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Si no te gustan eres idiota (I)

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El cine es un paisaje muy subjetivo, así que podríamos decir que si no te gusta lo que a mí pienso que eres idiota, con todas las letras. En esta sección trataremos de pontificar sobre un arte en el que la infalibilidad no existe, sólo el gusto que, como el culo, cada uno posee el suyo. Y si Bonifacio Singh y Benny del Paso te dicen que veas algo, o que debes volver a verlo, es que debes hacerlo. Si no, muy posiblemente seas idiota, o algo peor, gilipollas, cinematográficamente hablando...


Wonderland, de Michael Winterbottom.

Si hay una película que cuenta el vacío de la ciudad en imágenes esa es Wonderland. El vacío de la estructura viviente de asfalto y hormigón, pero sobretodo el que llevan dentro sus habitantes. Este verano escuchábamos la pieza de Michael Nyman “Franklin” en el coche, y siempre me emociona y me lleva hasta la imagen de Shirley Henderson atravesando las frías anchas calles sobreiluminadas en la más absoluta soledad. Es un tópico decir que se puede estar sólo rodeado de miles de personas, pero también es la cruda realidad. La ciudad es un paisaje luminoso en la superficie, pero terriblemente oscuro. Si quieres pasar desapercibido no hay nada mejor que adentrarte entre la multitud. Winterbottom es un notable cineasta, pero obras de este calibre sólo te salen rara vez, más bien por casualidad. Si no la has visto y no eres idiota debes verla urgentemente.

BonifacioSing



La ley de la calle, de Francis Ford Coppola.

Para triunfar en el paso de la adolescencia hay que elegir cuidadosamente las armas que desenfundarás cuando las cosas se ponen feas. Y yo me topé con el chico de la moto. De la mano de Apocalipsis aterricé en la Ley de la calle. Tras la sobredosis de excesos, quedé cautivado por la contención y autocontrol sensorial de una simple historia de adolescentes. Repetida hasta la saciedad en el cine americano de los años 50. Héroes adolescentes románticos nacidos en mal momento, en la mala orilla del río. La soledad reencarnada en el chico de la moto, motor de una película de adolescentes que habitan los barrios de clase trabajadora en tiempos difíciles, que sueñan con las bandas juveniles de los años 50 y con héroes de papel que no resisten la primera lluvia torrencial de otoño. En un mundo daltónico reina el chico de la moto.

BennydelPaso


El color del dinero, de Martin Scorsese.

No hay que rebuscar mucho para encontrar algo impescindible. Sonará a tópico recomendar que veas esta película del ahora ya clásico Scorsese. Tantas cosas se podrían escribir sobre él, sobre unas cuantas películas que sería un crimen no haber apreciado, sería fácil hacer correr ríos de tinta sobre "Toro salvaje", o sobre "Uno de los nuestros", o sobre "Taxi driver", o sobre muchísimas. Pero ésta, en concreto, me gusta inconscientemente, la escucho sonar en la tele y me produce un cosquilleo por varios motivos. Uno es que Tom Cruise no hace de Tom Cruise e incluso está muy bien, cosa rara, como una excepción dentro de su mierda de carrera. Aunque interpreta a un gilipollas, y quizás por ello anula su propia personalidad. Pasando por alto lo obvio, o sea, a Paul Newman, tampoco puedo olvidar a ese ser maravilloso que es Mary Mastrantonio, mucho más si se deja ver en bragas reflejada en un espejo a través de una puerta entreabierta, y resulta casi tan atractiva viéndola así como simplemente sonriendo. Y luego está el sonido inconfundible de Eric Clapton, una de las guitarras que se podrían distinguir entre un millón nada más sonar, ese soniquete de mano lenta que me teletransporta directamente a los años noventa, cuando todavía éramos, o nos sentíamos, inmortales. A Scorsese se le puede perdonar casi todo, incluso que esté envejeciendo a marchas forzadas y alguna película cagada tras haber firmado unos cuantos monumentos cinematográficos. Ademas, Clapton se tiró a la novia del cretino de George Harrison, siempre lo digo para que no se os olvide el simpático detalle, aunque no venga a cuento. Debes verla si no eres un comemierda, si lo eres abstente, y en su lugar puedes cascártela viendo “Top gun”.

BonifacioSing


París-Texas, de Wim Wenders.

Me monté en el bus turístico de Wim Wenders que conducía por el salvaje oeste americano. Me reconocí en la mirada del sueño americano de este director europeo. Caí cautivado por sus luces de neón de pueblos enterrados en la arena y el olvido, por las imágenes construidas en el desierto, por los diálogos a golpe de monosílabos, donde la institución de la familia no triunfa, por los labios de Nastassja Kinski, por la guitarra de Ry Cooder, por ver desde los ojos de Travis. Valió la pena el viaje, Harry.

BennydelPaso


La vida soñada de los ángeles, de Erick Zonca.

Me viene siempre a la cabeza recomendar esta película. Zonca es un hombre de una sola obra, a pesar de luego haber filmado la mini obra pasable “Le petit voleur”. “La vida soñada de los ángeles” cuenta con unos personajes de fondo oscuro luchando por sobrevivir al entorno y a sí mismos, encabezados por una Elodie Bouchez en plena edad de merecer más de un revolcón. Elodie ha sido una de mis actrices con pinta de guarra favoritas, adoro a ese tipo de mujeres sucias. La película viene a decirme que el ansia de vivir no es siempre suficiente, que algunos están dotados, y lastrados, por ella, pero que hay otros a los que la invidivualidad, y el correr de la vida, les amputa ese instinto. El tiempo es finito y la esperanza es una hija de la gran puta vestida de verde, un holograma, pero hay que tratar de creérsela si quieres sobrevivir, o durar, al menos, un poco. Te recomiendo verla si no eres extremadamente imbécil, si la ves y no te gusta es que tu gilipollez llega al grado de hacerte prescindible para la humanidad. Imposible olvidar a Elodie Bouchez arrancándose a cantar por el palo de Madonna, aunque no te guste Madonna ni un pelo, como es mi caso.

BonifacioSing

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