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Autarquía y birra fría

La resaca del 92 fue acojonante, pero a este paso, la del 14 va a ser antológica, como aquella de hace un siglo pero con otros muertos en otras alhambradas (perdón por la malafollá, es que todo se pega menos la hermosura, que decía mi madre, qué razón tiene siempre la jodía, hasta que se equivoca).

Ni mundial ni trabajo, no panem no circus, gaviotas hasta donde se ve la línea del horizonte y una izquierda que parece Juego de Tronos. Y luego el juego de los "borbo(to)nes", que consiste en ver quién de todos los golfos consigue parecer más campechano... todo ello en un verano raro de tiempo y que se nos antoja falso, porque no habrá "break", no habrá vacaciones sino más de lo mismo con más sudor y más mierda en los pies. Ahora se escuchan voces tímidas que abogan porque las primas que iban a cobrar ciertos deportistas se destinen a las familias que más han perdido por la crisis... que me dejasen a mi a sus primas, que las iba a hacer de todo menos cosquillas. Y eso que comprendo a ese hatajo de mercenarios forrados, que recuerdan a aquellos tercios de Flandes que volvían vapuleados por la "robbenería" de la época, tan apreciados por cierto corsario cartaginés. O a aquella piratería berberisca capitaneada por un tal Roger de Flor (que para el caso podría llamarse Jordi, Sergi, Xavi o Josep) que a la primera ocasión y viendo perdida la cruzada se hicieron a la mar al servicio de la Serenísima o la Putísima (ya hablemos de Venecia o de Florencia, ya que de esta última deriva la palabra "florín", que es vil metal y que nos retrotrae otra vez a Flandes y vuelta a empezar)... Sudáfrica ya no existe, el sueño acabó. Pero con una cerveza fresquita en la mano somos capaces de justificar lo injustificable y creernos otra vez el ombligo del mundo. Que nos paguen la soldada y que podamos gastárnosla en otro cocedero de verano apreciando las delicatessen gastronómicas de nuestros cocineros estrellados, o que nos la hagan en casa, o hasta que las hagamos nosotros (pero bien regados de caldos de la tierra, que así parece que nos ungimos en sagrados óleos y estamos protegidos del puto devenir, que es el miedo real que no se esconde con cuatro bravuconadas de sábado noche).

birra3Vivimos en un puto país de caudillos y reyes decimonónicos, de charanga y pandereta, de pase de muleta y encaje de bolillos, de tragarse la quina y de afilar la navaja despacio, pensando, pensando (qué malo es pensar cuando cualquier Gabriel Feraud de turno llegaría a la misma conclusión de "no queda sino batirse" y hacer la vida imposible al Armand D´Hubert de turno). Jodamos pero con orden. En el PP de León son bastante eficaces para eso. Postas y cuneta. Parece un buen lema para la caza del "aforado", unos juegos del hambre de verdad, un Battle Royal con cucharas afiladas, un segundo capítulo de la segunda temporada de "Black Mirror" para el pocero, el porquero y el bigotes (qué buen spanetti western podría ser, que le den por culo a Álex de la Iglesia y sus "800 balas", un hatajo de ex-mandatarios sueltos por Tabernas y una multitud haciendo alarde de puntería y cafrismo con sus tiragüitos, hondas, navajas, dientes, un William Golding sin niños, con más desesperación y mala leche). Quien pille la caracola, para él. Cabezas de cerdo en sus camas. Y mañana, cuando la guerra termine, firmamos otro armisticio, otra ley de silencio aderezada con pactos de Toledo y comunismo de centro comercial. Y vuelta a empezar. Atados a la rueda, girando con ella, viendo el mundo desde su giratoria perspectiva y creyéndonos algo. Como un burro amarrado en la puerta de su puta celda. Como una puta estrella sobre un puto escudo, como una puta barra roja en una bandera.

birra2Hace unos días Democracia Nacional salió a repartir comida para los necesitados, solo para los "nuestros", con carteles de "solo para españoles". Algunos senegaleses se acercaron para dar comida. El contraste es descarao. Como dijo El Drogas: "Marinaleda no puede soportar huelga de hambre por un trozo de pan". Pero sí puede. Sí que puede. Podemos. Pero más de lo otro. Es como el chiste: "El otro día me comí un coño de 20 centímetros..." "¡Pero eso es una polla!" "Bah, bah, apreciaciones....". Autarquía nacional, Ducados negros para el personal, chalina y cinto con bandera. Clownclusión: Me vais a comer la polla morena... quita ya la bandera del balcón, que no me dejas ver las flores. Gilipollas.

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