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Pobreza energética

Recientemente ha saltado a los medios una información según la cual el Ministerio de Industria piensa ceder a las presiones de Endesa e Iberdrola para desmantelar varias centrales de ciclo combinado, en concreto la de Arcos de la Frontera (Cádiz) y otras dos en Huelva y Castellón. Centrales que están en activo y produciendo una electricidad que, debido a la crisis, no consumimos. Es decir, asistimos al doble fenómeno de tener electricidad de sobra (tanta como para desmantelar centrales energéticas) y que cada vez más gente no pueda encender la calefacción en invierno (lo de no poner el aire acondicionado en verano me parece más un lujo, te duchas con agua fría y a lo sumo un ventilador, excepto en Córdoba, Écija y cuatro sitios de Murcia). Pero no poder calentar tu hogar cuando tu país produce electricidad en exceso y no abarata el precio para que se consuma más, es algo parecido ya a la extorsión. Ese tipo de extorsión que utilizan los rusos cuando cortan el gas a Ucrania en pleno invierno, por ejemplo, de tipo "estado mafioso". 

pobreza4Esas centrales, que utilizan gas para la producción de electricidad, se empezaron a construir a cascoporro desde 2002 (son relativamente modernas), con fuerte subvención estatal. Ahora el plan de las dos mega-eléctricas españolas es trasladar esas centrales a algún país, como Chile (que ahora las demanda) y revenderlas. Y si el tiempo y las legislaciones no se lo impiden, quizá acaben su vida en África o el Sudeste asiático.

Haciendo negocio, mientras la población sufre los rigores de la llamada "pobreza energética" habiendo pagado parte de esas centrales y no recibiendo recompensa alguna.

Cuando los políticos que ordenaron financiar su construcción reciban su parte, vía despacho, vía sobre, vía negocio, el dinero se habrá movido siempre en la misma dirección, en un círculo cerrado que excluye a los que pagan impuestos y no tienen cuentas en Suiza.

pobreza2Pero siempre nos quedará el consumo de la electricidad nuclear francesa cuando suframos de carestía en el futuro, que total, solo nos saldrá diez veces más cara. Y, por supuesto, la culpa de todo esto la tendrán las renovables, que se las ha subvencionado mucho. Y la Navidad la trae un reno borracho con sus amigos los duendes, que van a matar un dragón y a recuperar su reino.

¿Puede un sueldo mínimo tasado en 645 euros afrontar el secuestro de casi el 50% de su cuantía en calentar el hogar? A todo esto habría que añadir que sus mercedes, las citadas Iberdrola y Endesa, multiplican sus beneficios en plena crisis. Y, bueno, el ministro Soria se debatirá en estos momentos ante la escatológica cuestión de hacer lo correcto para el pueblo al que representa como cargo electo, o pensar en su bolsillo, no soliviantar al poderoso, no sea que se enfade y se me corte el grifo, etc etc o como quiera que represente sus cábalas mentales dicho sujeto.

pobreza5Señores: bajen el precio del kilovatio. Señores, reduzcan las horas de trabajo y metan a más personas a trabajar. Más consumo, señores, que a este paso solo van a consumir cuatro gatos (de Angora, pero gatos), y encima (esto lo voy a gritar) LOS RICOS SON MÁS TACAÑOS, gastamos más los demás, ¿es que no se dan cuenta? Usted me pone el kilovatio a la mitad y se encienden exponencialmente las estufas en toda España, y ustedes ganan su dinero y nosotros nuestro calorcito. Y, aaah, ¿todo era por revenderla a Chile? Pues no cierres tres, cierras una y la vendes a quien quieras, emprendedor, que eres un emprendedor...

Pero no, es mejor venderlas todas, extenderse por el extranjero y seguir dictando los precios, así se gana mucho más, las personas jurídicas, las de papel, las que no pasan frío ni calor... todo para la empresa, nada para el humano. ¡Menos mal que tenemos a las empresas, ellas ya viven por nosotros!


Menos mal que nos quedan los catálogos de Zara, la publicidad del buzón y la guía telefónica para irlos quemando poco a poco en el brasero, que si no... ¡vaya invierno!


Je suis terrorist

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Ya vuelve a nosotros otro momento harto repetido a lo largo del final del pasado siglo y lo que llevamos de este: ha habido un atentado. Otra capital conmocionada, ley marcial en las calles, controles a toda la población. Otra vez el integrismo. Otra vez el rencor rancio de tiempos de las Cruzadas, otra vez el Islam como temido y odiado enemigo. Como reza el viejo dicho anglosajón. "shame shit, different day". Como dirían los partidarios de Le Pen: "lo que Carlomagno impidió, lo han conseguido los socialistas".

terrorist2Y otra vez un rosario de opiniones en foros, redes sociales, medios de comunicación y cada patio de vecinos sobre si estamos o no seguros ante este terrorismo declarado islamista. Ante un yihadismo bárbaro que amenaza cual Gengis Khan con asolar los cimientos de la civilización greco-romana. Ante el peso de cientos y cientos de años de "tú la llevas" religioso (y por lo tanto. antinatura, pues si "religare" en latín significa "reunir", y a eso tiende la religión, la vida en cambio tiende a dispersar, pues así asegura su supervivencia) que solo ha generado muertos,  y que como método de control de la población, además de oler a eugenesia, solo aporta puntos negativos a la creación.

Hagamos un aparte: la muerte duele aquí y allá, pero la sobreabundancia informativa sobre los "muertos propios" y la absoluta falta de cobertura en cuanto a los muertos ajenos huele como un culebrón venezolano a las cinco de la tarde. A despiste. Y lo que es más, a despiste electoral.

Yo soy abiertamente conspiranoico, es decir, estoy absolutamente seguro de que los poderosos observan estos acontecimientos con todo lujo de detalles y deciden cómo y cuando intervenir, a la manera de los dioses. Financiando, entrenando, pagando asesinatos y silencios por todo el mundo. Y por supuesto, con los cuerpos y fuerzas de seguridad de cada país a sueldo. Y, por supuesto, invadiendo países.

Puedo comprender una postura más cínica, los que creen que los terroristas son malos y punto, los que incluso aceptan que el problema es el empobrecimiento y esquilmación de muchos pueblos del mundo, del que radica la violencia estructural, pero sostienen sin pudor que hay que atacar sin piedad a los que nos pretendan bajar de nuestro pedestal de explotadores. Bien, gordos cabrones, bien. Seguid engordando.

Me cuesta más comprender a los que culpan a todo un pueblo, país, raza, religión, secta o credo de ser malos y punto. Ese tipo de ignorancia es el que alienta el radicalismo, y por tanto, el terrorismo. Y oír palabras extremadamente violentas de los labios de ancianas con collares de perlas me confirma que la élite extiende este tipo de creencias.

 Tanto si son árabes extremistas, como si es la CIA estableciendo las prioridades a la hora de tener enemigos, como si son paramilitares gabachos contratados por Marine Le Pen para dar un vuelco electoral, la realidad es que los perjudicados siempre somos los pobres.

Cada palo a la libertad de expresión nos quita un poco más de nuestra única arma, que es la voz. Los pobres solo tenemos eso. Y la observación, para poder hablar.
Habrá que observar, pues,  los detalles que se les pasen en los informativos, porque las imágenes van cambiando de un día para otro y ya nadie se acuerda de lo que se dijo al principio. Ante los grandes hechos, no nos queda más que la frágil memoria. En el mundo del acceso a la información en tiempo real, del hipervínculo y la hiper-relación, solo hay un arma al que podemos acogernos: nuestra propia e imperfecta memoria.

terrorist3Recuerdo a los presuntos autores del 11-M, cómo presuntamente terminaron atrincherados en un piso en Leganés Norte, rodeados por los Geos y autoinmolándose en un último sacrificio a Alá. Los muertos no hablan. Y suelen morir en la periferia.

Recuerdo vagones del tren siniestrado apareciendo años después de que la investigación se cerrase por falta de vagones que analizar. Controles de la Guardia Civil dejando pasar furgonetas cargadas de explosivos. Gente delatada únicamente porque se dejaron (el día del atentado decidieron llevarla encima, por si acaso) una fotocopia de su DNI en el coche, la mochila que no explotó, en el piso franco... porque así son de despistados los terroristas.

Recuerdo una única imágen del agujero en la pared del Pentágono, presuntamente a consecuencia del impacto de un avión de pasajeros. Un agujero redondo.
Recuerdo las transmisiones de la CNN cuando dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas, y un tercer avión fué derribado en vuelo por... dos reactores americanos.

Recuerdo el "Plan Westmoreland" planteado a Kennedy en los años 60 para justificar una invasión a Cuba tras atentados terroristas perpetrados por pilotos cubanos contra edificios emblemáticos estadounidenses. ¿Alguien revisa los expedientes cuando salen del secreto judicial? Pasa mucho tiempo, pero sí, se hace.... y los militares siguen en sus puestos, depurando responsabilidades. Muy humano. Pregunten por Arcadi Oliveres y la Comisión Justicia y Paz, o lean algo sobre "El ciclo del armamento español", lean, leamos mientras exista Internet. ¿Qué puede opinar el niño cuyos miembros son amputados por minas "made in Spain" en países cuyo nombre no sabemos pronunciar, quién es el terrorista?

¿Alguien recuerda el hundimiento del Maine? Los abuelos de nuestros abuelos hablaron del "desastre" de la última colonia... al parecer mucho antes de ganar el mundial de Sudáfrica los españoles fuimos tan machos de hundir un acorazado norteamericano a cabezazos. Y los ratones te traen regalos cuando sustituyes las piezas dentales, es ley de Dios.

terrorist4Para mí no hay Al Quaeda, no hay ISIS, Estado Islámico ni su puta madre. Creo que eso existe, pero son nombres a los que interesadamente se les da bombo y casi todos salieron de las ikastolas de la agencia yanki de turno y de clérigos más forrados que un telepredicador. Hay más locos creyendo que sirven a una causa que causa real. Es el arte de meter el palo en el avispero y esperar la irritación colectiva. La guerra la azuza el que tiene más balas, no el que guarda la última para suicidarse o llevarse a la tumba al hijo de puta (o santo varón) que tenga delante. Si quieren detener el islamismo wahabista que dejen de negociar con los que tienen el dinero. Me gustaría ver un embargo a los Emiratos del Golfo Pérsico. Liderado por Françoise Hollande y el Papa, y llevado a cabo por los Caballeros de Malta, la Legión Extranjera y los chinos presionando por el norte. Y la VI Flota americana tirando salvas, con los soldados coreando a Beyoncé mientras ésta baila a bordo del USS Fuckyoumuslims. Y Putin bebiendo vodka y disparando al aire. ¿Grotesco?

 Y como es debido ser agradecido, agradezco mucho a los poderes vigentes que me dejen expresar esta opinión en un foro público, pues sé que el día que alguien me haga demasiado caso (afortunadamente estoy libre de tal mal) mi opinión será secuestrada bajo la acusación de terrorismo. O seré un loco como Willy Toledo, Anguita (no quiera el Destino que me arrebaten a mi hijo), Rafael Amor, Nicola Tesla, Alan Turing, el señor que lleva 20 años denunciando el fraude en los contadores eléctricos, las madres de la Plaza de Mayo o los que se reunían cada mes a recordar el accidente del Metro de Valencia o el de Santiago.

Todos terroristas. Hail, Sistem!!!

Y esta perra también es terrorista...

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El león acojonado

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Érase una vez un león que fue criado por un ratón. Si os extraña esto, no tratéis siquiera de entender las complejas relaciones de los seres unicelulares, o los moluscos. A veces se dan estas cosas, más en tiempos de penuria. Relaciones de necesidad.

Érase una vez un león que creció al amparo de una familia de ratones, en Ratonlandia (que no es Eurodisney, sino las cloacas y los lechos fluviales, y a veces alguna despensa), es decir, que aparte de lo constreñido de algunos espacios comunes y el hecho de tener garras del tamaño de cualquiera de sus familiares, y del instinto, pues no pasaba nada, todo iba debuti, la mar de bien... y sonaba música y bailaban, y todo eso.

Érase una vez (la última, que ya huele) un jóven león al que los ratones se le subían al lomo por miríadas, los cargaba encima, ellos se colgaban de sus greñas y recorría kilómetros y kilómetros, y así llegaban más lejos en sus correrías...  Era una simbiosis brutal, el león asustaba a una aldea entera lanzando sus rugidos y los ratones se ponían tifos. Se comían hasta el dinero, los cabrones. Era una ruina natural, y por eso los seguros no se hacían cargo. Los cabrones.

leon2Entonces se corrió la voz (siempre me ha gustado esa expresión, muy sugerente... la voz se corre, claro, siempre que puede) por los pueblos, condados, alquerías, pedanías, concejos, municipios, clubs de carretera, ayuntamientos, consejos de administración... etc, vamos, que se lió parda, todos los jerifaltes saltaban como sobre brasas y bramaban órdenes de caza y disecado. Andaba todo muy revuelto y la banda de los Lion Kings arrasaba en la city, por aquí y por allá, porque claro, eso era como si se presentan los de Greenpeace en Canarias con el Capitán Planeta, no había quien les hiciese frente. Y el león, al que los ratones llamaban "Línea 3" por el color, de un lado para otro causando estragos y favoreciendo la plaga de roedores que asolaba los territorios hasta donde el sol se ponía (un día de carrera de león). Claro, evidentemente, el león no había descubierto sus instintos más primordialmente salvajes y, al no haberse visto envuelto en ningúna orgía de sangre y vísceras (aún), se contentaba con un paquete de Kelloggs al día cuando se derrumbaba exhausto en medio de cualquier camino, momento en que se convertía en una mullida cama para cientos de agradecidos mustélidos. ¡Qué tiempos para los ratones, gloriosos, se zamparon cosechas enteras en un abrir y cerrar de boca! Hasta se fumaron las plantaciones de Altadis, o de quien fuera, y entonces el jerifalte máximo dijo: ¡Basta ya! ¡Combatiremos el fuego con fuego!

Bonita frase, diría Nerón, pero ¿cómo combatir a un león salvaje con un chaleco bomba de ratones? Había que andarse con cautela, además era muy esquivo y si le perseguían grupos de hombres armados se daba a la fuga y, como todo era campo (antes), les despistaba. Así se las gastaba, el fiera. Era el Curro Jiménez de la época, desaparecía como un ninja en la estepa y de repente ¡zas!, otro saqueo a las arcas municipales, otro palo al erario público, no se podía con él. Contrataron a mercenarios extranjeros ávidos de trofeos, hasta el rey participó en la cacería. Se pegaron más tiros, puñaladas, lanzadas y pedradas en una tarde que en los cien años anteriores, que habían sido un muermo. Solo hubo heridos del bando humano, claro, pues los ratones se escondieron (aunque su tasa de crecimiento desdeñaría unos cuantos miles de bajas) y el león atacó certeramente y se retiró con celeridad, a lo guerrillero. Era el Che Guevara de las alimañas. Su melena y su barba se fundían contra el cielo mientras corría entre las mieses. ¡Oh, cuántas leyendas inspiró su ríctus esforzado que le fruncía el morro, provocado por los putos ratones que le colgaban de los bigotes! Él, ajeno a todo, seguía a lo suyo, corriendo, asustando, cayendo rendido y comiendose los cereales sin leche ni nada.

leon6Pero un día, ¡oh, fatalidad!, un ratón, el más tonto sin duda de la camada, se le quedó dormido en la melena, y cuando el famélico felino dobló la testuz hacia el cuenco de los cereales se precipitó dentro. Todo ocurrió rápido, ¡crack! ¡crack! (mmm, he pillado algo duro) y un regustillo metálico que le puso las pupilas como discos de vinilo.
Al día siguiente, el león miraba de reojo a los ratones y se le llenaba la boca de saliva, no sabía porqué pero se moría de ganas de tirarles los dientes, sobre todo a uno en concreto que le colgaba del belfo. Pero como era un acojonado, se contenía. No obstante un ratón viejo, al ver su mirada sedienta de sangre, decidió emigrar con su familia a un molino cercano.  En las sucesivas correrías el león mostró un comportamiento esquivo y cenó mohíno y en silencio, mirando de reojo a los ratones parásitos que se mullían la almohada en el pelo  de su espalda. Se mascaba la tragedia.

Así que los ratones, que aunque lo digan los cuentos no son de asambleas (ni era el momento), crearon un comité secreto para combatir al león antes de que se les revirase. Sus miembros, una veintena de gordos ratones macho de dientes putrefactos, serían los encargados de roer el vientre, las pelotas, los ojos, orejas y hocico del león en un ataque coordinado y contundente. El resto simplemente se le echarían encima, hasta axfisiarle.

En un momento, todo estuvo decidido. Se establecieron turnos de vigilancia. Se decretó el toque de queda. Se empezó a dormir lejos del felino. Le ponían más cereales que de costumbre para cebarle. Le cantaban al oído canciones de ratón. Se hacían con él los guays.

Si nuestro protagonista hubiese sido más avispado, se habría olido algo, porque tanto baboseo y tanto rascarle el cuello era algo extraño y nuevo, pero ya hemos dicho que era un acojonado, y lo de que era un memo no lo hemos dicho, pero se presupone por su actitud hasta el momento. ¿Qué se le puede pedir a un león criado por ratones? Tenía una mente huidiza, una racionalidad irracional, y solo sabía obedecer a sus agudos grititos.

Le llevaron a una aldea abandonada, y allí fue la encerrona. Habían aparecido las mesnadas reales, al recibir el chivatazo, pero calfiicaron el evento de "baja peligrosidad" y se limitaron a rodear el lugar de lanzas y esperar. Quinientos ratones grises cargaron por el Este. Doscientos cincuenta ratones blancos, más pequeños, formaron una barricada en el Norte. Ratones de pueblos cercanos se unieron en una creciente oleada, caían como lemmings sobre el área de combate, y hasta los murciélagos hacían pasadas rasantes. El león saltaba y esquivaba como un poseso, pues el comando suicida al completo le colgaba del bajo vientre y roían con voracidad. Y dolía. ¡Cómo dolía!

leon4El dolor despertó a la bestia dormida, por fin se liberó del miedo, y se llevó por delante a todo Cristo viviente. No respetó. Fue devorando ratones y hombres por igual hasta las puertas del mismísimo palacio real, donde se pegó un festín con la guardia personal del monarca, sus sirvientes más prescindibles, las doncellas, los pajes, las sotas, los caballos y por fín llegó hasta el rey, que estaba rodeado de sus sirvientes menos prescindibles, es decir, su harén. Se las zampó una por una, haciendo movimientos de capoeira para que no se le escaparan y saltando de un lado a otro todo el rato, que ni se le veía. Había que pasar muchos años a base de corn flakes para entender tal voracidad. Era una máquina de matar y deglutir de media tonelada, pero con la mente de una sabandija. Era una plaga bíblica, en sí mismo.

Cuando por fin se quedó a solas con el rey, simplemente le señaló la corona con la zarpa. El rey se la quitó y se la ofreció al león, que se la puso y se sentó en el trono. Eructó. Gruñó. Le gustaba aquello. Se quedó dormido, por primera vez en su vida libre del peso de los ratones, y se murió a causa de la tremenda ingesta. El rey le quitó la corona y huyó por la comarca, asolada y llena de cadáveres. Ya no quedaba reino ni nada, y todo por la estupidez humana, la codicia ratonil y la furia de un león que pasó su vida acojonado y murió libre y rey.

Este cuento no se cuenta en ninguna parte porque no quedó nadie vivo. A mí me lo contó un anciano loco que llevaba una corona y bebía vino de cartón, una de esas madrugadas... y me parece que lo interpretaba Tom Hanks, creo, pero no me acuerdo, iba muy pedo. Él, yo un poco, pero bien.

lanochemasoscura