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Todas putas

putas1Empezaré diciendo que soy una puta. Siempre lo he sido y siempre lo seré. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: porque cuando algún hombre me lo ha llamado, al poco lo he olvidado y he retomado mi vida. Sin embargo, esa no es la manera de actuar de una señorita, ¡hasta las prostitutas deberían sentirse humilladas al ser calificadas así!

Según Juan Pablo Castel, protagonista de El túnel de Ernesto Sábato, solo hay una razón por la que he podido volver tan pronto a la alegría cuando me han llamado puta: que hubiese cierta putas3verdad en esa calificación. Por eso sé que soy una ramera. Sí, eso es lo que soy. A pesar de que los hombres me humillan, viajo sola, me pinto los labios y no me pongo tacones.

No tengo remedio, soy una furcia. En lugar de vivir atemorizada, bebo cerveza y juego al futbolín. Cada vez que voy sentada entre dos hombres en el metro, me despatarro haciendo que mis piernas formen un ángulo perfecto de 90 grados. O quizás más.

Y tú no te salvas. Tú también eres una puta. Por eso te pega tu marido, te lo mereces. De no merecerlo, él no lo haría. Tampoco te despreciaría en público, ni te diría la ropa que te tienes que poner. Él trae el sueldo a casa, recuerda.

No me olvidaba de ti, pedazo de ramera. ¿En serio te tengo que explicar por qué la juez te preguntó cuando te violaron si cerraste bien las piernas? Irías enseñándolo todo, o quizás borracha o drogada hasta las cejas. Los hombres tienen ojos, cariño.

Seguro que subes todos los días fotos a tus redes sociales insinuándote, con mensajes sugerentes, incitando a los demás a que te digan cosas. Luego no te contradigas, no grites que “no es no”. Eso es cosa de las feminazis, esas tías feas de pelo rapado y vello en el sobaco.

putas2Tú tampoco te escapas. De hecho, eres la más puta de todas. Por eso te forzaron cinco hombres y te han puesto a una detective detrás de ti. Tanto investigarte para nada, porque tu vida dice lo evidente, lo que todos sabíamos: que eres una casquivana, una buscona, una meretriz. Sonríes y estás relajada cuando sales con tus amigas, a cada cual más puta.

Deja ya de aparentar normalidad. Cinco hombres te han hundido la adolescencia y la juventud y quieren continuar amargándote la vida. Sufre, haz las paces con tus violadores. Porque si no, demostrarás que hicieron bien en violarte.

Porque ellos nunca serán los culpables si te insultan, te humillan o te violan. Tú eres la única responsable de tus acciones y de las que los demás ejercen sobre ti. No te rebeles, no opongas resistencia, no luches. Vive como lo que eres, una víctima, el sexo débil, una puta.

Malos tiempos

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Acabar un jueves cualquiera cantando por Camilo Sesto en el Toni 2. Esa fue mi respuesta cuando me preguntaron qué era para mí la aventura.
Menudo farol me marqué.

Pero ¿qué es la aventura? Nunca me lo había planteado hasta ese momento. Ahora sí lo sé: hacer lo que me dé la gana independientemente de lo que piensen los demás.

malos2A pesar de vivir en un mundo globalizado y supuestamente moderno y avanzado, las personas son cada vez menos libres, la crítica a la individualidad es una constante en nuestros días y la ética está desapareciendo.

Me he marcado una premisa: nadie puede juzgarme o, mejor dicho, nadie debe interceder en mi vida. Porque, si no daño a nadie, no estoy haciendo nada malo. Ni raro, ni extraño, ni alocado, ni disparatado. Simplemente disfruto con lo que me hace feliz.

Imagina que aparece una persona que vuelve a situarte en el mundo, que siempre está dispuesta a hacerte sentir bien y que, parafraseando a Luis Alberto de Cuenca en El desayuno, tu risa se convierte en una ducha en el infierno. Pero todo el mundo piensa que esa unión no te conviene, que vuestras condiciones no son las mismas y que no podéis tener un plan de futuro común.

Futuro. Desde cuándo le preocupa mi futuro a una sociedad que se decanta por lo inmediato, que desecha a las personas en un abrir y cerrar de ojos como si fuesen maquinillas de usar y tirar. El mercado de la carne se hace realidad en esas aplicaciones en las que se decide a qué desconocido te llevarías a la cama simplemente por su físico. Y después, desaparecer.

malos3Época consumista y de contradicciones. No puedo tener vello en las axilas, pero está de moda hacerse extensiones en los pelos de la nariz. No debo acostarme con quien quiera, pero si no lo hago soy una mojigata. Estoy en contra de la explotación de las personas, pero me compro unos calcetines en Primark.

Las redes sociales están repletas de politólogos aplicando el artículo 155, enchironando a Puigdemont y declarando la independencia de Cataluña cada cinco minutos. Llevo un mes viendo banderas de España engalanando los balcones de los barrios más humildes. De repente nos inunda la preocupación por la unidad del país cuando somos los primeros que llevamos años sufriendo recortes en numerosos servicios públicos.

Las mujeres queremos feminismo. Libertad, igualdad y fraternidad, premisas muy francesas. Pero luego, si me ven hablando con un amigo durante varias horas, esas mismas tías pseudo-liberales me insisten en que me enrolle con él o me preguntan si ya lo he hecho. Cuando he viajado sola se han atrevido a decirme: “Sí, ya, sola”. Y cuando menos me lo espero recibo un comentario nada favorecedor acerca de mi soltería.

malos4A la mierda, que diría Labordeta. A mí lo único que me importa es respetar las decisiones, ideologías y opiniones de los demás siempre que no se inmiscuyan en mi vida.

Vivir intensamente, ir a un concierto espectacular, bailar en la pista y que, al ducharme, el confeti que se había quedado pegado a mi cuerpo se diluya en el agua.

Viajar sola o en compañía, disfrutar de las personas que me interesan, leer un buen libro.

Amar a quien sepa cómo encender el interruptor que me da vida.

Y, por qué no, ponerme extensiones en los pelos de la nariz.

Cuánto daño hacen la libertad y la felicidad.
 
Ándate con cuidado.
Que no se entere nadie
de que lo pasas bien,
que tu vida funciona
y eres feliz a ratos.

Hay gente que es capaz
de cualquier cosa
cuando ve una sonrisa.

<Malos tiempos - Karmelo C. Iribarren>

Me hago mayor

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Aún recuerdo el momento: estaba tomando una cerveza en un bar de Toulouse, era la Happy Hour y dos pintas salían por 5,20 €. Empecé a mirar a mi alrededor. Todos eran estudiantes universitarios de primer año de carrera, pidiendo metros de pastís (el anís típico de Marsella) y babeando entre ellos. Fue entonces cuando me sentí fuera de un lugar que me había pertenecido hasta hacía poco tiempo atrás. Y qué incómodo.

Mi amiga y yo, ambas de 26 años, comenzamos a hablar de personas en común, más o menos de nuestra edad.

Muchas de ellas se estaban casando y/o teniendo hijos.mayor2 Y nosotras allí, tomando una cerveza, gastando nuestros ahorros en un viaje y sin pensar más allá de lo que haríamos el día siguiente.

Antes creía que la gente se estaba volviendo loca, que no podía ser que quisiesen formar una familia “tan pronto”. ¿Cómo puede ser que le den cuerda al reloj biológico con 25 años? Pero parece que la equivocada era yo, que no es raro pensar en hipotecar el futuro cuando cumples el cuarto de siglo. No me hace falta más que mirar a mi alrededor para comprobarlo.

Cada vez que me sale un anuncio de Clearblue en las redes sociales, me indigno con la marca y cuestiono la segmentación que está haciendo para su publicidad. Sin embargo, siendo realistas, soy una mujer en edad fértil Y ESO SÍ QUE DA MÁS NÁUSEAS QUE UN EMBARAZO. No sé si es un tema de egoísmo o simplemente no estoy preparada para ser madre, pero no quiero ni pensarlo. Si hace relativamente poco (o eso quiero creer), yo estaba jugando a las muñecas… ¿cómo voy a tener un hijo?

Y lo de casarse lo veo más lejano aún. ¿Con quién sino mi almohada voy a contraer matrimonio? Con lo mal que está el mercado entre el Tinder, el ghosting y el “no quiero nada serio”, a ver quién va a permanecer a mi lado en la salud y en la enfermedad todos los días de mi vida. Ya me respondo yo sola, antes de que vengan a aguarme la fiesta: NADIE.

Con este percal, no me queda otra que mirarme constantemente en el espejo para comprobar si me ha salido alguna cana o arruga de expresión. Pero no, sigo impoluta. Será que mi reloj biológico está más derretido que los que pintaba Dalí. ¡Que alguien pare el tiempo!

lanochemasoscura