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D-Zero

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Ciudad del Cabo convoca el día cero. Stop.

Ese día los grifos de la ciudad estarán secos. Stop. Activación de protocolos de emergencia para la primera semana de marzo. Stop. Fuerzas Armadas están diseñando el operativo para garantizar la distribución de 25 litros de agua a dos millones y medio de personas. Stop. Alerta de actos de sabotaje, violencia y disturbios en la cadena de distribución. Stop. Se informa a medios internacionales de la activación del D-Zero en la ciudad. Stop. No más agua corriente a partir de ese día. Stop. Mensaje enviado a los potenciales turistas para que no dejen de visitar la ciudad, para ellos siempre hay agua circulando. Stop.  Desde finales del año pasado, los representantes políticos de la ciudad y provincia han inundado los medios de comunicación con avisos de activación del día en el que la ciudad zero2no podrá suministrar agua por canales y tuberías. Los grifos se convertirán en utensilios de decoración en cocinas y baños. Alerta en marzo, alerta en abril, alerta en mayo, fin de la alerta hoy. En la carrera para llegar a una meta, el cambio de actitud y comportamiento en el uso del agua, se ha creado una estrategia de comunicación para exacerbar el estado de ansiedad de los ciudadanos del Cabo. Un estado psicológico de emergencia necesario para imponer medidas impopulares. La subida del recibo del agua a niveles estratosféricos.

La población de Ciudad del Cabo se estima en cuatro millones de personas. De ellas 700,000 residen en áreas de asentamientos informales, es decir, chabolas sin acceso a agua potable y con acceso, relativamente cercano, a puntos de distribución de agua potable. Si descontamos los conocidos sitios estratégicos que no sufrirán la desconexión del servicio de agua, como hospitales, base militares, edificios de la administración, entonces, según los cálculos hechos por expertos, dos millones y medio de residente de la ciudad tendrán que acercarse a uno de los 200 puntos de distribución de agua planificados para llenar los garrafones de 25 litros por persona al día.

Los números no cuadran. Stop. Turnos de 24 horas, 200 puntos de recogida con 50 grifos cada uno, dos millones y medio de personas. Stop. Inestable distribución. Stop. Protocolo de actuación militar para garantizar que cada ciudadano recoge su ración diaria. Stop. Protocolo de actuación militar para escaladas de conflicto causadas por largas colas y largas esperas por turno. Stop. Dudas sobre la capacidad del operativo para distribuir agua a los residentes de Ciudad del Cabo. Stop.

Siete años de sequía interrumpida. Incremento urbanístico. Interrumpido. Pasividad de los políticos a cargo de la ciudad, de la provincia y la nación, a reconocer y hace frente una crisis en el horizonte. Interrumpida. Malversación de fondos públicos municipales, provinciales y nacionales. Interrumpida. Incapacidad política para diseñar soluciones, alternativas a la escasez de agua. zero3Interrumpido. Falta de comunicación entre los diferentes niveles de administración territorial. Interrumpido. Proyectos de desalinizadoras, racionalización del uso de acuíferos, iniciados para incrementar el volumen de agua en el sistema de distribución siguen empantanados en retrasos. Interrumpido.

La lluvia de invierno no se espera antes de tiempo. Los niveles de agua de los pantanos se mantienen bajo mínimos. La petición de reducir el consumo de agua por residente a 50 litros diario no ha sido alcanzado. Los turistas siguen aterrizando, desembarcando. Los cruceros atracan en el puerto y cargan sus depósitos de agua. Pero a pesar de todo, algo ha cambiado, algo mágico, no al alcance de la lógica, ha ocurrido en la ciudad. El D-Zero ha desaparecido del horizonte.

Alivio primero, sorpresa después. Cómo. El sector agrícola ha reducido en un 60% el consumo de agua para sus explotaciones. Teniendo en cuenta que el 78% de la distribución de agua en el país va a parar al sector agrícola, tiene sentido. Sin el tiempo necesario para hacer números, el día cero se desplazó a abril. Sin poder recuperarse del sentimiento de alivio, el movimiento de desplazamiento del día cero llegó al mes de mayo. Gracias a un acto de generosidad de un grupo de samaritanos. Granjeros, al norte de la ciudad, donaron diez millones de litros de agua para que fluyan a los pantanos que suplen la ciudad. Sorpresa, algo no encaja.

Las reformas legislativas hechas desde 1994, sobre el derecho al uso de este recurso natural, no han desencadenado un drástico cambio de privilegio de una minoría, a privilegio de una mayoría. Asociaciones agrícolas de usuarios de agua siguen beneficiándose del legado jurídico del sistema apartheid. Estas asociaciones de granjeros (antiguamente conocida como el Consejo de Irrigación) mantienen el privilegio de acceso directo al acuífero, río, o pantano para encauzar el agua zero4hacia sus explotaciones agrícolas. El acto caritativo de miembros desconocidos de la asociación de usuarios de agua en el Western Cape, dio alas al presidente del comité parlamentario sobre recursos naturales para denunciar la desigualdad en la distribución y apropiación de este recurso natural de titularidad pública. Sólo 350 pantanos, de un total de 4000 pantanos registrados en el país, son de propiedad estatal. Bomba. Y además de tener acceso directo a la red acuífera y embalses, el sector agrícola consume el 78% de agua distribuido por la administración, mientras que sólo el 23% del agua distribuida va a uso doméstico y 3% a la industria. Objetivo bajar a 50 de litros diarios por residente. Stop. Penalización económica al consumidor que se pase de la cuota. Stop. Clímax de estado de emergencia alcanzado. Stop. Ciudadanos aceptan el incremento estratosférico del recibo del agua sin demasiadas objeciones. Stop. Es necesario no rebajar la ansiedad de la llegada del día cero entre la ciudadanía. Stop. Objetivo recaudar. Stop.

La lluvia no ha llegado. La virgen no ha aparecido. El sol sigue poniéndose en el mar Atlantico que mira a la Antártida. Pero los políticos magos existen para quien quiera creer en ellos. El líder de partido político que gobierna en la provincia y en el ayuntamiento de Ciudad del Cabo acaba de anunciar la buena nueva: no habrá Day-Zero. Nadie pregunta qué ha cambiado. La buena nueva se celebra. A final de mes, cuando el recibo del agua sea notificado seremos un poco más pobres.

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