unlugar

Xinjiang

Vuelvo de un viaje relámpago a la China profunda para pasar un par de días en Urumqi, capital de la región de Xinjiang, hasta ese momento completamente desconocida para mí.

china2Situada en el noroeste de China, tiene una extensión tres veces más grande que España y una  población, esencialmente rural, que no llega a los 30 millones de habitantes y se concentra en la cuenca de dos ríos que llegan desde Kazahstán. Región fronteriza con un gran número de países de Asia central, Xinjiang es un crisol de culturas yminorías étnicas como la uighur (islámica) que aquí se convierte en mayoría respecto a la población china.

china35La presencia de este hecho diferenciador es evidente desde el mismo traslado del aeropuerto al centro de Urumqi, momento en el que ví carteles de bancos con caracteres mandarines y árabes. Visité el Gran Bazar, el edificio más emblemático de la ciudad, colindante con la mezquita principal. Área comercial y centro cultural, previsiblemente saturados de gente, me los encontré enun estado desolador. En la hora punta de ese vaivén frenético, el mercado estaba prácticamente vacío. Los compañeros de etnia china que viajaban conmigo me aseguraron que ese lugar había sido hasta hace poco eje central de la ciudad, pero los ataques terroristas de los últimos años han pasado factura.

Queda claro, pues, el enfrentamiento constante entre ambos grupos étnicos y las dificultades para la convivencia en este lugar. Por un lado, el pueblo uighur reividica su independencia como estado de forma similar a otros países vecinos como Kirgizistán o Tayikistán tras la caída del bloque soviético, y por otro, la RPC ha puesto en marcha medidas para conseguir mayor control en la región.

La idea del gobierno central de China desde los años '90 consiste en dinamizar económicamente la región para conseguir mejorar la calidad de vida, así como el nivel cultural de esta población eminentemente rural. Como consecuencia, se ha desarrollado de forma notable el sector de extracción de carbón y otros productos minerales, principalmente las explotaciones petrolíferas y la industria química auxiliar en las regiones áridas del país, poniendo de manifiesto su enclave estratégico.

El crecimiento de este nuevo sector ha favorecido la inmigración de población de otras regiones de China, lo que ha hecho disminuir el porcentaje de población de las distintas minorías étnicas y promovido la constitución de una nueva clase china aburguesada. Esto ha contribuido también a disparar la conflictividad y las revueltas sociales.  

china4Todos los días amanecí con tos aguda y un escudo de mucosidad en las vías nasales. Según me comentaron, tuve suerte porque durante mi estancia pude ver la nieve de las montañas que están muy cerca de la ciudad, al parecer siempre ocultas por la contaminación. Urumqi es una de las diez ciudades con tasas más altas de polución de China. El plan urbanístico en las ciudades por las que he pasado es inexistente, con lo que puedes encontrarte una chimenea gigante en pleno centro de la ciudad.

La preocupación actual del gobierno central es la desaceleración del crecimiento del PIB del país a tan sólo un ratio estimado de un 7%, difícilmente comparable con el de España en sus mejores momentos, conseguido gracias a las inversiones en infraestructura de los últimos años. El reto ahora es poner en pie una economía sostenible, cambiando el modelo basado en producción barata por una ventaja diferencial esta vez centrada en innovación tecnológica, poniendo especial cuidado en los aspectos medioambientales, que en estos momentos rondan los niveles mínimos de salubridad.

En base a estas políticas, en Xinjiang se ha desarrollado un proyecto hídrico faraónico para suministrar agua potable en los entornos rurales y urbanos (que ahora mismo condicionan el crecimiento de la industria química), así como la renovación de los sistemas de regadío de los campos a lo largo de las cuencas fluviales, favoreciendo, esta vez sí, el desarrollo económico de las comunidades locales.

Este ha sido mi primer viaje a China. Durante estos días me he sentido totalmente incomunicada, evidentemente por mi desconocimiento del idioma, pero a su vez por el aislamiento respecto a los medios de comunicación internacionales. El acceso a Google está restringido, así como el de Facebook, Youtube u otras redes. En cambio, se promocionan otros canales de alcance nacional. No he tenido acceso a mi cuenta personal de correo.

La educación internacional está sólo al alcance de la élite y, en general, el nivel de inglés es extremadamente limitado, incluso en lugares como los aeropuertos. El grueso de la pirámide de población es joven y tiene un carácter eminentemente emprendedor. Socialmente, la mujer cada vez se beneficia más de la inclusión en puestos de responsabilidad del mercado laboral. Son personas con una constancia y una profesionalidad admirable.

En sus manos está la llave para construir una sociedad pionera basada en el crecimiento económico y el respeto cultural, social y medioambiental. El reto es enorme.

Viaje fugaz a Japón

Japón es ese país lejano de dibujos animados que ha invadido los hogares de los niños de mi generación. Hermético y a la vez hospitalario, a la vanguardia de las nuevas tecnologías pero conservando los valores de su sociedad más tradicional, con un carácter y cultura muy particulares, completamente distinto de los estereotipos occidentales, no deja indiferente al visitante.  

El aeropuerto es la entrada al escenario en el que viajas, como Goku, para reunir las Bolas de Dragón. Aquí se pueden comprar pases turísticos con entradas a los edificios y lugares más emblemáticos y bonos de transporte incluido. Mi visita fue de un par de días a Osaka, y una escapada de un día a Kyoto y sus templos.

No podía irme de Osaka, ciudad precursora de las camas nicho, sin dormir en una de ellas, lo cuál no resultó ser una tarea fácil. En la mayoría de los casos se trata de alojamientos exclusivos de hombres. Después, comprendí que era porque cuentan con  baños termales unisex, algo muy habitual, y porque está concebido como estancias cortas por desplazamiento profesional. Además, normalmente, no albergan turistas internacionales, por lo que se añadió la tarea de descifrar toda la información en japonés.

japon2La comunicación es el primer miedo que hay que perder. Puedes estar seguro de que vas a encontrarte rodeado de símbolos indescifrables. Después de dar vueltas durante más de media hora buscando el hotel en la ubicación prevista, pregunté con onomatopeyas y lenguaje corporal a una pareja que estaba en una máquina expendedora de las miles que hay en la calle. En general, es difícil comunicarse en inglés, pero son gente muy amable, dispuesta a ayudarte. Miraron el mapa, me miraron a mi, hablaron entre ellos y me señalaron el cartel de la entrada justo en frente de nosotros. ¡Cómo no me habÍa dado cuenta antes de que estaba en la puerta!

Visité los lugares más destacados. Durante este recorrido recibía folletos que sellaba por cada lugar como páginas de pasaporte.

- La Torre Tsutentaku de Hitachi, símbolo de la modernidad construido después de la segunda guerra mundial.

- El reconstruido castillo de Osaka, demostración del poder del imperio en la conquista del País del Sol Poniente.

- El museo de la cultura, donde recorrer una reconstrucción de hogares milenarios con tatami y ventanas de papel.

- El Museo de historia, interactivo pero con toda la información exclusivamente en japonés.

- La calle Tebjinbashisuji, la calle comercial más grande de Japón. Tardé más de 3 horas en recorrerla, suerte que estaba cubierta.

- El barrio de Tombori con sus restaurantes decorados con la especialidad de la casa dando la bienvenida: pulpos, peces globo, vacas gigantes, ¡incluso dragones!

- El puerto de carga, donde se localiza el acuario o el Parque Warner entre otros, barrio humilde reconvertido.

- El barrio Umeda, comparable al barrio de Serrano. Destaca el centro comercial Big Five con su noria roja, y el interés por la moda de las chicas japonesas, por cierto, colonizado por Inditex y sus hijos Zara y Bershka.

No visité el Museo de la Segunda Guerra Mundial porque estaba en obras. La próxima vez.

En el plano socio-cultural, destaca como es predecible la gastronomía, y una situación que personalmente me sorprendió: los baños termales entre bambú.

japon5El pequeño Shin-Chan me enseñó que cuando comía “Ramen” se relamía los bigotes, así que no me la jugué. Esta sopa con tallarines está disponible en cualquier lugar, pero es una denominación genérica, es como ir a Italia y pedir espaguetis, tienen una carta completa de variedades de “Ramen”. En estos casos, sí toca jugar a la lotería. Cuando llega el plato, te preguntas cómo demonios se come eso. En ese momento, te das cuenta de que, cuando los orientales hacen ruido mientras comen, para ellos no tiene una connotación de falta de educación, sino de practicidad. Donde fueres, haz lo que vieres.

Sushi o Sashimi también son una apuesta segura. Kushikatsu son unas “gambas a la gabardina”  enriquecidas con una gran variedad de carnes, verduras, pescados y mariscos. Especial mención merece la carne conocida internacionalmente como “Kobe”, que ni se llama así en Japón, ni es criada exclusivamente en esa región, aunque sí hace honor a la calidad exquisita. El Takoyaki es típico de Osaka, una “albóndiga-croqueta” con un trocito de pulpo en su interior. Rico, rico.

Siempre que viajo llevo un bañador en la maleta. Preparada, fui hacia una sauna termal urbana femenina, de entrada similar a la de una piscina. De repente, cambiándome en el vestuario, percibo la risa burlona de un par de adolescentes japonesas. Miro de nuevo a mi alrededor, y era la única que llevaba bañador. Tenía dos opciones: irme igual que había venido sin ni siquiera entrar a la sauna, o entrar tal como vine al mundo. Haciendo honor al refrán anterior, elegí la segunda opción.

Una vez en el interior, no resultó ser tan dramático. Tienen una estricta ceremonia de higiene antes y después de acceder a la sauna en la que se sientan desnudos en un taburete y se enjabonan minuciosamente. Después comprendí que llevaban una pequeña toalla para cubrirse cuando permanecían en cada fase del recorrido, pero yo al principio no la utilizaba con este fín y esto les provocaba reparo. La aprensión tiene diferente rasero.

Japon6En Kyoto visité varios templos, pero no llegué a interactuar con sus habitantes. Mi percepción es que, más allá de la religión tradicional, practican el Kendo o el Reiki como terapias espirituales de conexión con la naturaleza, el cuerpo y el alma.

Las cosas más preciosas de Japón son las curiosidades que descubres por sorpresa. Retretes con música y calefactor; líneas de señalización en la entrada de los vagones para hacer cola; máquinas expendedoras de calcetines con separacion entre el dedo índice y el corazón para los zuecos en la calle; la marea de gente a la salida del metro perfectamente vestidos todos ellos con traje oscuro y camisa los hombres, falda de tablas y camisa clara las mujeres; colas a primera hora de la mañana en los casinos para jugar a “Pachinco”, el juego adictivo número 1 entre los japoneses; carteles explicativos con dibujos; tiendas de anime del tamaño de un centro comercial.

En un determinado momento, tuve la sensación de vivir las historias de la vida diaria de mis héroes favoritos que había soñado en la infancia, y lo sentí como algo extremadamente lejano. ¡Cómo pasamos de un mundo a otro viviendo en el mismo lugar, y en qué momento dejamos de ser niños!

Crónicas berlinesas

Dice mi pareja que no le ha gustado Berlín. Admite que no conocía mucho sobre la ciudad, pero que no ha encontrado prácticamente nada que le haya atraído de allí. De acuerdo, se lo ha pasado bien y valora ciertos aspectos de la visita, pero no volvería, o al menos no pronto.

berlin2¿Que qué opino yo? Veamos. A diferencia de otras capitales europeas, Berlín no es una ciudad bonita, de la que te enamoras en cuanto pones un pie en ella. Teniendo en cuenta los destrozos ocasionados por la segunda guerra mundial y las posteriores reconstrucciones de la ciudad, Berlín no es fotogénica, o al menos no bajo los cánones de la belleza inmediata. Además, el aspecto desolador de los parques en invierno, con una ausencia casi total de césped y de especies de hoja perenne, así como las obras que se encuentran por doquier en el centro, no contribuyen a ofrecer una imagen amable de la ciudad. Pese a ello, sí que existen ciertos reclamos para contentar al visitante que desee alegrarse la vista:

- La plaza Gendarmenmarkt, con las catedrales francesa y alemana, dispuestas simétricamente en cada extremo, y la Konzerthaus en medio.

- El pequeño barrio de Nikolaiviertel, en el distrito de Mitte. Callejuelas con encanto, fachadas tradicionales y biergarten en la versión reconstruida de lo que fue el corazón de la capital alemana.

- La iglesia en recuerdo del káiser Guillermo I, en el barrio de Kurfürstendamm, de la que solo se conserva una torre. Pese a que el exterior no es especialmente llamativo, merece la pena pasar para contemplar sus preciosos mosaicos.

- El elegante busto de Nefertiti (Neues Museum), de una modernidad inquietante pese a sus más de 3000 años de antigüedad.

- La imponente puerta de Ishtar (Museo de Pérgamo), que apabulla al visitante nada más entrar al museo. Lamentablemente, el altar de Pérgamo, pieza estrella del museo, permanecerá cerrado al público hasta 2019.

- El Sony Center, en Potsdamer Platz, lugar de aspecto futurista con una cúpula que va cambiando de color por las noches.

berlin5También resulta muy interesante observar la ciudad desde las alturas. Para ello, lo mejor es subir a la cúpula de cristal del Reichstag, diseñada por Norman Foster. Se trata de una visita gratuita que conviene reservar con antelación. Ya en la cúpula, la audioguía va describiendo al turista los principales lugares de interés de la ciudad y la propia estructura de cristal a medida que va avanzando. Otro punto de observación impresionante, sobre todo en días claros, es la Torre de la Televisión, que ofrece un panorama de 360 grados de la ciudad.

Una vez hechas estas visitas casi obligatorias, yo recomendaría buscar las huellas del convulso pasado de Berlín. En lo que respecta al nazismo, conviene acercarse al Monumento del Holocausto, un desolador laberinto de bloques de cemento en recuerdo a los judíos exterminados por el régimen. Asimismo, en Scheunenviertel, antiguo barrio judío de la ciudad, hay placas doradas a la entrada de los portales en recuerdo de los vecinos que fueron apresados y enviados a campos de concentración. Finalmente, la Topographie des Terrors, centro conmemorativo emplazado en lo que fue el cuartel general de las SS, documenta con precisión las atrocidades cometidas contra judíos, gitanos, comunistas y homosexuales. La exposición está muy bien organizada para explicar sin abrumar. Eso sí, las fotografías y testimonios son impactantes y difíciles de olvidar.

Una línea doble de adoquines de 5,7 kilómetros recorre la capital como una cicatriz para recordar el trazado original del muro que dividió Berlín durante más de veinte años. A lo largo de esa línea, podemos encontrar diversos fragmentos del muro, con diferentes tamaños y estados de conservación. El fragmento más largo y artístico es la colorida East Side Gallery, que discurre paralela al río. Merece la pena contemplar unos murales que ya son míticos, como el del beso de Brezner y Honecker, o el del Trabant, famoso utilitario comunista, impactando contra el muro. Mucho más didáctico es el recorrido que encontramos en Bernauer Strasse, donde han colocado paneles con testimonios en vídeo y audio que ilustran las terribles condiciones de vida en el Berlín oriental y los intentos de fuga de sus vecinos.

En mi caso, además de los atractivos turísticos de una ciudad, hay otra serie de factores que me hacen amar u odiar un sitio. Uno de ellos es su gastronomía. Debo admitir que no tuve ocasión de probar nada típico de la cocina alemana, ni siquiera la omnipresente currywurst. Sin embargo, sí puedo decir que Berlín cuenta con una oferta de comida muy variada y a muy buen precio. Además, muchos puestos del metro permanecen abiertos hasta altas horas de la noche para satisfacer a los más trasnochadores. De entre todos los sitios donde comimos, recomendaría un indio, Sadhu (comida muy rica y barata y cócteles brutales), y Barcomi’s, un restaurante americano que ofrece zumos naturales, tartas deliciosas y comida sana (el plato vegetariano variado, con hummus, paté de judías negras, queso feta y tabulé, entre otros, es para llorar de felicidad).

Otro de esos factores que hacen que se incline mi balanza hacia un lado o hacia el otro es la red de transporte público de un lugar, sobre todo en ciudades grandes donde empiezas el día con toda tu ilusión, pero en las que acabas arrastrando tus miserables huesos al final de la jornada. En este sentido, Berlín es un diez. La red de autobuses, metro y tren funciona con una puntualidad inmejorable y llega a todos los rincones de la ciudad. El único pero es que el transporte no resulta barato…

Otros puntos que destacaría de la ciudad son su grado de limpieza y la sensación de seguridad y amplitud que tuve hasta en los lugares más masificados, donde no me sentí en ningún momento como parte del rebaño turístico.

berlin4Entonces, ¿podríamos decir que una ciudad limpia donde se come bien y barato, donde el transporte es eficiente y donde hay multitud de cosas que ver y que hacer me gusta? Yo diría que sí. Que conste que entiendo a mi chico cuando dice que no le gustó la capital alemana, pero creo que Berlín no puede mirarse con los mismos ojos que París o Roma porque es otra cosa. Berlín es una curiosa amalgama de monumentos reconstruidos, vestigios soviéticos y modernos edificios de cristal y metal y nada tiene que ver con otras capitales que conservan su patrimonio casi intacto y miran con recelo cualquier atisbo de cambio. Quizá dentro de un tiempo, aprovechando la reapertura del altar de Pérgamo, intente arrastrar a mi pareja de nuevo a Berlín. Pero en esa ocasión seré más lista: iremos en primavera o en verano, a ver si la belleza de esos parques, que en realidad son bosques, y la intensa vida callejera de la ciudad durante el buen tiempo le hacen cambiar de opinión. Yo, por mi parte, lo tengo claro.

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