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Carlo

¿Cómo te ganas la vida?
Pensando y escribiendo.

¿Qué haces al cabo de un día cualquiera?
Me levanto temprano, hago meditación, yoga; desayuno, escribo hasta el almuerzo, descanso y me dedico a  pensar. Luego, leo, me tomo un té, me doy un paseo de una hora, edito y-o escribo, medito, ceno, veo una película o una serie de televisión, leo y me voy a dormir. Todo ello interrumpido por algún post en Facebook, Twitter, Linkedin o Google+ cuando corresponde.

¿Cuáles son las cosas que te apasionan? ¿Cuáles son tus intereses?
Leer, escribir, viajar intentando comprender la naturaleza y la transformación de la presunta realidad. También me encanta darme un buen paseo con un amigo.

¿Qué es lo que te aporta serenidad?
El silencio.

carlo2¿Cuál ha sido el último libro que has escrito?
El último libro que me han publicado se titula Nimodo (Feltrinelli). Cuenta la historia de un joven periodista de Trieste que persigue por toda Iberoamérica a una guerrillera chilena de quien se ha enamorado, lo que le permite descubrirse y transformarse a sí mismo.

¿Por qué razón se lo recomendarías a un niño?
Para que comprenda lo útil que resulta dejarse llevar por la curiosidad echándole valor a la vida. Y para recorrer todo un continente sintiendo todo tipo de emociones sin salir de casa.

Si tuvieras una varita mágica, ¿qué harías?
Eliminaría la violencia y le traería al mundo más igualdad, más fraternidad y más libertad. Y, ya puestos, quizás con un poquito más de sabiduría y tolerancia.

¿Qué cambiarías si estuviera en tu mano?
Transformaría Italia de cabo a rabo. Pienso que en nuestro país se sufre más de lo necesario con una pésima relación calidad-precio, como se suele decir hoy día, en nuestro horroroso modo de hablar habitual contaminado por la mercantilización de todas las cosas.

Si fueras un profesor, ¿cómo te plantearías una clase-tipo?
Bueno, la verdad es que también soy profesor ya que imparto Teoría de la Comunicación en un curso de post-grado de una universidad india. Mis clases están programadas con arreglo al siguiente esquema: primero, hago una exposición de la materia a través de diapositivas y debates; a continuación, propongo que los estudiantes intercambien impresiones y reflexionen al respecto. Esta fase de diálogo prosigue en un blog en línea donde los alumnos hacen también deberes elaborando análisis de textos relevantes de los que se debate tanto en la plataforma en línea como en el aula. Pienso que las mejores clases están fundadas en una primera fase consistente en la transferencia de conocimiento y una segunda, más importante, en la construcción de la comprensión a través de la participación de los estudiantes.

carlo6¿Qué asignaturas te gustaría enseñar?
Si, además de enseñar la asignatura de marras pudiera elegir otras, me dedicaría, por ejemplo, a dar clase  de escritura creativa, fotografía, periodismo, literatura, italiano, inglés. Si, en cambio, fuera un estudiante (aunque sigo siendo un aprendiz de todo lo que se refiere al conocimiento y me precio de ello), intentaría preguntarme lo antes posible (a partir de la Secundaria e, inevitablemente, en la Enseñanza Superior) cuáles son las cosas que me  gustan y porqué. Pienso, por otra parte, que ni los padres ni la escuela hacen lo suficiente para ayudar a que los chicos se centren en esta cuestión a la altura en que deberían hacerlo. Si lo hicieran y dieran con la respuesta a la pregunta clave que he formulado, todo sería más facil en su percurso académico y también, por supuesto, en su andadura vital. En lo que a mí respecta, tuve la suerte de comprender pronto cuál era mi vocación, cuáles mis gustos y ello sin recibir mucha ayuda externa. Sin embargo creo que es bueno hablar de ello con los mayores y con los amigos puesto que todo esto nos empuja a mirarnos hacia adentro, a identificar lo que nos gusta  y a ayudarnos a elegir hacia dónde queremos encaminar nuestros pasos. Saber lo que queremos nos  ayudará también a elegir nuestras lecturas, nuestras amistades, las películas  y los programas de televisión que veremos. Este camino para conocerse a uno mismo debería empezar de manera sencilla y no tiene porqué implicar siempre y solamente un arduo y complejo análisis filosófico, espiritual o psicológico. Así que esta andadura puede iniciarse, por ejemplo, preguntándose uno cuál es la música que le gusta para, en la medida de lo posible, ser capaz, acto seguido, de verbalizar del modo más detallado y creíble posible las razones que explican precisamente esa preferencia musical. De ahí, se pasa al tipo de lectura que nos gusta. Y, poco a poco, se va transitando hacia preguntas más complejas como nuestro posible papel en el mundo del trabajo, en la sociedad y, en último lugar, en la propia existencia.

¿Qué tiene de malo y qué tiene de bueno para ti la Escuela italiana?
Vaya por delante que he tenido una experiencia limitada con la Escuela italiana puesto que me licencié en el extranjero. Así que creo poder estar en condiciones de decir que lo que le falta a la Escuela italiana es apostar pour un sistema meritocrático y eficiente que creo que, hasta la fecha, nadie ha conseguido instaurar, aduciendo incluso, a veces, las dudas que genera el propio concepto de meritocracia, considerado un modo de discriminación de los más débiles.

carlo4La meritocracia no es la discriminación de los más débiles sino el sistema que premia a los más meritorios mientras sigue apoyando a los que más dificultad encuentran  para desarrollar su inteligencia o cualquier otro tipo de talento.Desgraciadamente, aquéllos que deberían poner en pie un sistema mejor resultan a menudo el producto de su antítesis. Quiero decir con ello que estos responsables se han formado en el seno de una estructura más bien defectuosa -la actual- con lo que no tengo nada claro cómo podríamos escapar de este círculo vicioso. Haría falta un esfuerzo evolutivo pero no creo que se den las condiciones para ello. La verdad es que podría optar por vender humo al respecto pero, lo siento, no me sale de dentro.

Lo que de bueno tiene la Escuela italiana, que yo sepa, es un buen porcentaje de profesores, maestras y docentes de todo tipo que, a pesar de no ser remunerados con arreglo a su esfuerzo y de que padecen el sistema opresivo mencionado, se entregan en cuerpo y alma a la enseñanza logrando a menudo milagros y resultando decisivos para las vidas de sus afortunados alumnos.

Luego, por supuesto, están los aprovechados que consiguen que sus discentes acaben por odiar la escuela, las distintas asignaturas y, al cabo, el conocimiento. La existencia de este tipo de personas es característico de cada categoría profesional pero encuentra un particular y duradero caldo de cultivo en un sistema frágil como el de la Escuela italiana.

¿Te apetecería decirles algo a  los chicos de hoy?
Pues, mira, les diría en primer lugar que son extraordinarios. Por lo poco que he podido observar ya sea a través de mi experiencia como miembro del jurado del Touring como en otros ámbitos cuales las presentaciones de libros, los comentarios en las redes sociales, las veces que he estado con mis sobrinos y demás amigos, teniendo en cuenta el contexto crítico en el que se ven obligados a crecer, he encontrado casi siempre que tienen una capacidad de reaccionar con optimismo, fuerza y pragmatismo que sus hermanos mayores, es decir, los de la generación precedente, no tenían. Así que lo que querría decirles es: ¡felicidades, seguid así!

carlo5No se puede decir que seas un tipo sedentario: a los 16 años te marchaste del Véneto a Pensacola (Florida); luego viviste en Washingto D.C. y en Nueva York. Seguidamente, te estableciste varios años en México, Argentina y España para, tras otras etapas entre las que destacar las de Madrid, Milán, Roma, etc. te has parado, no sólo por amor, en la India. Suponemos que sigues llevando a los Dolomitas en el corazón... Con este bagaje de experiencias, ¿cuál es el mejor viaje (el más interesante, el más feliz, etc.) que has hecho?
Mira por dónde he reflexionado mucho sobre los conceptos de viaje y turismo estos últimos días al haberme encontrado, como viajero, en medio de turistas en Vietnam y Tailandia. Es por esto por lo que podría decir que mi mejor viaje aconteció a lo largo de un río de la Amazonía, durmiendo en una hamaca, en un barco de camino hacia una reserva natural. O podría tratarse también de un paseo por los Andes que di junto a don Gabicho, uno de los últimos párrocos que sobrevivieron a la inquisición contra la Teología de la Liberación. O puede que también... De hecho, hay muchos. Sin embargo, mantengo que el mejor viaje que cualquiera puede hacer ahora mismo, en este momento, es el de dejarlo todo, dejar en casa on en la oficina el teléfono móvil y caminar en una línea lo más recta posible 10 kilómetros, parándose a hablar con todo el que todavía se atreva a hacerlo con un desconocido. El viaje más bonito lo tenemos muy cerca. Resulta arriesgado. Pero por eso precisamente puede ser muy hermoso. O un completo desastre...

Y, por último, ¿qué consejo le darías a alguien a quien le gustaría ser periodista y-o escritor?
Deshazte inmediatamente de la definición que tienes en la cabeza sobre periodista y escritor. Ya es un buen comienzo. Después, invéntate la escritura. Escribe la verdad y camúflala con la invención.

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