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Chicas

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La sociedad sudafricana ha dejado de aceptar las cosas “tal como son”. Los más jóvenes no se esconden debajo del mantra “más de lo mismo”. Las denuncias en las redes sociales sobre actos cotidianos racistas y sexistas de ciudadanos, líderes políticos, revuelven los estómagos de los que están conectados a las mil y una diferentes redes sociales activas en el país. La inmediatez marca el ritmo de esa interconexión y su efecto boomerang. El último acontecimiento de denuncia sexista, infligida dentro de la administración en el sudafricana, ha tenido como protagonistas a las chicas.

chicas3La publicación de un artículo en un diario nacional sobre la iniciativa de un director de instituto en la provincia de Mpumalanga, al noreste del país, ha desembocado en un debate de ámbito nacional. El programa matutino de la radio pública ha dado espacio a un tema que se deja fuera de las ondas demasiadas veces, a pesar de afectar negativamente a demasiadas chicas.  Los embarazos en adolescentes. En un intento de combatir los números en alza de chicas preñadas, el director de un instituto puso en marcha un sistema de declaraciones juradas para alumnas. La brillante idea del director O.J. Ndlozi, para acabar con las chicas preñadas en su instituto, es la firma de una declaración jurada, por todas las chicas de 14 a 18 años, comprometiéndose a no quedarse embarazadas durante su paso por el instituto, y en el caso de acabar con un embarazo en sus cuerpo a aceptar ser expulsadas del centro.

Una solución final ideada por un hombre, funcionario del departamento de educación. Expulsión. Condenar a las chicas a pasar a engordar las estadísticas de jóvenes no cualificadas, desempleadas, y a vivir con míseros subsidios para madres solteras. A pasar a ser una más en la lista de espera de ofertas laborales para limpiadoras domésticas. El director del instituto mandó un informe al departamento de educación alegando que estaba intentando ser “proactivo” con el problema de los embarazos de adolescentes.

El calado de esta mentalidad entre los responsables de las instituciones educativas sudafricanas es tan profundo, que un nuevo programa político nacional, sobre prevención y dirección de los embarazos de alumnas, se puso en marcha esta misma semana. La repercusión en las redes sociales, y un gobierno que pierde apoyo electoral, ha hecho reaccionar a una administración que ha abandonado durante demasiado tiempo a las chicas sudafricanas. En el papel, dicen, van a identificar y corregir esas escuelas que estigmatizan a las alumnas que se quedan embarazadas, o que fuerzan a abandonar las escuelas.   

chicas2Las chicas seguirán sufriendo, enfermedades, estigmatizadas socialmente, a trabajos de mierda, y con el peso de criar a hijas e hijos que no tienen padres. Porque para O.J. Ndlozi, estas chicas son inmaculadas, conciben niños y niñas con la ayuda del espíritu santo, para parir y criar a esos retoños en soledad. En una encuesta, el Departamento de Educación ha encontrado que en el primer término de 2016 hubo 1361 alumnas embarazadas en las escuelas del país, celebrando que el número es inferior a los 1496 embarazos de chicas en el 2015.

Cada año, 16 millones de chicas entre 15 y 19 años dan a luz en el mundo. El 11% de los partos que se contabilizan. Madres antes de alcanzar la madurez biológica. El 23% de esos embarazos y partos provocan enfermedades en las adolescentes.

Las chicas. Evas que siguen condenadas a la expulsión del paraíso por provocar el deseo carnal de Adam. Y Adam sigue en el instituto.


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