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Jornada laboral hasta las 18:00... ¿es una broma?

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En las últimas semanas, hemos sido testigos del impulso que se pretende dar desde el Ministerio de Empleo a la finalización de la jornada a las 18. Concluir la jornada sobre dicha hora no me parece ningún avance para la conciliación de la vida personal y laboral, más bien me parece una tomadura de pelo. Nos lo venden como la madre del cordero pero no concilia absolutamente nada.

jornada7En primer lugar, porque las jornadas hasta las 18 no se cumplen. En numerosas ocasiones la jornada de muchos trabajadores, según figura en su contrato, finaliza a las 18 o mucho antes. Sin embargo, la cultura del presentismo hace mella, robando a esa persona lo más valioso que se tiene, el tiempo. Muchos podrán pensar que si el trabajador vuelve a casa más tarde de lo que establece su contrato es “porque quiere”. Pero, en buena parte de los casos, las personas no se quedan a regalar horas por gusto. Existe una amenaza clandestina, y en ocasiones evidente, que fuerza al trabajador a permanecer en su puesto: sea porque limita sus posibilidades de medrar, sea porque esas horas son de obligado cumplimiento so pena de no renovar el contrato de trabajo, sea porque no logra sacar adelante sus objetivos sin que medie un motivo de incompetencia... Razones hay muchas, justificables moralmente por la empresa, ninguna.

En segundo lugar, porque el tiempo restante es manifiestamente insuficiente para una verdadera conciliación. Que una empresa no sepa conjugar la vida laboral y la personal es claro indicador de estupidez. Una persona satisfecha con su vida privada será una persona más motivada y, por ende, más productiva. Como siempre, personas estrechas de mente, de ideas cuasi victorianas, confunden la cantidad con la calidad y, hasta que no les quede clara esta diferencia, la productividad de las empresas españolas será absurda.

Imaginemos la vida de una persona al salir del trabajo a las 18. Contaríamos con unas supuestas 5 horas para conciliar nuestra vida, si tomamos como hora de descanso nocturno las 23, que garantizaría 8 horas de sueño reparador. ¡Qué de riqueza temporal disponemos! Sin embargo, estas 5 horas son manifiestamente insuficientes, ya que hay que realizar los siguientes descuentos:

jornada5- Trayecto del trabajo a domicilio: entre 15 minutos y una hora y media. Pongamos de media, 45 minutos.

- Atender responsabilidades: cuidar de hijos, familiares, de la propia salud, del hogar. Tiempo, 2 horas (los padres se reirán de esta exigua cantidad, lo sé).
Preparación de la cena, cenar y limpiar la cena. Tiempo, 1 hora.

- Relajación y preparación para dormir: abluciones nocturnas y tiempo de “ocio como conductor de sueño”. Pongamos una media de 45 minutos. Este tiempo no lo considero “vida personal”. Es el tiempo mínimo para que el cerebro pueda comenzar su desconexión. La falta de este tiempo se manifestaría en estrés, insomnio y generaría problemas de salud mental. Nadie da una palmada y ¡paf! el cerebro nos desconecta.

- Tiempo social: hablar con familiares, amigos, pareja, necesario para reequilibrar la experiencia vital y social diaria. Tiempo, 30 minutos.

- El sumatorio del “tiempo de descuento” asciende a… 5 horas. Podréis pensar que soy muy generosa con los tiempos que he establecido, pero para una mente saludable y equilibrada no lo es. Obviamente no soy una estudiosa de psicología o neurociencia, puedo estar equivocada, pero el sentido común me dice que no voy desencaminada.

Analizado lo anterior, ¿dónde queda el tiempo para que una persona pueda sentirse plena, feliz y motivada? Algunas personas considerarán que ellas sí logran disfrutar de un tiempo para su vida personal, para sus intereses, aficiones y asueto porque dedican menos tiempo del que indico; otras personas dispondrán de ingresos que les permitirán derivar sus tareas diarias a profesionales; otras no tendrán responsabilidades familiares; otros, ya gozan de una jornada razonable… pero aquí quiero señalar las dificultades de la generalidad de la población y el derecho a sentirse pleno.

jornada4Si no se quiere llevar a cabo un cambio por humanidad, puede hacerse por mero egoísmo. Es un claro caso de “yo gano – tú ganas”. Una persona con una vida completa acudirá con energía y motivación a su trabajo y la productividad será evidente desde el primer día, no sólo a nivel individual, sino a nivel colectivo.

Entonces, y para concluir, ¿cuál sería la hora recomendable para concluir la jornada laboral? En mi opinión, con la vigente jornada completa de 8 horas, las 15 debería ser la hora límite para retomar la vida fuera del trabajo*.  La empresa continúa obteniendo las horas acordadas por contrato y la persona comienza a ser, eso, persona. Sin embargo, para ello un gobierno no debería aconsejar o fomentar, sino legislar claramente a favor de una jornada razonable y eficiente para todos.

*Lo que sugiero es que el carácter de las jornadas sea intensivo, para que el trabajador disponga de tiempo real. Habrá colectivos, que por la peculiaridad de su trabajo requieran de un inicio de la jornada laboral en hora distinta a las 8 de la mañana, pero en todo caso, debería primar la jornada intensiva.

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Gente en la conversación

  • Invitado - José Manuel Mercado Navas

    No puedo estar más de acuerdo con Vd. Quisiera añadir, no obstante, una consideración: si el trabajo es lo suficientemente estimulante y agradable como para que no sea percibido como un pesado trámite, mejor que mejor pues, de ese modo, el tiempo que le dedicamos puede ser asociable total o parcialmente al desarrollo personal. En muchos trabajos, para alcanzar este nivel de goce profesional, el empleado tiene que poner bastante de su parte.

    En lo que se refiere a la actitud del Gobierno, estamos ante un caso más de populismo puro y duro. Algo parecido a las políticas para luchar por la igualdad de derechos o contra la violencia de género. Bonitas palabras. Nula eficacia.

    de Getafe, Madrid, Spain
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