Bonifacio Singh: Madrid Sumergida
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Real grund

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"Cada pocos meses vengo aquí a hacerme una revisión rutinaria sabiendo que en una de esas... al infierno. Tal vez incluso hoy voy a escuchar algunas malas noticias, pero hata entonces.... ¿quién está al cargo? Yo. Así es como vivo mi vida".

Despierto. Madrid ha acabado por volverme alérgico ya no sólo a los humanos, sino también a algún tipo de polen o polvo, en realidad no sé a qué. Sólo siento que por las mañanas me levanto moqueando, acordándome de la mamá putativa del ozono troposférico y todas esas mierdas que se inventan los ecologistas para evocar una imposible victoria sobre la muerte del planeta. Pero la urticaria que me producen los habitantes de esta ciudad me irrita mucho más que tener las mucosas a flor de piel por culpa del polvillo. Me sacan de mis casillas las exaltaciones celebrando el patriótico 2 de mayo, fecha reivindicativa de los proborbonicos, antiafrancesados y de algún que otro gilipollas, de esos catetos que adoran a los que despreciaban la ilustración y aplaudían a la inquisición. Aunque la inquisición no deja de tener su encanto, me gusta el olor a carne de hereje por la mañana. Hace falta ser bastante bobo para preferir a Fernando VII en detrimento de Pepe Botella, que hasta en el apodo fue un ser agraciado. Vivan los mamelucos y viva Murat. Que os den, una vez más.

Camino por Madrid. Personas que se compran móviles de más de cuatrocientos Euros para hacer fotos con las que martirizar a sus amigos, familiares y conocidos. Personas que pasean mirando el móvil. Personas que cruzan los semáforos mirando el móvil. Personas que terminan de follar y miran el móvil. Personas que no follan nunca y sólo miran el móvil. Personas que no se dan cuenta que cualquier cosa que cuelgan con su móvil en las redes sociales resulta ridículo visto desde fuera.

grund2Cuando vea a la muerte de cara, entonces no tendré nada que temer y podréis echaros a temblar ante lo que veréis salir de dentro de mi, la verdad es ante lo que hay que temblar de verdad. La verdad es la muerte.

Flas bak. Hacía todavía en abril un frío de cojones en Madrid, un aire huracanado que levantaba las faldas de las señoras hasta el punto de dejar ver los refajos. Cogí mi viejo coche y marché a deleitarme con una clase impartida por una profesora diez años más joven que yo, pero con una mala leche destilada ya muy similar a la mía. Por el camino me encontré a su becario compañero de despacho, el que sueña todas las noches con llevársela al catre. Su mente se disparaba cuando estudiaban juntos a ambos lados de una mesa, cuando la pálida y lánguida teacher le comentaba que lo había dejado hace poco con su novio. Él nunca entenderá ni por el forro a Kant, pero sospecho que sacará más provecho que yo de los años vividos al borde de estos pupitres. Ella se llamaba Mariana y Bergson fue un hombre puñeteramente excitante que la chica hacía que pareciera un tirano banderas de tres al cuarto. A medida que fui metiéndome en el tema del tiempo real y el espacio como pura impostación matemática, mi cabeza comenzó a decir basta y a insinuar que iba a doler como una puta cabrona inflamada. Pero resistí en mi trinchera el cansado devenir de las interesantes palabras que en realidad no me conducirán hacia ninguna parte. Me gustaba resolver sudokus mientras escuchaba las complicadas explicaciones, como si mi cerebro estuviera cortado por el cuerpo calloso con navaja de barbero, como si una crónica epilepsia me hubiera posibilitado, por arte de magia y de bisturí, hacer dos cosas a la vez sin inmutarme. Y sin tomar Clonazepán.

Llego a casa, pongo la tele. Se están poniendo demasiado de moda los alegatos de los buenos contra la guerra, ensalzando el humanismo, apoyando a las parejas estériles en la adopción de niños chinos o etíopes para acogerlos  en sus chalets unifamiliares. Somos superchachis y estamos matando al padre salvaje yankee, y cuando se muera nos vamos a arrepentir de verdad; tenía las vísceras podridas, pero era nuestro progenitor. Estamos arrastrando un insoportable complejo de Edipo de bien pensantes en el que nos arrastran a decir que todo el mundo es estupendo, que nos encanta, que nos reconocemos en cualquier sonrisa. Personalmente, cada minuto que pasa me da más grima este ser humano tan civilizado en apariencia pero tan pérfidamente egoísta en esencia, este estúpido dominado por ese inconsciente que se niega a aceptar. Determinismos aparte: ¿quién carajo nos importa de verdad, la humanidad o nuestro paisaje familiar? ¿Por quién mataríamos? ¿Se diferencian en algo nuestros paisajes urbanos de líneas rectas y hedor a ambientador de las llanuras desoladas repletas de enemigos y alimañas de antaño? Me gustaría viajar en la máquina del tiempo y descubrirme sin rumbo en el mapa sin dibujar. Me reconozco dentro del asfalto del “Bad Lieutenant” de Keitel y Ferrara, con ese monstruo pululando por dentro que tira en dirección al lado bestia enfrentándose al mismo tiempo al discurso aparentemente lógico del deber y la culpa.

Paseo de nuevo por Madrid. Decía don Manolo Kant que la existencia necesitaba un real grund, que el logisher grund no era más que un camelo. Desde el siglo XVIII la prominencia de esta afirmación en favor de la realidad hace que vivamos en un sin vivir mirándonos en ese maldito espejo que destierra las ideas y la lógica en favor de los exabruptos de la masa boba. El filósofillo alemán fue en realidad el auténtico causante del frikismo recalcitrante actual, de que se nos caiga la baba admirando a chavalas siliconadas y móviles caros importándonos un huevo que detrás de sus enormes domingas y pantallas no haya más que estúpida ambición(aunque yo soy raro y sólo me ponen las tetas naturales y las tías que no llevan móvil). Los osos pardos del norte de Spain se están acostumbrando al hombre, hacen cada vez más incursiones en zonas pobladas para ver qué se cuece entre los homo sapiens sapiens y de paso para llenarse el buche con sus sabrosos alimentos basura. Sin duda la estupidez produce un inevitable influjo, atrae más que un gigantesco imán planetario, y los osos acabarán discutiendo en sus oseras sobre la teoría de la relatividad, sobre lo que han disfrutado viendo al Barcelona perder contra la Juve de Torino y sobre los apetecibles culos de sus hembras.

grund3"He pasado toda mi vida asustado, asustado de las cosas que podrían suceder. Pero todo cambió desde que me dijeron que tenía cáncer. Me levanto para darle una patada en los dientes al miedo, ese bastardo".

Flas bak. Ian Curtis se levantó aquella mañana con ganas de hacer algo nuevo y motivante. Después de comer cogió una soga y se colgó de la lámpara de su comedor. La Joy Division fue una sección del ejército nazi destinada a los servicios sexuales de sus oficiales. Ya lo afirmaban los “Siniestro total”, todos los ahorcados mueren empalmados. Sí, ya lo sé, poseo un excesivo amor por los chistes de Arévalo, los reitero hasta al saciedad. Crecí marcado por la cinta de casette de los “Chistes del golpe”, en la que el maestro escupía maravillas como la que siempre cuento del miope comiéndose la moqueta en vez del clítoris, o la del tipo invadido por el síndrome de Estocolmo tras ser sodomizado por un hotentote durante un safari.
Se hace de noche. Me tumbo en la cama. Se dice, se comenta, se rumorea, que el Rock and Roll es pura falacia, que no es ni la sólida roca ni la cálida tumba sobre la que podemos bailar seguros. Ni la más profunda untersuchung nos hace encontrar un rinconcito en el que descansar lejos de ese noventa y nueve por ciento de idiotas inconscientes. No me extraña que los chacales depredadores roben y se retiren risueños, con sus impunes bolsillos llenos, a sus palacios de invierno. Son unos hijos de puta pero unos Robin Hood a la vez. Roba al rico, pero siempre también al gilipollas aunque sea pobre.

Sueño. Me gustan los campos cuando hace frío y no se divisa a nadie a kilómetros. Me gusta “Meridiano de sangre”, la degusto como medicina mezclada con cerveza. Me fascina como cambiaron las costumbres de la corte de Felipe de Anjou para que él durmiera por el día. ¿Por qué no vivir a la inversa del sol dictador? ¿Por qué le llamaban loco? Qué triste es darse cuenta de que el discurso del mundo está todo basado en la falacia inductiva de muestra insuficiente. Dicen que hay que votar, porque si no no tienes derecho luego a quejarte. Yo ni voté, ni voto, ni votaré, tengo una vocecita interior de hijo de puta que me dice que no lo haga, que no les dé el gusto. Hoy dormiré hasta tarde. No creo que tenga resaca, cada día hay menos resacas. Os echo de menos, sombras.

Corre hasta donde puedas y hasta cuando puedas, porque detrás no hay nada, y porque tu deber es correr hacia allí. Beibi Blu.


Enola guei (líbranos del bien)

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Enola guei
líbranos del bien
así en la tierra como en
el sucio cielo.
Sobresales un poco
de la
mierda,
eres la puta del
iceberg.
Rechinan las bisagras
de la ventana
y en el metro washapean
los cuerdos.
Camino varios kilómetros
hasta el centro de tu cara
y el viento me entra por las
perneras
de arriba a abajo,
de abajo a arriba,
hasta congelarme los
huevos.
Enola guei,
líbranos del bien,
hace años que no nieva
en Madrid,
y casi no recuerdo tu cara
ni tu voz,
y las rimas no riman,
nunca han rimado
beibi.
Veo zapatos
de tacón
bajo las niñas tapón
feministas,
devoradoras de sushi
y
pizzas congeladas
recalentadas,
Enolay guei
líbranos de la
comida
de polla
precocinada.
Camino tus calles
y como y cago
y como y cago
y como y cago
Enola guei,
y sueño que lo hago
en su cara
un sueño precioso
por cierto.
Le pusiste el nombre
de tu puta madre
a tu bombardero,
cabrón Tibbets
en vez de llamarlo
Bernarda
como el bonito coño
de esa señora
anónima,
y tu zorra
progenitora
se llamaba Enola
la tía
hortera.

Despertar.

Sol, fa, fa, sol, do, re ..... Sol, fa, fa, sol, do, re .... Sol, fa, fa, sol, do, re ..... SOL, FA, FA, SOL, DO, RE, ...SOL, FA, FA, SOL, DO, RE, ...

Mi cama chirría. Bajo unas podridas láminas de plástico, pegadas al somier con cinta aislante, hay todavía unos muelles de hierro que chillan cada vez que me muevo. Miro el reloj de la cadena de música y ya son las doce y diez de la mañana. Un martes cualquiera. Ya casi nunca pongo el tocadiscos, todo es mierda de MP3, afortundamente gratis, porque os lo va a pagar vuestra puta madre pudiéndolo conseguir por la patilla. enola2Cada día que pasa cuesta más levantarse de la cama, porque hay menos que perder y ya casi nada importa. Pero como un resorte salto a abrir la ventana. Hace sol, como casi siempre, sol sucio, bruma, vaho de nitrógeno y anhídrido carbónico. Huele como a fresa de ambientador de inodoro mezclado con sal. Levanto la persiana un poco más y miro hacia el exterior. La carnicería halal sigue vacía. Ayer miré a las dos de la mañana desde la misma ventana y la carnicería estaba todavía abierta. Me tumbo. Leo un poco a Karl Ove, poco para que no se gaste, porque aún queda mucho para que le publiquen lo próximo. Luego leo de otro par de ladrillos de otra gente. Afortunadamente siguen ahí, viviendo, aunque muchos estén ya muertos.

Vivo rodeado de octogenarios. Mi madre habla por teléfono con mi tío, ya nonagenario. Él le cuenta que ve bichos corriendo por las paredes, que la contaminación entra por su ventana hasta no dejarle respirar y provocarle picores nocturnos, picores nocturnos, picores nocturnos... que no le dejan pegar ojo. Bajo las escaleras. Mercadona establece el nuevo orden mundial en mi calle. Me cruzo con Maruja, que no me reconoce, y con Angelita, que tampoco. Angelita está casi calva. Su marido murió tras una larga agonía con la memoria completamente perdida y entre grandes dolores. Sus hijos jugaban conmigo de pequeño. Eran un poco hijos de puta. Me negaron el saludo durante años a causa de que un día me negué a jugar con ellos porque hacían el vacío a uno de mis amigos, uno que hace décadas que no veo, el hijo del tendero. Jugábamos al fútbol con una pelota de tenis o con una hecha con papeles y cinta aislante, y las porterías eran las ruedas de los coches.

Superbazar Jing (que se lee Ching). Alimentación Radu, de Raduciou. Frutería sin nombre. Y otra, y otra, y otra. Peluquería Ismail. Alimentación y frutos secos. Alimentación y frutos secos. Y otro, y otro, y otro, y otro más. La verdad es que soy bueno para tenerme como vecino, porque el noventa y nueve por ciento del tiempo no me apetece verle la cara a nadie, y cuando se la veo intento que sea por el menor tiempo posible. Lo malo si bueno, dos veces breve.

enola4Mi padre se comía en nochebuena de entrante una sopa de marisco. Después una cabeza de cordero, una paletilla de cordero, una caja de gambas, otra de langostinos, una bandeja de ensaladilla rusa, un filete de emperador de veinticinco centímetros de diámetro y tres de grosor y una caja de angulas. A mi no me gustaba ni una sola de esas viandas. Compraban turrón del duro y del blando, a mi me gustaba el de chocolate Suchard o el de Lacasa, y si compraban una tableta de éste no lo partían hasta la misma noche de nacimiento del señor, no te podías partir ni un trozito antes de esa fecha.

Enola guei, líbranos del bien.

Compro pasta fresca rellena en Mercadona. Y tres latas de Steinburg. Y galletas de chocolate que no saben a chocolate. Y tiramisú con la mayor cantidad de conservantes posible. Mi hígado ha mutado y suelo sentir ardor o nauseas, o ardor y nauseas, casi todas las mañanas. Luego estalkeo a unos cuantos gilipollas en twitter. Se trata de molestarles. Es un gran deporte. Molestarles, molestarles, molestarles, molestarles. Es fácil encresparles cuando no crees ni en el blanco, ni en el negro y ni siquiera en el gris. Sembrar cizaña me hace reír. Basta con llevar la contraria un rato por la derecha y otro por la izquierda, un rato por la derecha y otro por la izquierda.

Una compañía inglesa ofrece puestos de limpiadora a 52 Euros la hora. Un muy buen sueldo. El trabajo es cojonudo: hay que limpiar apartamentos yendo en pelotas. La suciedad es lo que menos importa en este caso, las limpiadoras, cuanto más guarras, mejor. Alcanzarán un share elevadísimo, que superará a los partidos a muerte entre Messi y Cristiano Ronaldo. Y la HBO rodará una serie con limpiadoras desnudas. Limpiadoras desnudas. Limpiadoras desnudas. Limpiadoras, desnudas. Escucha: limpiadoras desnudas. LIMPIADORAS, DESNUDAS.

Mi madre ha olvidado cómo hacer croquetas con la carne del cocido. Va olvidándolo, poco a poco, todo. Debe ser delicioso. Y congela el puré y los filetes de pollo hasta que saben a congelador. Delicioso. Delicioso. Delicioso olvidar.

Mateo Kovacic corre como un jabalí desvocado. Su cuerpo es más ancho que largo. Salva siempre la distancia entre dos puntos mediante una linea recta, a través del espacio más corto. La única forma de pararlo es con una hostia. El taconazo de Fernando Redondo en Old Trafford. Redondo lanzándole hierba a la cara a Simeone mientras le dice: “comé”.

En verdad no hay esperanza, ninguna. Lo mires por donde lo mires, no la hay. Jódete que no la hay.

enola6Me tumbo sobre la cama.  Pongo la tele. Están muy felices porque son las elecciones americanas y todos dicen que ella va a ganar al hijo de puta. Me quedo adormilado. Me llamas por teléfono. Son casi las dos de la mañana. Me dices que ella va a machacarle, imagino tu sonrisa. Te digo que me voy a acostar en cuanto me acabe esta Steinburg. Pero me desperezo y miro los resultados por estados. Te digo que no, que en Florida no van empatados como dicen por la tele, sino que él gana por unos cientos de votos. Me escama la cosa, no parece que todo sea tan feliz. Y entonces comienza la remontada, en cadena. Y empiezo a ver que las caras les están cambiando. Ferreras y su chica ponen cara de pedo. Íbamos ganando dos cero. En la ida habíamos perdido cinco a uno en Monchenglachbah, o como se llame. Estaba nevando. Gordillo metió un gol con cara de croqueta congelada. Cabíamos cien mil y pico en el Bernabéu. De repente el fondo tembló y yo bajé varias filas sin poner los pies en el suelo. Pocos minutos más tarde metimos el cuarto gol y el cielo retumbó. Volvemos a las elecciones yankis. A las cuatro de la mañana los tertulianos no salían de su asombro. Donald había dado la vuelta a la tortilla. Donald es un pedazo de cabrón, él lo sabe, y esas caras de decepción sobre vosotros resultan impagables. Ahora manifestaros un rato mientras me descojono. Lo tenéis muy claro, y no puedo decir que os felicite por ello. Salud y saludos. Me levanté por la mañana después de haber ganado la Copa de la UEFA y las elecciones americanas. Se siente uno cojonudamente viendo esas caras, viendo esas caras, viendo esas  caras, VIENDO ESAS PUTAS CARAS. Viendo esas caras.

Enola guei.
lanza tu amor consecuente sobre nosotros.
Así en la tierra como en el sucio cielo.
Amén y
que
os den.

Quizás esta noche duerma bien, o quizás no. Quizás llegue un ángel exterminador, o quizás no. Quizás sí, quizás NO. Madrid.

SOL, FA, FA, SOL, DO, RE, ...SOL, FA, FA, SOL, DO, RE, ...Sol, fa, fa, sol, do, re ..... Sol, fa, fa, sol, do, re ..... Sol, fa, fa, sol, do, re... .. .

Sueño.


La masa cómoda

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Me niego a participar en manifestaciones con gente al lado que las llama “mani”, o “manifa”. Para asistir a cualquiera de estos acontecimientos sociales de masas deberían hacer pasar a todo el mundo un simple test: el que gane más de treinta mil Euros brutos al año no debería poder participar. Y soy muy laxo con la cifra.

“Yo no hago huelga porque tengo que trabajar para dar de comer a mis hijos”. En la masa cómoda siempre tenemos una excusa. La de más peso que esgrimimos suele ser que mantenemos a algún que otro vástago putativo, un bien que está por encima de todo el resto porque Dios lo dijo. La masa cómoda siempre se apresta a tener hijos porque el reloj biológico es algo con lo que se viene de serie al nacer. Y el que contradiga al reloj es un raro o un hijoputa, o las dos cosas. Cuando un integrante de la masa cómoda llega a la mediana edad, o sea, a la edad del no tener acceso a follar más que con su cónyuge, adopta una frase que lo transporta automáticamente a su lugar en el mundo: “a mí lo que más me gusta es estar con mis hijos”.

masa33Venimos al mundo con un impermeable puesto. La cultura cae como una lluvia dura sobre nuestros lomos. El agua cala cualquier chubasquero por muy fuerte que sea su tejido. Lo importante en realidad es la capacidad para transpirar que tenga el chubasquero, para que nuestro cuerpo consiga expulsar la humedad sobrante, la que queda mugrienta dentro del chambergo. La masa cómoda se  cala hasta los huesos y sonríe con cara de gilipollas mirando al cielo, la vida es maravillosa incluso cuando llueve a mares.

Los pupitres de las grandes empresas, de los bancos, de las redacciones de los medios de comunicación de masas, de las compañías de seguros, están llenos de masa cómoda. Por la mañana abominan de los sindicatos y su convocatoria de huelga. “Los sindicatos están obsoletos, se comportan como las doce tribus de Israel”,  afirman, y vive Dios que es cierto. Por la tarde, al salir de trabajar, acuden a la manifestación a gritar contra el sistema. Recorren un par de paradas de metro y luego vuelven satisfechos para casa; de camino intentan parar a cenar en su restaurante de sushi favorito, pero está cerrado por miedo a que les rompan el escaparate. Las wiffis de los Iphones que la masa cómoda lleva a la manifestación consiguen levantar un halo de radiación que llega hasta Plutón. Si todos twitteasen, washapeasen  o Facebookeasen a la vez el manto terrestre podría perforarse hasta las antípodas. Muchos de ellos tienen suficiente coltán en su casa como para fabricarse con él una dentadura postiza. Pero sostienen que el sistema es una mierda. “-¿Dónde hay un cajero automático?. -¿No será para quemarlo?. - No, joder, es que he salido de mi ático sin efectivo, me siento como desnudo…”.

La masa cómoda quiere cambiar el mundo, cambiar todo para que se quede como está, porque en el fondo es maravilloso el sistema piramidal de préstamos bancarios. No hay ni uno dentro de la masa cómoda que no abogue por un mundo con hipotecas baratas. Compartí pupitre durante un año con Jesús López. Era el pequeño de nueve hermanos, siempre iba vestido con un raído chándal azul marino y olía a sudor seco. Todos los días cogía uno de los balones de fútbol del colegio y  lo pateaba por encima de la valla. A la salida lo recogía y se lo llevaba nadie sabe a donde. Al acabar el curso no quedaba ni un balón en el colegio. Él no los quería para nada, pero tuvimos que dejar de jugar al fútbol. Con dos o tres mil tipos como él la masa cómoda iba a ir bien jodida por el mundo, les patearía bien el culo, serían como un ejército compuesto por varios miles de Eric Cantona sacando todos el dinero del banco al mismo tiempo. Espero que Jesús no haya muerto de sobredosis o por un disparo de la policía. Discúlpenme, quise decir putos maderos. En el Dios de la desigualdad planetaria confiamos. Queremos más gurús y menos hombres. El tercer mundo es jodidamente aburrido, allí todo el suelo es rústico, no hay parcelas edificables en las que invertir el dinero de la masa cómoda.

masa2La masa cómoda vive preocupada por no poder recargar la batería del móvil. Y si follan siempre es con amor. “He adelgazado dos kilos en un mes y luego he cogido cuatro”, dice la masa cómoda. Salieron a la calle a pedir pan y coltán, y de paso quemaron unas cuantas calorías sobrantes. La masa cómoda sabe mucho de ontología fundamental, de filosofía política, de física cuántica y de teoría de cuerdas, pero cuando les pides ayuda para arreglar un grifo que se sale te dicen: “llama a un fontanero”.

La segunda regla para identificar a la masa cómoda es el tamaño de su hipoteca. A cualquier persona que haya firmado una hipoteca superior a los cien mil Euros no debería permitírsele asistir a una manifestación. Una vez más soy muy laxo en este aspecto. Tampoco vale protestar por comprar terrenos rústicos hipotéticamente recalificables. Si eres tan estúpido como para hacerlo y no asumes el riesgo que conlleva tampoco tienes derecho luego a quejarte. El desconocimiento de la norma no permite su incumplimiento. Si eres tan idiota como para visitar la boca del lobo no pienses que luego podrás huir a llorar a tu casita construida con paja o con barro, mascachapas de la masa cómoda. El sistema capitalista está fundamentado en el riesgo y la desigualdad por encima de todo, así que si nos pilla el toro no vengamos luego con pamplinas.

Mi padre se despertaba de la siesta sobresaltado por los gritos de mi abuela, que le instaba a cortar las malas hierbas de la huerta. Aquello parecía una selva, y deslizar la guadaña resultaba bastante fatigoso. Sueño con él blandiendo la guadaña para cortar las piernas a la masa cómoda. Para cambiar el sistema tendríamos que tener muy presente que habría que renunciar a tener un cortacésped, deberíamos irremisiblemente retornar al método arcaico de segado mediante la guadaña, aunque luego dolieran los riñones. Pero no seamos ilusos, contando con la masa cómoda no hay posibilidad de dar la vuelta a la tortilla, sólo sería posible volver a cocinarla desde el principio confiando en que creciera una nueva especie de patata mutante. La masa cómoda es como un tubérculo blandurrio con el que el huevo cuaja muy mal.

En diciembre de 1930 un tendero neoyorkino acudió a una sucursal del Bank of United States a reclamar sus ahorros. No se fiaba ni un pelo de aquellos motherfuckers. Se cabreó mucho cuando los chupatintas y lacayos del banco trataron de convencerle para que no sacase el dinero con infectas excusas. Se largó de muy mala hostia, y a mediodía el muy cabrón propagó el rumor de que ese banco no tenía un chavo de sus ahorradores, que en la puta caja fuerte sólo atesoraban telarañas. Aquella tarde varios miles de personas de la masa cómoda rodearon aquella chonera financiera pidiendo que les soltaran sus cuartos. En veinticuatro horas quebró. Fue la chispa que provocó la quiebra del ochenta por ciento de los bancos yankis, que cayeron al vertedero como fichas de dominó, se disolvieron como un pedo en el agua: en el exterior sólo olió mal durante unos instantes. El sistema capitalista es pirámide con los cimientos de barro, con las vigas maestras sólo sustentadas por los delirios de grandeza de la masa cómoda, un engañabobos, nunca mejor dicho. Y la masa cómoda puede destruir y autodestruirse, es más inestable que la nitroglicerina, todos sus integrantes llevan el maletín nuclear bajo el brazo con el botón rojo a punto de ser pulsado. Miopes de nacimiento incapaces de ver más allá de su nariz.

masa2Las chicas de la masa cómoda se sienten seguras sobre sus zapatos de tacón mientras sueñan con ser madres maduras a los cuarenta, nunca es tarde para perpetuar la maldita especie. Fantasean con  practicar alguna profesión liberal y arrimarse a un supuesto gurú que se diga a si mismo de izquierdas, a ser posible soso, calvo y gordo; si el tipo atesora esas cualidades resulta poco peligroso para ellas. La basura blanca ultracatólica del medio oeste norteamericano es con creces más progresista que esta clase de masa cómoda. La basura blanca planta nabos, vive en aparcamientos de caravanas o roba los coches de la masa cómoda, que se caga en los calzones ante ellos. La masa cómoda necesita reclutar muchos lacayos policías que reciten de memoria aquello de: “yo sólo hago mi trabajo”. La masa cómoda nace con la única pretensión de trabajar por cuenta ajena, si no se sienten como los huerfanitos de Dykens. “Feliz el que, alejado de los negocios como en otro tiempo los mortales, paternos campos con sus bueyes ara sin rendir a la usura vasallaje…”, les grita Horacio, un tío no se sabe si nacido entre la basura blanca o la negra.

A ver, sí, es lo que estás pensando. tú seguramente eres parte de la masa cómoda sin saberlo, solamente lo intuyes porque eres idiota. Ponte delante de un espejo, cierra los ojos y dí tu nombre tres veces. Ábrelos de nuevo y si vomitas directamente al verte es que, por unos segundos, dejaste de pertenecer a la masa cómoda. Pero será algo efímero, sólo por unos instantes, porque el humano lleva de fábrica, otorgada por Dios, una autodefensa infalible contra el horror: el ser gilipollas.

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