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Los mercados de la cristiandad contemporánea

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"Cada uno en su casa y Dios en la de todos". Así es como funciona, en realidad, cada diócesis de la Iglesia católica en la gestión de su patrimonio inmueble. Todavía me asombra que una de las construcciones más bellas de la cristiandad, la Basílica de San Marcos, continúe siendo gratuita (a pesar de sufrir varios años de costosa rehabilitación) y obras respetables pero no tan sobresalientes, como la Catedral de Barcelona, exija una entrada con falso donativo de siete euros por persona. Sí, han leído bien, siete nada despreciables euros. ¿Cómo es posible que haya tal disparidad de criterios? Al parecer, cada cortijito tiene sus prerrogativas. Dejando para otra ocasión lo vergonzoso que parece que cada clérigo haga en su casa lo que le viene en gana, lo que me hierve la sangre es que se pueda llegar a cobrar semejante suma sin pestañear. El voto de pobreza se olvida con rapidez en algunos lares.

mercados cristiandad 2Comulgo con la idea de que se extienda un pequeño estipendio por la entrada a ermitas, iglesias y catedrales, indicándose, como no debe ser de otra manera, que la aportación será destinada para obras de conservación del sacro lugar. El precio podría oscilar en función de las necesidades, siendo, por una parte básico, de modo que nadie quede sin acceso y, por otra parte bastante, para hacer frente al desgaste natural y artificial de la iglesia. Si alguien acostumbrado a la entrada gratuita tiene algo que objetar, le sugeriría que antes de hablar o callar para siempre analizara las siguientes cuestiones que propongo en son de paz:
- ¿No se paga para entrar en muchos museos nacionales y en la mayoría de los privados? Tenemos que asumir de una vez que esta clase de edificaciones son un museo en sí mismas. Como tal y dada su naturaleza privada, ha de contribuirse a su mantenimiento. Me horroriza observar el desgaste que nuestro paso por las piedras, cómo se van erosionando y ensuciando, perdiendo su lustre. ¿No nos gustaría volver a visitarlas y encontrarlas en el mismo o mejor estado?
- ¿Por qué visitan los turistas una iglesia o catedral? La mayoría de los visitantes en ruta turística no acuden por devoción. Siendo, pues, la intención meramente cultural el acceso debe venir acompañado de contraprestación. Considero que no es leonino aportar uno o dos euros a cambio de disfrutar de maravillas históricas y artísticas. Me sorprende que muchas de esas personas que protestarían ante tal medida no tienen inconveniente en descansar su jornada vacacional en un restaurante o en una terracita disfrutando de una cerveza fresquita. Cierto es que estamos de vacaciones y debemos hacer lo que nos venga en gana. Pero un par de euros per cápita no supone una ruina.
Os propongo, en este sentido, un examen de conciencia.

Ahora bien, no somos los únicos pecadores. La propia Iglesia se lleva el premio a la sinvergonzonería. No sé qué pecado aplicar: ¿codicia?, ¿mentira?, ¿robo?, ¿todos a la vez?
Ante el confesionario presento el caso del Duomo de Milán. Recuerdo que en mi visita, allá por 2013, la entrada era gratuita. Se acompañaba a las puertas de un cartel indicando la prohibición de las fotografías, con un matiz: si se abonaban dos euros se podía tomar imágenes a placer. Esto me llevó los demonios.
En primer lugar, me opongo firmemente a la prohibición de realizar fotografías sostenibles. Si se toman sin flash no se causa daño alguno, por lo que debería permitirse.
mercados cristiandad 3En segundo lugar, es bien sabido que si se prohíbe realizar fotografías para extraer beneficio en la clásica tienda de recuerdos. Que esta práctica lo realice una sociedad con ánimo de lucro es comprensible, pero que lo realice un templo que propugna la humildad y la pobreza me parece no sólo contradictorio sino contrario a sus propias Escrituras. ¡Ay, si Jesucristo levantara cabeza! Han convertido la casa de su padre en un mercado (que por cierto vende artículos muy feos, poco elaborados y de mala calidad). Encontramos un pasaje en la Biblia que recoge el cabreo monumental del hijo de Dios ante el mercadeo que se venía realizando a las puertas de la casa de su padre. Parece que no sirvió de mucho la pataleta, porque volvemos con las mismas.
Ante el altar presento el caso de la Catedral de Barcelona: cuando no se chantajea para que se les pague por fotografiar, se encubre el pago en forma de donativo. Como ya ejemplifiqué al inicio del artículo, la Catedral de Barcelona permite la entrada mediante un donativo de siete euros ¿Qué significa eso de donativo? Particularmente, siempre entendí que el donativo era un acto de cesión libre de darse o no, libre en su cantidad y sin expectativa de contraprestación. Si verdaderamente su intención es la de cobrar entrada deben ser sinceros e indicarlo sin verbalizarlo de forma piadosa. Es un eufemismo bochornoso. En definitiva, una trola que no se la tragan ni ellos.
En suma, otra revisión de conciencia hace falta a los representantes de esta religión para no caer en el descrédito en el que ya, de por sí, están sumergidos.

En definitiva, a todos nos compete una parte de responsabilidad. Al visitante, aportando su granito para mantener en pie la historia, el arte y la excelencia de la que disfruta cuando acude a estos lugares, y a los representantes eclesiásticos dando ejemplo de lo que su fe promulga. Únicamente de este modo conseguiremos, entre todos, perpetuar la bella herencia de nuestros ancestros. Así pues, si entre torrija y torrija, procesión y fiesteo, tenéis ocasión de visitar una iglesia o similar en este tiempo pascual aportad un eurito o dos, aunque no sea obligatorio, porque al edificio le hará bien. Lo que hagan los clérigos con ese dinerito lo juzgará el Señor y, por supuesto, nosotros con el paso del tiempo.

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