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Hostia puta (I)

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Lo mío.

A los seis años ya se veía que algo no iba bien. Mis padres tenían la esperanza de que fueran pies planos, pero yo creo que ya sabían que no. Recuerdo que durante bastante tiempo me hicieron mogollón de pruebas, fuimos a un hospital de Bilbao, y me metieron unas agujas enormes en los brazos y las piernas. Supongo que me pusieron anestesia, no me acuerdo, no dolía. Máquinas haciendo ruiditos. No tenían ni idea de qué me pasaba. Lo más parecido que encontraron fue una enfermedad rara que solo tienen los tíos. Que a ver, no hacen falta 5 años de carrera, si eso no les daba una jodida pista de que no, yo ya no sé. Así que con eso nos fuimos a casa, con que no iba a pasar de los 15 años. Y eso que el médico era una puta eminencia de la neurología. Menuda cagada Doctor Eminencia, menuda cagada. Solo recuerdo que mi abuela me abrazaba mogollón, pero triste. Mis padres disimularon mejor.

Pero resultó que no. Yo estaba de puta madre, la verdad. A los 16, 17, 18, yo iba al médico y me miraba con cara de “No sé qué haces aún aquí”, luego ya ni iba. Y bueno, si eso era morirse, pues por mi bien. Salvo por lo de no hacer planes y eso, cuando vivir como si no hubiera mañana es literal, la verdad es que mola bastante, en serio, que no le veía el drama. A veces lo echo de menos y todo. También andaba yo ya un poquillo pedo, todo hay que decirlo. Without future there is no fear.

hostia2El vidrio.

Mis padres tenían un bar. Al principio, con 10 años fue un poco mierda porque ya no había vacaciones, ni fines de semana, ni fiestas ni nada. Tener un bar consiste básicamente en estar jodido cuando los demás lo están pasando bien. Pero la verdad es que a partir de los 14 o 15, lo de tener la casa para ti hasta las 4 de la mañana los fines de semana empezó a molar bastante. Mi hermana y yo tuvimos temporadas majas, que por mi casa pasó hasta el tato. A las tres y media de la mañana se oía a mi padre bajando la persiana del bar y echar las botellas al contenedor de vidrio y nos daba tiempo de abrir las ventanas, de mandar a la gente para su puta casa y aquí no ha pasado nada. Nunca nos pillaron. Bien por nosotras.


Lo de Dios.

Si algo les agradezco a mis padres es no haberme llenado la cabeza con mierdas de religión. Eso y que en esencia y por lo general me dejasen en paz. Mi padre montó el pollo en el colegio para que no me hicieran rezar el padre nuestro al empezar la clase. La profesora hacía ponerse a todos los niños de pié y rezaban, yo me quedaba sentada sin abrir la boca pero de tanto oírlo lo acabé aprendiendo igual. Luego para no ir a clase de religión, cuando todavía no había la opción de hacer ética, otro chaval de otra clase y yo salíamos al pasillo y nos quedábamos ahí una hora, sentados en el suelo. Todavía nos caemos bien. La insurgencia une mucho.

A Teresa de Calcuta no le importaba recibir dinero de dictadores y genocidas. No se sabe qué fue de la fortuna que recibió, solo que nada de ese dinero se lo gastó en los pobres, para los pobres solo había oraciones. A los centros que abrió en la India iba la gente más pobre que las ratas a morirse. No había nhostia3ingún tratamiento ni ningún analgésico, ni una puta aspirina te daban, porque Tere veía a dios en el sufrimiento de los pobres, iba por las camas tocándole la cara a gente agonizante.

“Hay algo bello en ver cómo los pobres aceptan su suerte de sufrir como en la Pasión de Cristo. El mundo gana mucho de su sufrimiento”.

Pues mira, que te ponga cachondo el sufrimiento ajeno tiene un nombre de toda la vida y no es más que ser un sádico hijo de puta. Ella murió sedada hasta las trancas, ocupando tres plantas de uno de los mejores hospitales privados de EEUU. Pues eso. Que tiene un Novel de la Paz, que la hicieron santa.

Y ya puedes ser todo lo ateo que quieras, 2000 años de dar la matraca con las mismas sandeces se termina convirtiendo en algo que asumes, te lo tragas y punto. Y les habrá salido bastante bien si han conseguido hacerte creer que hay algo esencialmente malo en ti, que debes sentirte culpable por lo que haces y lo que no haces, por ser lo que eres. Y si te dejaron al alcance de curas o monjas cuando eras un crío, madre mía, te digo yo que llevas el bicho dentro. Lo del pecado original se lo inventaron para algo, y no sé si se puede dar más por culo que eso, la verdad.

Y que no, los últimos no serán los primeros. No hay recompensa si has ido acumulando puntos en el monte del calvario, y los malvados no van a pagar las consecuencias de sus actos, no funciona así. No existe el karma ni nada que se le parezca, al universo se la sopla que el bien y el mal estén compensados. Los hijos de puta lo saben, y por eso nos llevan ventaja.


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