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Recuerdos

Recuerdos1

Gumede, 50 años. Ofensa: asistir a las guerrillas con dinero, comida e información. Sentencia a 5 años de cárcel. 1979

Keagile, 24 años. Ofensa: promover los objetivos del ANC y someterse a entrenamiento militar. Sentencia a 6 años de cárcel. 1983

Makhonse, 20 años. Ofensa: acto terrorista. Sentencia a 5 años de prisión. 1979.

Mangungo 23 años. Ofensa: acto terrorista. Sentencia a 5 años de cárcel. 1979

Modise, 25 años de edad. Ofensa: someterse a entrenamiento militar, conspiración para cometer sabotajes, e incendios. Sentencia a 8 años de cárcel. 1980

Serokolo, 34 años. Ofensa: asistir a las guerrillas. Sentencia a 5 años de cárcel. 1979

Recuerdo aprender de las experiencias de los otros. Recuerdo mis sensaciones tras descubrir la memoria de los otros. Una mujer sudafricana comparte despechada su memoria, la condena al olvido de las barbáricas condiciones en la prisión de Kroonstad. Y recuerda. Recuerda sus largas temporadas en aislamiento, la dieta a base de papillas de cereales y larvas, el baño mensual, las celdas de 5 metros cuadrados, la crueldad humana infligida a las mujeres que osaron resistirse al régimen autoritario diseñado por la mente de los hombres. Nadie las quiso escuchar durante su confinamiento. Amargo es el olvido que nos obliga a sucumbir a las penumbras del presente. Kroonstad borrada del mapa de los lugares de peregrinación de la lucha por la libertad y dignidad sudafricana. Kroonstad erigido para las mujeres hostiles, Robben Island erigido para los hombres hostiles.

Recuerdos2Fueron mujeres, las primeras en iniciar una campaña de resistencia a la legislación que prohibía el libre movimiento de los africanos en su tierra. En 1913, una marcha de mujeres en la provincia de Free State, suelo de diamantes y De Beers, desafió con coraje una legislación que limitaba la libertad de sus pasos. Esas mujeres se convirtieron en la imagen de la resistencia a la despiadada colonización sudafricana perpetuada por inmigrantes europeos. La pena a su osadía fue el confinamiento en una cárcel, sólo para ellas, para los hostiles con cara de mujer. Kroonstad.

En 1982 cinco mujeres, Gumede, Keagile, Makhonse, Modise, Serokolo, solicitaron a la Corte Suprema del régimen autoritario la mejora de su situación. Declararon que habían estado en aislamiento, negándoles la lectura de material, suministrándolas una comida cuya cualidad y cantidad era inadecuada. En su declaración jurada describían su penuria diaria:“celdas individuales de 8 pies por 8 pies, espacio para una cama individual, una pequeña taquilla de acero, un water y lavabo. Una ventana en lo alto de la muro, en la que sólo se puede ver el exterior subiéndose a la taquilla, pero no está permitid. 2 horas diarias de ejercicio”. Evidencia escrita desterrada al olvido de la memoria histórica.

Recuerdos3Una conversación con una de esas cinco mujeres abre mi cuarto oscuro de la memoria. Y recuerdo. Recuerdo las cartas escritas llenas de las memorias del dolor infligido por el hombre. Recuerdo la bravura de las mujeres chechenas describiendo la llegada del verdugo y la ejecución del crimen del que es difícil sobrevivir. Recuerdo sus voces de coraje y dignidad golpeando tu ser. Ser hostil a la barbarie es una condena a muerte sin derecho a apelación. Mujeres que se resistieron a ser víctimas para convertirse en el martillo de la justicia. Recuerdo a mujeres recorriendo las aisladas aldeas de Chechenia en busca de los recuerdos que no deben de desaparecer en el olvido.

Recuerdo a esas instigadoras de la justicia universal. Recuerdo el asesinato impune de Natalia Estimírova mientras investigaba a los órganos de seguridad nacional checheno por practicar secuestros, fusilamientos, quemas de los hogares de esas mujeres. Buscadoras de recuerdos para que el crimen no quede impune. Recuerdo a Gumede, Keagile, Makhonse, Modise, Serokolo. Recuerdo.

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