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"Mejor las muñecas y los mangas", o cómo los japoneses se despiden del sexo

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Aumenta el número de jóvenes que no mantienen relaciones sexuales. La abstinencia se da también en las parejas.

Un sonriente individuo en los cincuenta deambula por el tercer piso de un edificio del barrio de Akihabara, capital mundial del anime. Está buscando algo en medio del estrépito de los videojuegos y las siglas de los dibujos animados japoneses. Introduce una monedita en una máquina distribuidora dentro de la que un brazo-grúa se activa y agarra un cojín estampado con la imagen de una preadolescente en minifalda, la diva de un manga. El tipo se va feliz abrazando su onanístico juguete. Ésta es la imagen que sintetiza japoneses4mejor la serie de problemas que acucian Japón, que empiezan por la crisis del sexo y acaban en el decrecimiento del producto interior bruto y la posible quiebra del sistema de pensiones.

Según las últimas estadísticas, lo que está, de hecho, ocurriendo es que las complicaciones libidinales en un número creciente de japoneses están conformando una tormenta perfecta. Éstos son sus factores. En primer lugar, está aumentando desmedidamente el el porcentaje de vírgenes casi cuarentañeras. En segundo lugar, las parejas casadas de entre 35 y 50 años practican poquísimo el coito. Mientras tanto, proliferan las waifu, esas mujeres virtuales a las que los reclusos digitales de los otaku viven pegados en sus minúsculas habitaciones. Y todo ello al punto que un economista ha llegado a proponer un "impuesto a los guapos" para hacerles pagar a éstos una tasa que convierta a los feúchos empollones en individuos al menos más atractivos desde el punto de vista económico. Aumenta asimismo el número de situaciones en las que el marido convive con un maniquí mudo (a menudo en el marco de un triángulo amoroso en el que a la mujer le repugna el sexo). Y esto ocurre al mismo tiempo que una legión de machistas llaman "mujeres del diablo"a aquéllas que decidieron retomar su carrera profesional después de haber alumbrado una progenie, lo que está empujando al 70% de las madres primerizas a no volver al trabajo.

japoneses2La colegiala

En el imaginario de un creciente número de varones lo único que se demuestra capaz de regalar la felicidad es el simulacro manga de colegiala. Muchos asalariados estresados por el trabajo y la familia no alcanzan a encontrar el mínimo retazo de felicidad si no es echando mano a sus recuerdos de adolescencia. Consideremos los datos que confirman esta situación de "extraño Japón" ateniéndonos a hechos y no a estereotipos culturales. La sekkusu shinai shokogun o "síndrome del celibato" existe realmente. Los datos estadísticos del Instituto de Investigaciones Sociales y Poblacionales confirman que el 70% de los solteros y el 60% de las núbiles entre los 18 y los 34 años no mantienen relaciones sexuales. Y que el 42% de los varones y el 44,2% de las féminas reconocen ser aún vírgenes.

La cosa no está mucho más boyante entre los adultos. Sólo un tercio de las parejas casadas tienen relaciones sexuales una vez por semana. Por cierto, según una encuesta de la Asociación para la Planificación Familiar, la mitad de los entrevistados entre 16 y 49 años no ha hecho el amor durante el último mes, lo que representa un aumento del 5% con arreglo a lo que ocurría hace dos años.

japoneses5¿Por qué Japón no quiere fornicar? Los entrevistados responden que es a causa del agotamiento con el que la gente llega a casa después de una jornada laboral pero es que también interviene la estrategia de evitación de las complicaciones emotivas en la relación con cualquier otro ser humano. Para el 23% de las mujeres casadas, el sexo es "un fastidio" mientras que para casi el 18% de los hombres el interés por el sexo con una mujer varía de "escaso" a "realmente muy escaso". Así que más vale un maniquí o un cómic. Y, dentro de poco, los robots.

Los expertos hablan de huida de la intimidad en el marco de una economía muy desarrollada aunque con grandes desigualdades de género. Hace tres años, Japón alcanzó el punto de crecimiento demográfico más bajo de su historia. Si las cosas siguen así, dentro de 50 años, su población podría descender de los 120 millones de habitantes actuales a los 87 millones.
 
Pañales para todos  

Japón es un archipiélago montañoso superpoblado. Sin embargo, el problema radica en que la pirámide de las pensiones, compuesta hasta hace veinte años por una población joven que sostenía menos ancianos, ahora está invertida. Japón es el país con el mayor porcentaje de ancianos del mundo. La venta de pañales para la incontinencia en los mayores ha superado japoneses3a la correspondiente para neonatos. Los homicidios, los atracos y los hurtos cometidos por la tercera edad han aumentado un 5.000% en veinte años. Los presos mayores de 65 años representan hoy el 20% de la población reclusa. Otro record mundial.

En una nación donde la mitad de la gente joven no quiere holgar y cada vez más ancianos se entregan al crimen, si el crecimiento económico persiste en su encefalograma plano y la relación deuda pública / PIB no mejora, los japoneses no serán nunca capaces de enfrentarse con éxito al déficit.

Así que no hay más remedio que hacer más el amor. ¿Es posible que uno de los pasatiempos más agradables del mundo se convierta en la solución? No queda otra: forniquemos más para salvar Japón.

 

<Publicado en La Stampa el 07/07/2017>

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