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Uno de los nuestros

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He escuchado una entrevista a Michel Blanquer, ministro de Educación de la República Francesa, y me ha invadido un sentimiento optimista sobre el futuro de la enseñanza pública. ¡Por fin buenas noticias! Y no piensen Vds. que me alegro sólo por el porvenir inmediato de los escolares de allende Pirineos. Me regocijo también por los nuestros pues sé que, tarde o temprano, acabará por triunfar aquí un modelo que apueste por la sensatez en los programas y el trato a los estudiantes. Si no tenemos la imaginación suficiente para mejorar lo propuesto por nuestros vecinos, como mínimo podremos copiarlo. Nada malo habrá en ello si se trata de rescatar a las nuevas generaciones de la inanidad intelectual a la que venimos condenándolas desde poco después de que se restableciera la democracia en España.

blanquer2Pero vayamos a lo mollar. ¿De qué se va tratando ahí al lado? Pues de ir aplicando, una tras otra, sin prisa pero sin pausa, toda una serie de reformas que no podrán sino contribuir a que, con el tiempo, los bachilleres estén mejor formados y sean más capaces, desde la autonomía y la libertad, de enfrentarse a los desafíos que les queden por delante. A continuación citaré algunas de las medidas más salientes aunque no sea en el orden en que el ministerio galo las ha ido destilando.

Prohibición del uso por parte de los estudiantes de los teléfonos móviles y asimilados en los recintos escolares.

Progresiva implantación en la Enseñanza Primaria del uso obligario del uniforme (sufragado por la República).

Institución del coro de clase. Se trata de hacer que los alumnos vuelvan a cantar juntos y vayan interiorizando así comportamientos solidarios.

Fomento del dictado como actividad sistemática para la consolidación de una buena ortografía.

Recuperación de las recitaciones de poemas como ejercicio de desarrollo de la memoria.

Restablecimiento, en el marco de la Enseñanza Secundaria obligatoria, del Latín, el Griego y la Filosofía.

Supresión de los coloquios interdisciplinares por no servir para asentar una mínima percepción acotada de las distintas ciencias.

blanquer3Revisión de los menús de los comedores escolares de modo que se promocione y se garantice que los escolares reciban al menos una vez al día una comida sana y de calidad.

División por dos del ratio profesor-alumno hasta los 9 años de manera que las clases hasta esa edad no sobrepasen los 15 alumnos.

Atención a los alumnos más brillantes en el sentido de constituirlos como ejemplo de aquello a lo que la mayoría de los compañeros debe pretender.

Supresión de la recomendación de utilizar el lenguaje inclusivo por considerar que carga en demasía el discurso y vuelve particularmente ilegibles los textos en francés.

Hay y habrá más. Los padres están encantados. Los sindicatos no rechistan (lo que es mucho decir para la República Francesa). Los desertores de la tiza enmudecen. ¿Alguien da más?

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Profecía

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Dada la lamentable situación en la que se encuentra el español peninsular y lo poco que se hace para mejorarla, a un servidor se le antoja mudarse temporalmente en una especie de Nostradamus de nuestra lengua para anticiparles lo que le advendrá a ésta en los próximos años.

En el ámbito de la Fonética, se consolidará la resurrección de un antiguo fonema perdido, la /∫/, que recuperará su correspondencia literal medieval, la "x". Así, por influencia del gallego y del catalán, las palabras que comienzan por "x-" se pronunciarán como los gaditanos de hoy reproducen la "ch". El fonema /ks/ seguirá, no obstante, realizándose para el resto de los casos:

xenofobia > /∫enofobia/ ; praxis > /praksis/

El yeísmo, por su parte, habrá acabado de comerle el pastel a la ortodoxa y veterocastellana /lj/ y a su simplificada e incorrecta /j/:
calle > /kadʒe/

La fricatización de la "d" intervocálica de los participios en "-ado" irá desapareciendo hasta su total evaporación:

hablado > /ablao/

Se geminarán las parejas de consonantes en favor de la pronunciación de la última, lo que obligará a la R.A.E. a tolerar, incluso, el traslado de este fenómeno simplificador a la ortografía:

himno > /inno/ >*hinno ; actuar > /attwar/ >*attuar


profecia3En el campo de la Gramática, asistiremos impotentes a la extensión y a la postrera aceptación de usos hoy inadmisibles.
El pronombre personal de objeto directo e indirecto para un referente masculino y en la situación comunicativa de voseo será "le".

*"Me le crucé por la calle y le saludé dándole la mano"

[A una mujer a la que tratamos de Vd.] *"Le informo de que su contrato está a punto de cumplir"

El pronombre personal de objeto directo e indirecto para un referente femenino será "la".

*"La asusta que la digan este tipo de cosas"

El pronombre personal de objeto directo e indirecto para un referente neutro será "lo".

*"Ya tenemos listo el caldo. Ahora, lo calentamos un poquito y lo damos tres vueltecitas con la cuchara antes de servir"


Se aceptará como bueno el uso del Infinitivo con valor de Imperativo:

*"¡Acabar ya de una vez, que se hace tarde!"

Siguiendo con el Infinitivo, se dará por bueno su empleo con valor pleno:

*"Decir, en primer lugar, que me siento muy feliz de volver a casa"


Se dará por buena la regularización del Perfecto Simple del verbo "andar": *"andé".


Se consumará la confusión de las conjugaciones de "proveer" y "prever":

*"Preveyendo lo inevitable, tomó las oportunas disposiciones"


Se admitirá el uso del Pretérito Perfecto en vez del Perfecto Simple:

*"El año pasado, he estado a punto de arruinarme"


Se habrá perdido la consciencia del valor del prefijo "re-":

*"La semana que viene volverán a retomar las conversaciones"


Se instalará la expresión de la proporcionalidad mediante la preposición "contra":

*"Contra más estudies, mejores notas sacarás"


Se asistirá a toda una serie de atajos sintáctico-semánticos que refuercen la subjetivación del discurso:

*"Yo soy de los que pienso que la paz es más difícil que la guerra"


Se habrá esfumado por completo el uso de "cuyo":

*"Ahí tienes a la compañera que su novio es futbolista"


Por influencia del catalán, lengua de buena parte de los periodistas, el verbo "haber" se construirá exactamente como el verbo "existir". Además, el hispanófono medio no soporta que las frases con "haber" no tengan sujeto.

*"Se declaró el alto el fuego, lo que no impidió que hubieran disparos"


profecia2La pasiva refleja se hará extensiva a las construcciones verbales con preposición:

*"Se invitarán a todos aquellos que hayan demostrado buen comportamiento"


Se seguirán inventando formas femeninas injustificables etimológicamente (*"arquitecta") o se buscarán nuevos términos no marcados genéricamente para evitar las pesadas aunque políticamente correctas referencias al masculino y al femenino:

"¡Castueranos y castueranas > *Castuerenses, felices fiestas!"

En el terreno del Léxico, proseguirá el empobrecimiento del vocabulario por causa de la simplificación progresiva de la vida de las gentes, que serán cada vez menos autoras o responsables directas del funcionamiento de los objetos que manejarán, de la producción de los alimentos que comerán, de los trabajos que desempeñarán. Una experiencia vital desautonomizada conlleva una utilización muy reducida del corpus de palabras.
Por último, el español seguirá resistiendo heroicamente ante el desembarco de términos provenientes del inglés operando ediciones (to whatsapp > "*guasapear") o traducciones (social network > "red social").

Si nos referimos a la Ortografía, seguirán desapareciendo tildes como las ya condenadas en las segundas personas del plural de los verbos en "-ar" y en "-er": "cantáis" > "cantais" ; "tenéis" > "teneis" o la que lleva el pronombre personal sujeto de segunda persona: "tú" > "tu" por la misma razón por la que se acepta la supresión de la tilde en el adverbio "sólo".

En el ámbito de la Sociolingüística, "Vd." se habrá convertido en una reliquia. Pervivirá como substituto de los antiguos tratamientos ("alteza", "monseñor", etc.).

Seguramente ocurrirán otros desoladores fenómenos que en este momento no soy capaz de vislumbrar a la espera de que el estado de postración en que quede la lengua de Cervantes pueda remover alguna poderosa conciencia. Mucho me temo que no estaré vivo para disfrutar del modo en que se decida devolverle la dignidad y de los primeros resultados cosechados.

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'Gustar' gusta

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Que el verbo gustar guste y sea muy empleado no debe extrañar puesto que traslada un valor esencial en todas las lenguas. De hecho, no sé cuántas horas de clase han de pasar para que cualquier estudiante de español se vea impelido a aprenderlo aunque ya se podrán Vds. imaginar que muy poquitas. Si les escribo estas líneas no es para demostrarles el éxito de gustar a través de todos sus equivalentes y registros posibles en la hispanofonía sino para aportar una reflexión a propósito de la atracción morfosintáctica que genera y se materializa en una amplia contaminación lingüística en la construcción práctica de buena parte de los verbos que se encargan de significar apreciación o parecer.

gustar3Consultando la vigésima primera edición del Diccionario de la Lengua Española publicado por la Real Academia en 1992 descubro en la página 1077 del primer tomo (la última para más señas) los siguientes valores para la entrada gustar:

1. (tr.) Sentir y percibir el sabor de las cosas. / 2. Probar o experimentar de otro modo otras cosas. / 3. (intr.) Agradar una cosa; parecer bien. / 4. Desear, querer y tener complacencia en una cosa. [Úsese con la preposición de: GUSTAR DE correr, DE jugar].

A primera vista, puede resultar curioso cómo, de lejos, la acepción más usada es la tercera, aquélla que se construye intransitivamente, es decir sin objeto directo (de persona o de referente personalizado, se entiende):
    
                   "A mi perro le gusta mucho bañarse".

                   "No le gustó el modo en que lo mirabas".
    
                   "¿Os gustan las patatas bravas?"

Sin embargo, resulta aún más sorprendente enterarse en disgustar que no hay registrado ningún valor construíble intransitivamente que autorice frases como:
    
                   *"A mi perro le disgusta bañarse".

                   *"Le disgustó el modo en que lo mirabas".

En "Os disgustan las patatas bravas", donde os sería, esta vez, objeto directo, estaríamos (siempre según la R.A.E. en la misma edición de su Diccionario) ante un ejemplo de la primera acepción atestada de disgustar:

1. (tr.) Causar disgusto y desabrimiento al paladar.

Lo que nos llevaría a deber construir frases como:
    
                    "Las minifaldas las disgustan" (empleo metafórico).

gustar2Como quiera que sea, yo los había convocado a Vds. a considerar la atracción gramatical que ejerce gustar sobre todos los verbos que acrecientan o minimizan hasta el máximo grado su tercera acepción. Me refiero a verbos como encantar, volver loco y entusiasmar (en sentido aumentativo) o como aborrecer, repeler y espantar.

La mayor parte de estos verbos asimilados en su construcción a gustar son transitivos y cada vez más se imponen usos intransitivos que, en algunos casos (como el de encantar) la R.A.E. está empezando a avalar. Si Vds. teclean este vocablo en la versión Internet del Diccionario comprobarán cómo ya aparece una acepción intransitiva calcada del patrón de gustar. En la versión física que manejo y que nos ha ilustrado hasta el momento no aparece todavía este nuevo valor. No parece, pues, descabellado anticipar que es la suerte que espera a todos los empleados en abundamiento apreciativo o depreciativo y que, por tanto, la Academia acabará por autorizar usos como:
    
                    *"Le entusiasma escuchar llover desde la cama" [referido a una mujer].
  
                    *"Ese modo de hablar tan irrespetuoso les repele" [ibid.].

Nos encontramos, en fin, ante un enésimo ejemplo de cómo una enseñanza errada de la asignatura de Lengua española acaba alterando su funcionamiento y de cómo nuestra Gramática va obedeciendo cada vez menos a las leyes de la Lógica.

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