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Fargo

Enero de 2006, un pueblo perdido bajo un manto de nieve eterna en Minnesota. Harto de sus continuas provocaciones, Lester Nygaard (Martin Freeman), un mediocre vendedor de seguros, mata a su mujer a martillazos en el sótano de su casa. Desesperado y sin saber qué hacer, decide pedir ayuda a Lorne Malvo (Billy Bob Thornton), un sicario al que ha conocido ese mismo día en urgencias. Este acepta, pero la cosa se complica y un policía local acaba muerto en la casa de los Nygaard esa misma noche. Aunque el asunto pinta mal para Lester, este consigue encauzar la situación gracias a su buena suerte y a su falta total de escrúpulos. Pese a ello, la agente Molly Solverson (Alison Tolman), compañera del policía asesinado, está dispuesta a trabajar sin descanso hasta demostrar que Nygaard no es trigo limpio.

Como espectador, al principio es fácil empatizar con el desgraciado de Lester, al que vemos ninguneado por su mujer y su hermano y hasta maltratado por un ex-compañero de instituto. Por injustificable que sea, el asesinato de su mujer parece tener algo de legítima defensa frente a sus continuos ataques y menosprecios. Sin embargo, pronto descubriremos que Nygaard no es un pobrecito sin fortuna, sino un grandísimo cobarde que solo estaba a la espera de un viento favorable para mostrarse tan despiadado como sus antiguos verdugos. Al final no puedes evitar hacerte la siguiente pregunta: ¿quién es menos malo? ¿El lobo que comete sus fechorías a plena luz del día y sin remordimientos, como Malvo? ¿O el que, bajo una piel de cordero, manipula a los demás y tuerce sus destinos sin exponerse, como Lester?
    
fargo3Basada en el universo de la película homónima, la serie no tiene casi ningún punto en común con la trama original, pero sí comparte la misma atmósfera de la América profunda, con ciertas situaciones y personajes tan extraños como verosímiles. Otro vínculo entre ambas ficciones es el personaje de la policía (Molly Sanderson en la serie, Marge Gunderson en la película), que parece ser la única persona con sentido común en un pueblo adormecido por la apatía.

En definitiva, Fargo te gustará si:

- Te gustan las historias de pueblos aparentemente apacibles donde puede pasar de todo (como en la película “Una historia de violencia” o en la serie “Banshee”.)
- Sientes debilidad por los personajes decentes que intentan hacer bien su trabajo, frente a viento y marea.
- Te chiflan los psicópatas con peinados imposibles (como Anton Chigurh, de “No es país para viejos”.)
- Adoras a Martin Freeman y a Bob Odenkirk (Saúl de “Breaking Bad”) por encima de todas las cosas.



Qué escuchar cuando el cuerpo te pide odio

Vale, ya has dejado atrás las peligrosas aguas de la autocompasión y los cantos de sirena de los tanques de helado. Por fin te has dado cuenta de que la culpa no es del todo tuya, sino que esa perra de tu ex, ese jefe cabrón o esa amiga tóxica se han pasado tres pueblos. Sin embargo, el asunto aún te escuece y todavía no lo has asimilado como la persona racional que crees que eres. Por hacer un símil musical, estarías entre el All by myself de Céline Dion y el Se acabó, de María Giménez (aunque con un poquitín de mejor gusto, espero).

A continuación te propongo, amigo cabreado, una lista de canciones que entonar cuando necesites dar rienda suelta a tu mala leche. Canciones que rezuman resquemor e ironía sin resultar vulgares, que para eso somos unos señores. Porque para odiar también hay que tener estilo:

escuchar21. You oughta know, Alanis Morissette: aunque al principio de la canción Alanis le desea lo mejor a su ex (supuestamente el actor Dave Coulier, de la serie Padres forzosos) y a su nueva churri, pronto empieza a soltar lindezas por esa boquita canadiense.

2. Rid of me, P.J. Harvey: Polly Jean te lo advierte: no vas a librarte de ella tan fácilmente. Está dispuesta a rogarte, a seducirte y a torturarte y no piensa parar hasta que te arrepientas de haber conocido a esa pelandusca.

3. Runaway, Kanye West: en realidad la canción va de un tipo que admite ser un indeseable y le pide a su chica que huya de la gente como él, pero cantar ese estribillo (un brindis a la salud de todos los capullos y gilipollas de este mundo) a grito pelado es mano de santo.

4. Fuck you, Cee Lo Green: no te dejes engañar por el buen rollito de la música, porque el título de la canción lo dice todo: que le den a esa cazafortunas y a su nuevo novio.

5. Smile, Lily Allen: Lily está muy cabreada con su chico por liarse con la vecina y se pasa todo el vídeo haciéndole perrerías. Y todo sin dejar de sonreír.


6. You’re so vain, Carly Simon: Carly se despacha a gusto con ese ex tan vanidoso que seguro que va a pensar que la canción va sobre él. No se sabe a ciencia cierta quién es el destinatario de las críticas, pero a mí me hace gracia pensar que, como cuenta la leyenda, se trata de Mick Jagger, que está ahí empanado haciéndole los coros a Carly sin darse por aludido.

7. Die, die my darling, Metallica (versión de los Misfits): la letra no es un primor de complejidad, pero la canción es pegadiza y el mensaje está clarito: nos vemos en el infierno, cariño.

8. Unhappy birthday, The Smiths: no concibo una lista del rencor sin mi hater favorito, Morrissey, que quiere desearte un infeliz cumpleaños por ser tan malo y mentiroso. ¡Ah! Y que sepas que si te mueres, igual se siente un poco triste, pero no piensa llorar ni nada.

¿Que lo de odiar en inglés ni fu ni fa? ¿Que no entiendes la letra y no lo disfrutas tanto? No sufras, esta lista también incluye un par de hits patrios:

9. Farenheit 451, Iván Ferreiro: Ferreiro, normalmente tan modosito y tan onírico él, se desmelena en esta canción y arremete contra las personas que hasta la fecha había considerado sus amigos. Un estribillo estupendo para cantar en bucle.

escuchar310. Pesadilla en el parque de atracciones, Los Planetas: si hay un grupo español experto en rencor y pullas varias son Los Planetas. Rara es la canción (salvo que sea de amor o de drogas) que no contenga algún recadito malintencionado, pero esta es mi preferida. Una letra para aprenderse de memoria y una conclusión demoledora: te pareces bastante a Satán.

Bonus track post-navideño: Cada vez que pienso en ti, Álvarez Guedes: el señor Álvarez parece melancólico al principio de la canción, pero poco a poco se desquita con el año viejo, con el año nuevo y hasta con el arbolito. Ideal para despedir estas fechas tan entrañables como el Grinch que realmente eres.

You’re the worst: una historia de amor al borde del abismo

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Chico conoce a chica a la salida de una boda. Chico y chica se enrollan y, a partir de ahí, empiezan los líos. Hasta aquí podría parecer una sit-com cualquiera. Pero como ya anuncia su título, You’re the worst (que vendría a ser “Eres lo peor” en español) no es una serie edulcorada al uso.

El chico de esta historia es Jimmy Shive-Overly, un treintañero inglés afincado en Los Ángeles. Cínico, narcisista y ocurrente, Jimmy lucha por abrirse paso en el mundillo literario con su primera obra, Congratulations, You’re Dying (“Enhorabuena, te estás muriendo”). Hace unos meses que acabó su última relación de pareja y no está por la labor de abrirse a nadie. La chica de esta historia es Gretchen Cutler, una autodestructiva publicista musical dada a los excesos. Aunque ninguno de los dos está dispuesto a admitirlo, la conexión que sienten es inmediata y pronto su relación irá más allá del rollo de una noche.

Para aligerar tan complicada historia de amor, la serie cuenta con un reducido y genial grupo de secundarios. Por parte del novio, está Edgar, un tierno veterano de guerra que sufre estrés post-traumático y que vive con Jimmy a cambio de hacerle las tareas domésticas. Por parte de la novia, tenemos a Lindsay, su mejor amiga, una ex fiestera casquivana que un buen día decidió casarse con un tipo gris del que pasa olímpicamente. Y, por último, está Killian, un chaval obeso cuyo nombre Jimmy nunca consigue recordar, que hace las veces de hijo postizo del grupo.

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Además de por sus personajes, You’re the worst engancha por sus diálogos ágiles y divertidos, con referencias a la cultura popular de una generación que ronda la treintena, por sus situaciones absurdas y por su eterno desfile de fauna urbana (en este sentido, el capítulo Sunday Funday, en el que un grupo de hipsters sigue a nuestros protagonistas a cada uno de sus planes dominicales es descacharrante).

En definitiva, You’re the worst te gustará si:

- Te dan cosica las comedias románticas de toda la vida, pero tienes tu punto sensible.
- Todavía te sientes joven, pero algún niñato te ha llamado ya “señor”.
- Llevas años utilizando sinónimos para no decir “mi novio/a” cuando hablas de tu pareja.
- Sientes simpatía por los personajes caraduras, mentirosos y liantes que en realidad no son malos, sino que el mundo les ha hecho así.


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