tenían como una especie de acuerdo tácito entre ellos y se repartían las tareas. De joven, mi abuelo era capaz de comunicarse con las vacas, que le obedecían de una forma increíble. Montaba follones en las tabernas cuando bebía demasiado y, a veces, mi madre tenía que ir a buscarlo a la taberna. Mi abuela la enviaba a ella a buscarlo porque era la única que tenía el valor suficiente como para meter en vereda a aquél hombre fuerte y estruendoso que maldecía en voz alta. Cago en todos os santos e nos pilares do ceo, solía decir. Mi abuelo enterraba a los gatitos recién nacidos y trataba con cariño a sus cerdos. Discutía con todo el mundo y a menudo se metía en líos pero siempre era el más cariñoso con sus nietos. Sabía qué tiempo iba a hacer con solo mirar hacia arriba y bebía los cubatas directamente preparados en una botella de Cocacola de dos litros que mi abuela le preparaba con toda la buena intención. Solo é ron mais Cocacola, eso non lle fai mal. Ahora mi abuelo es como un niño otra vez. En cierto modo él ya apenas está entre nosotros. A sus 94 años requiere cuidados constantes. Mi madre siempre está a su lado, hablándole y cuidándolo con tanto cariño que hace que de repente aún tenga fe en la Humanidad. Me gustaría poder ser algún día como mi madre, o por lo menos la mitad de cómo es ella. Me gustaría algún día poder sentirme tan querido como mi abuelo. Me gustaría que supieses, mamá, que estoy tan orgulloso de ti que no me atrevo ni a decírtelo.

Imprimir

Putones verbeneros de los Goya

daniberk1

Cuando dos hombres del siglo XXI ven a una mujer guapa caminando por la calle no le miran el culo ni las tetas, intentan escrutar en su inteligencia. No piensan ni por asomo en chuparle los pezones sino en cuales serán sus gustos literarios. Y tampoco fantasean con acostarse con ella sino en cuáles serán los intrincados caminos de su alma y en sus anhelos existenciales. Cuando dos hombres del siglo XXI contemplan a una mujer hermosa jamás comentan lo buena que está ni qué culo tiene sino que se centran en su espiritualidad. Cuando dos hombres de 2021 observan a una rubia con pinta de putón verbenero con las tetas casi de fuera ni por asomo piensan en ella como si fuera un putón verbenero. Las actrices y modelos de los Goya de senos turgentes se indignan desde sus vestidos de alta costura y sus Instagrames con toda la razón porque, por desgracia, quedan hombres que no son del siglo XXI. Son hombres del mundo real.

Me cago. Estoy a cinco minutos de mi casa. El carro del niño pesa un huevo. Acabo de dejarlo en la guardería y en su lugar llevo la compra de la semana. En la parte de arriba, en el asiento, van las cosas envasadas que no manchan, como la leche y las galletas. Abajo va la carne, la fruta, el pescado y cosas así. Una mano la tengo totalmente ocupada sujetando un paquete de seis botellas de agua grandes. Pesa ocho kilos y medio. Con la otra empujo el carrito. Pesa un huevo. Adelanto a una de esas parejas que camina como si no quisiera llegar a ninguna parte, como si quisieran morirse andando por la calle, como si estuvieran esperando a que pasaras por allí cagándote con el carrito lleno para meterse delante tuya. Al rebasarlos golpeo ligeramente una bolsa de plástico que lleva la mujer y me echan una mirada torva. La acera se estrecha. Ya queda menos para llegar a mi casa. Delante mía camina una mujer con un niño que apenas sabe andar. Van a paso de tortuga, aún más lento que los viejos. Joder. Sostiene al niño por un brazo y prácticamente lo lleva en volandas. Me cago. En un suspiro ya les he alcanzado y me veo obligado a reducir la velocidad porque no se separan. "Abuelita te va a comprar una pelota". Toso ligeramente para que se den cuenta de que les piso los talones, para ver si se separan. Sigo caminando apretando el culo. Me cago, ostia. Toso un poco más fuerte y el niño gira su cabecita levemente y me mira. daniberk2Me cago, ostia. No le veo muy bien su expresión porque mis gafas están prácticamente empañadas debido a la mascarilla. Se me acelera el corazón aún más. "Abuelita te va a comprar una pelota muuuy grande". Arrastro un par de veces la suela de mis botas en la acera. El niño vuelve a mirarme pero la muy puta hace que no me oye. Casi respiro en su nuca. Me dan retortijones y me doblo ligeramente sobre el estómago. Los dedos de mi mano izquierda están blancos, las bolsas me cortan el riego. No siento la punta de los dedos. Solo siento la mierda en la punta de mi culo. "Sí, cariño, la abuelita te va a comprar la pelotita". Se me acelera más el pulso. Me cago, cojones. Entonces se me cae la bolsa de las naranjas y comienzan a rodar por la acera, algunas se pierden debajo de los coches aparcados. Me paro en seco y empiezo a recoger las que puedo mientras noto la mierda a punto de explotar. El niño se gira y empieza a gritar. "¡Pelotitas, abuela! ¡Pelotitas!" Pero su puta abuela no se gira para ayudarme ni mucho menos se detiene para dejarme pasar. Tiro las naranjas donde puedo y sigo caminando. Los alcanzo en dos segundos. La abuela sigue caminando al paso del niño. Es como si una organización secreta hubiese orquestado una operación especial para que me cagase por los pantalones. Me parece increíble que una persona pueda tener tan poca empatía como para no percibir a otro miembro de su especie que está sufriendo a solo unos centímetros de distancia. Hay que tener poca educación como para no pensar en que, a lo mejor, alguien que va detrás tuyo tiene algo de prisa y no tiene por qué soportar el ritmo cansino de un niño que casi no sabe andar. Entiendo a los homicidas y a todas esas personas que sufren enajenación mental y asesinan a adorables abuelitas, les entiendo perfectamente. Y es que a veces la violencia es el único camino. Estoy de acuerdo con la violencia. A veces es la única salida. A veces hay que quemar bancos y cajeros y mobiliario urbano, hay que apedrear las oficinas de las grandes compañías a las que les importa todo una mierda menos su beneficio. No les importa que tu hijo no tenga para comer, ni arrasar bosques, ni desahuciar a viejas, ni verter miles de toneladas de petróleo al mar, ni que el banco se quede con tu piso porque os habéis quedado sin trabajo, ni vomitar contaminantes al aire y a los ríos mientras sus acciones suban en bolsa. A veces es necesaria la muerte y la destrucción y el apocalipsis. Me cago, ostiaputa. Pienso en que tantos siglos de cultura grecorromana no han valido para nada. La Ilustración no ha valido para nada. La Institución libre de enseñanza no ha valido para nada. El acceso a la cultura del populacho no ha valido en realidad para nada. No hemos avanzado nada. Supongo que si los extraterrestres nos observan y son una inteligencia superior y ven cómo esta jodida abuela castiga a los transeúntes a ir al paso enfermizo de un niño que apenas camina decidirán exterminarnos a todos o, en el mejor de los casos, no contactar con nuestro planeta. Supongo que si son una cultura tan inteligente y tan avanzada como se les presupone querrán examinar las mentes de las más de seis mill millones de mentes que pueblan esta gigantesca casa de putas. Y cuando le toque el turno a la mente de esta abuela tarada y egocéntrica decidirán que ya han visto suficiente maldad y arrasarán la Tierra por el bien del universo. Decido que voy a decirle amablemente que me dejen pasar. "¡¡Señora, tóqueme las pelotas!!"



daniberk3Las actrices de los Goya están indignadas porque se les ha colado un trozo de mundo real en su gala. Dos hombres diciendo que tienen pinta de putas. Y no saben que son putas igual que las putas. No saben que todos somos putas. Ya me gustaría a mí cobrar como una puta. Putones verbeneros de los Goya. Putas del 8M. Hago 69. No hay ninguna diferencia entre abrirse de piernas o abrir cuentas corrientes. No hay diferencia entre poner el culo o poner el cuño. No hay diferencia entre tirar cañas o tirarse a alguien. No hay diferencia entre hacer un plano o hacer una paja. Dinero a cambio de un servicio. Da igual. Diferentes nombres para lo mismo. A algunos nos recluta alguna organización criminal y empezamos a ejercer engañados. Contratos basura y sin que se respeten derechos. No hemos leído la letra pequeña. Estamos atrapados. Multinacionales, crimen organizado. Nadie puede escapar de los tentáculos de la trama. Todos somos esclavos con diferentes nombres. Todos somos putas con diferentes nombres.



Mi tía Enriqueta tuvo hace poco un accidente de coche y va en muletas. Su perro es un labrador medio gilipollas. Todos los días queda en la playa con otros dueños de perros. La acompaño en su paseo diario. Ella sola no puede controlar al chucho. Llegamos. Parecen los miembros de una secta satánica. Lo primero que me preguntan es si tengo perro. Les digo que no. Ponen cara extraña, como si yo no fuese muy de fiar. Mi tía le suelta la correa. Los perros corren por la arena como embobados babeando y meando mientras sus dueños sonríen y hablan como entre ellos con un código secreto que solo ellos y mi tía conocen. No sé de qué cojones hablan. No entiendo lo que dicen y lo que alcanzo a entender tampoco lo entiendo. No me hacen gracia sus chistes. No me hacen gracia ellos ni sus perros cagando por todas partes. Una gorda de gafas con pinta de tarada y la ropa llena de pelos de perro se pone a hablar con mi tía de su labrador medio gilipollas. "Raf es precioso, es un líder nato, tiene un gran carisma y transmite una paz enorme". Y mientras Raf está cagando en la arena, temblando ligeramente con las piernas arqueadas y mirando al vacío. La verdad es que caga con mucho carisma.



daniberk5Cago en el bar infecto de debajo de casa. Moscas en el ambiente. Fritanga de aceite sin cambiar. Gilles de Rais. Tortilla verde mohosa. Baratillo americano hostelero. Se pueden intuir las cucarachas en cada una de las inimaginables rendijas del local en semipenumbra. Fotos descoloridas de hamburguesas y bocadillos. El tiempo parece haberse detenido en el Bar Acapulco. También hay platos combinados. Olor a baños sin lavar, a fracaso, a cigarrillos en el almacén y a camisetas sudadas del día anterior. Menú del día por siete euros. A lo mejor hay algún valiente que se atreve a pedirlo. Cierro la puerta. El pestillo no funciona. Cojo unos pañuelos de papel y me hago una especie de guantes para no tocar nada. Empujo la puerta con la mano. Me pongo en cuclillas sobre el agujero porque se trata de una de esas letrinas de hace cincuenta años que ni siquiera tienen para reposar las cachas. En parte casi lo agradezco. La mierda acumulada de dos días. Solo las ganas de cagar son más fuertes que el asco. Un mojón gigante se asoma lentamente al mundo. Por unos breves instantes se desprende de mi cuerpo y queda suspendido en el éter. Luego cae tristemente en el agua infecta de abajo. Plop. Pienso en lo asqueroso que es un mundo donde el agua de esa letrina infecta vaya a parar a nuestro mar. El agua me golpea el ano. Todo siempre puede ir a peor.

No importa que guardes todas tus fotos en discos duros carísimos ni que las subas a google fotos ni que las imprimas y las clasifiques por años en álbumes preciosos porque un día van a desaparecer del todo. Y tú también desaparecerás. No quedará rastro de ti en este enorme puticlub. Y mucho antes de eso nadie se acordará de ti. Nadie.


 

Imprimir

lanochemasoscura