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El ángel caído del cielo

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Nunca paso por delante de un fetiche de madera, un Buda dorado o un ídolo mexicano sin pensar que puede que ése sea el dios verdadero" - Charles Baudelaire.
Ésta es la historia de un ángel caído del cielo. Más o menos. Aunque también es la historia de nuestra relación con la divinidad y de cómo necesitamos imbuir de irracionalidad los objetos. Lo que puede resultar útil o, de igual modo, acabar siendo una desilusión.

angel2La historia comienza en el Mar de Indonesia en el momento en el que se produce un eclipse solar. Un pescador de nombre Pardin se encuentra faenando solo frente a las costas de la isla de Banggai en el área de Sulawesi (Indonesia Central). De repente, se percata de un objeto flotando a la deriva. Parece un cuerpo. Se aproxima y descubre que se trata de una muñeca. Parece que brotasen lágrimas de sus grandes ojos verdes (¿o es tan sólo el agua del mar?).

Asociando el hallazgo al eclipse, Pardin cree inmediatamente haberse topado con un ángel que le hubiera regalado el paraíso. Lo saca del agua, lo seca y se lo lleva a su pueblo, Kalupapi, donde dispensan al pescador y a la imagen una reverente acogida.

La madre de Pardin sienta al ídolo en una silla negra como si se tratase de un pequeño trono. Desde ahí, la muñeca dirige su mirada al vacío bendiciendo a sus fieles. Cada día, la señora de la casa le cambia la chaqueta bordada de color rosa, el vestido y el fular rojos. Al principio, los vecinos más cercanos son los que acuden a venerar al ángel de Kalupapi. Con el tiempo, será el pueblo entero quien lo haga. Se va extendiendo la voz y acaba por constituirse un verdadero culto en torno al ídolo-caído-del-cielo-durante-el-eclipse-solar.

angel4Llega el día en que los devotos sacan a procesionar a su ángel en una barquichuela.

La expectación que se va creando en toda la provincia es tal que el caso llega a oídos de las autoridades.

"Nos llegó la noticia del hallazago y del culto -declara el comandante de policía Heru Pramukarno-. Se decía que, en el momento en el que lo encontraron, el ángel caído estaba llorando. Quisimos hacer nuestras averiguaciones porque Kalupapi es una aldea remota, donde no llega Internet y la gente no está muy al tanto de muchos de los aspectos de la modernidad. Así que nos fuimos para allá a indagar."

Una vez en Kalupapi, los policías descubren que el ángel es, en realidad, un juguete sexual, una muñeca hinchable.

El ángel caído acaba siendo confiscado por los agentes para impedir que se sigan propagando falsas voces a propósito de su sacralidad.

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