daniel
  • Home
  • Noctámbulos
  • Daniel Prieto
  • Descorazonadas

Los muertos no te van a defraudar

muertoss1

¡Folla ahora mismo con mujeres casadas calientes!

¡No te hagas la paja aún, entra en nuestra web y mira nuestras tetonas!

¡Merche está a diez kilómetros de ti! ¿Quieres quedar con ella para follártela ahora?

No te corras todavía, ¡mira cómo se lo montan estas zorras!

muertoss4Mi ordenador me da unos avisos geniales. ¡Cuánto hemos avanzado! Con un solo clic podemos ver a embarazadas follando con enanos, conciertos de Alejandro Sanz, perros enculando a viejas, entrevistas a Jorge Javier Vázquez, ejecuciones en alta definición, a Dani Rovira y sus monólogos, pollas eyaculando sobre rostros de mujeres, torturas en cárceles latinoamericanas… ¿Cómo podíamos vivir antes de Internet sin esto? Es indignante que el acceso a la red no sea gratuito para todo el mundo. No sé cómo Podemos no hace nada al respecto.

La gente anda muy indignada estos días porque unos padres se liaron a ostias viendo un partido de fútbol de sus hijos. Este tipo de cosas molan mucho para abrir un informativo. ¡Qué vergüenza! No entiendo cómo pudieron pelearse así esos padres, arañándose como niñitas, dándose golpecitos de mariconas, dejando que sus mujeres los agarraran para no tener que liarse a ostias... pero de las de verdad. Menuda imagen más lamentable. Deberían de tomar ejemplo de los chavales nacionalistas de Anova, de aquí de Galicia, ostiándose pero bien, dándose hasta patadas en las costillas. O, si se van a ostiar de tapadillo, deberían hacerlo en todo caso como los grandes: como Messi y Cristiano, dando codazos cuando el árbitro no mira. O como Sergio Ramos o Luis Suárez, dos de los futbolistas más cerdos de la Liga, repartiendo a diestro y siniestro escupitajos en la cara y patadas por detrás. Hay que educar bien a los chavales, cojones.

Y entonces va y se muere Chuck Berry. Muchos pensaban que llevaba muerto décadas. Sobre todo esos que suben fotos a sus faeisbucs con vinilos suyos reeditados que nunca escucharon. Noventa años, tenía. Mucha vida, mucha historia. Y es como si faltasen las palabras. Pero también hay cosas buenas. Los muertos nunca te van a defraudar. No van a decir gilipolleces en las redes fecales ni a escribir sobre nuevas tendencias ni nos van a poner en verso sus sentimientos. Porque están muertos. Todas las personas a las que admiro están muertas. Solo quedan Little Richard y Jerry Lee. Y también Fast Domino, claro. Olvidados por todos, reivindicados de boquilla por todos esos retrasados que luego van a ver a esos mierdas que salen en el Fib... esos desgraciados que compran la Rockdelux, esa basura mayúscula, punto de encuentro de pajilleros y ególatras que sueñan con ser Mario Vaquerizo.

muertoss2Ponce de León fue el primer europeo en atravesar el territorio estadounidense, desde Florida a Alaska, y de ahí hasta la Patagonia. Durante ocho años, Cabeza de Vaca recorrió la costa sur de Norteamérica. De la expedición original de Pánfilo de Narváez, compuesta por seiscientos hombres, solo quedaron cuatro. Para sobrevivir, Cabeza de vaca se vio obligado a convertirse en esclavo de los indígenas y se transformó en una especie de chamán. Escribió Naufragios, considerado el primer libro sobre el territorio actual de los Estados Unidos. El explorador Menéndez de Avilés inició la constrtucción de San Agustín, la primera ciudad fundada en Estados Unidos. Estos cabrones no eran ingleses, eran españoles. Por eso en Hollywood nunca les harán una película. Creo que van aestrenar en breve una nueva de Piratas del Caribe.

Todas las presentadoras de televisión son guapas y están delgadas. Todas las contertulias enseñan piernas y lucen escotazo... todas están cachondas. Hablan muy preocupadas de la alarmante discriminación de la mujer y de su cosificación. Me tiro un pedo.

Vayamos a ninguna parte. Campañas de sensibilización a favor de nosequé y proyectos internacionales de cooperación para nosecuanto. Este mes he tenido que pedirle dinero a mis padres para pagar el alquiler. Y nos roban a plazos. Directivos de multinacionales encargando asesinatos. Una señora habla muy preocupada en televisión sobre los perros sin hogar. Violaciones en masa de niñas africanas. El periódico del bar abre su cuadernillo local con una gata herida que se cayó desde un octavo piso. Otras veces habla de ositos de peluche perdidos y de cerdos que se comportan como personas. Subvenciones para artistas locales. Sicarios colombianos. Prostíbulos que abren. Homilías monótonas. Niños a los que sus padres venden por cien dólares en Bolivia. Amigos que te abandonan. Coños secos. Resurrección de los muertos. Grupos de rock perfectamente despeinados. Carreteras interminables a ninguna parte. Amén.

Maricones

maricones

Cuando yo era joven hacer deporte era de maricones. Y podías decir maricones para referirte a los maricones, sin temor a ser linchado. Solo los maricones de mi pueblo salían a correr con sus tenis tan caros, sus mallitas ajustadas y sus barbas de maricones, como los que llevan hoy la mayoría de los raners, que antes se llamaban simplemente maricones.

Cuando yo era joven no hacía falta ser maricón para presentar programas en la tele, ni para ser Conselleiro de Educación de la Xunta o presidente del Gobierno.

maricones2Es curioso cómo los maricones del ayer se han convertido en los hombres del hoy. Son chavales delgaditos que llevan esos cortes de pelo sofisticados y llaman a papá para que los vaya a recoger a la puerta de la disco, porque van muy pedo. Todos están estudiando Derecho o alguna ingeniería. O teleco. Y es curioso cómo todos van vestidos igual y opinan todos lo mismo. Son realmente fascinantes. Escuchan trap. No les importa nada una mierda a no ser que le haga ir más lento su Iphone. A veces fantaseo con la idea de que mandamos a todos estos maricones a luchar a las trincheras, contra los rusos. Menuda carnicería... de maricones.

En mi época no hacía falta que tuvieras un amigo maricón con el que quedar para tomar café… es más, estaba mejor visto que no tuvieras ningún amigo maricón. Éramos así de atrasados.

En mi época los musculitos que iban a la playa a fardar eran maricones. Y los hombres no nos echábamos cremas ni nos depilábamos porque eso eran mariconadas. Y las cosas de chavales eran eso: cosas de chavales. Había mucha más libertad que hoy en día, y eso que solo tengo treinta y ocho años. Recuerdo pocas cosas, tengo muy mala memoria. Pero una que nunca olvidaré es cuando mis padres me entregaron un bebé y me dijeron: "Es tu hermano Sergio". Lo cogí entre mis brazos, asombrado. Mi hermano. No pesaba nada.

Cuando mi hermano tenía unos seis años vi a lo lejos cómo los hijos del panadero, Juan y Pedro, estaban haciéndolo llorar. Le tiraban del pelo y se metían con él. Aquellos dos capullos iban en mi clase, nosotros tendríamos unos once años. Sergio y yo íbamos a judo pero él era muy pequeño para defenderse. Recuerdo cómo Kico, nuestro profesor, nos insistía siempre en que aquellas llaves no eran para hacer daño sino para defendernos. Pero yo quería matar a aquel par de hijos de puta. Según me iba acercando iba aumentando mi ansia homicida. Una cosa empezó a arder en mi interior, un fuego que en la puta vida había sentido. Iba a asesinarlos allí mismo. Cogí a Juan por sorpresa, lo agarré del cuello por detrás y lo tiré contra la acera con todas mis fuerzas, con las esperanza de desnucarlo. Sonó un ¡cloc! sordo y se echó a llorar. Se llevó una buena ostia en la cabeza. Luego me tiré encima de él golpeándolo y arañándole la cara. Creo que quería arrancarle los ojos. Yo vivía aquella pelea como un sueño, como si no fuera conmigo, en cámara lenta. Y a la vez empleaba cada fibra de mi cuerpo en causar el mayor daño posible a aquellos cabrones. Pedro quiso defender a su hermano pero me levanté y, con una sangre fría que aún hoy me acojona, pensé cómo podría joderlo más. Le hice una llave y lo dejé caer también hacia atrás, pero aquí había perdido el factor sorpresa y no se lastimó tanto como su hermano. Recuerdo que Sergio me miraba. No sé qué pensaría. Yo iba a matar a Juan y a Pedro, lo juro por Dios. Le di varias patadas en la cabeza a Juan, quería reventársela. Pero en un segundo se levantaron y se marcharon mientras yo me cagaba en todos sus muertos. Menudo par de maricones.


Me consuelo pensando que moriréis todos

consuelo1

El cáncer. Isabel Coixet.

Los esclavos se mueren en Catar construyendo los estadios de fútbol del próximo mundial de los cojones mientras los telediarios abren con los goles de Cristiano Ronaldo. En los colegios públicos pagan a hijos de papá especialistas en impronunciables disciplinas que todo el mundo escribe siempre en inglés para que a las generaciones futuras les quede claro que solo importa la pasta. Los chavales pillan comas etílicos en los botellones de los parques mientras sus padres hablan de lo geniales que son en sus botellones de los bares.

consuelo2Carlos Herrera. El sida.

Os veo blandiendo las lenguas. Todo es tan inútil. Imagino vuestras calaveras secas, blancas y relucientes. Todo el movimiento absurdo de vuestras lenguas. Todo ese esfuerzo para nada. Lo dicho es como lo cagado, en cuanto sale resulta abrumador pero nada más tirar de la cadena desaparece. Veo vuestras lenguas imaginarias moviéndose dentro de vuestras bocas ahora muertas, aquí en el osario. Muchas calaveras conservan aún todos los dientes. Lenguas de bloggers hablando de cualquier subnormalidad para su subnornal audiencia. Lenguas lamiendo coños o pollas. Lenguas que se creen muy especiales. Lenguas que se lamentan...

El ébola.Bertín Osborne.

El cronopio de amaneceres estaba en Samsa. "¡Panta gruel, panta gruel!", gritaba la niña fóbica mientras nos acercábamos al asimilador. Hambrientos, los renuentes eran fulminados de inmediato cuando abandonaban la fila para beber un poco de pulque.

Rafael Hernando. Sífilis.

Ácido desoxirribonumastoideo. Palabras tan complejas como vacías. Os veo y veo a vacas. Sois rumiantes que miran y no pueden ver. Todo está mal. Todo parte de un error. No tengo las respuestas, solo la clarividencia de que la civilización nace de algo viciado en su misma base. Cleicoesternocleido. Vacas pastando. Todo mal.

lanochemasoscura