estela

Protagonista principal

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Le encanta ir al cine a estas horas de la tarde, cuando el resto de la gente acostumbra a comer. Así, puede disfrutar de la sala prácticamente en exclusividad, como si se tratara de un pase privado que hacen solo para ella.

De esta manera no hay nadie a su alrededor que se queje cuando repite los diálogos que escucha, una y otra vez, intentando entonarlos como lo hacen las actrices, reproduciendo sus mismos gestos, metiéndose en su piel, sintiendo que es ella la protagonista de esa película que ha visto decenas de veces y se conoce ya de memoria.

Sabe en qué momento tiene que demostrar alegría, cuando tristeza, el minuto en el que tiene que llorar, el instante en el que siente un escalofrío, la situación que le provoca grandes carcajadas, cuando se siente loca de amor por el protagonista masculino, protagonista2cuando está llena de rabia por dentro debido a sus desplantes, el momento preciso en el que comienza a odiarlo…Se mete tanto en el papel que incluso llega a sentir el dolor, la pasión, el enfado, la hilaridad, como si lo viviera realmente, como si su vida se desarrollara dentro de esa película.

Por eso sabe que, si hubiera tenido la oportunidad, hubiera sido una gran actriz, de esas que lucen vestidos imposibles para recoger importantes premios, de esas cuyo estilo es copiado por las simples mortales que nunca llegarían a estar a la altura de su divinidad.

No se levanta del asiento cuando acaba la película. Le gusta quedarse hasta el final de los créditos. Quizás espera que entre todos aquellos nombres y apellidos extranjeros aparezca el suyo en alguna ocasión, aunque sea en reconocimiento por su interpretación del papel protagonista dentro de aquella sala de cine. Quizá espera que los pocos telespectadores que la han acompañado a varias butacas de distancia rompan en aplausos por esa gran interpretación.

protagonista3Pero no sucede. En los créditos no aparece su nombre. Los telespectadores están molestos por su comportamiento durante la película, que les ha impedido disfrutarla como hubieran querido.

Aquella oportunidad que siempre había esperado nunca le llegó.

Se levanta cuando la pantalla se vuelve negra. Sale de la sala con paso lento y se dirige a las taquillas a comprar de nuevo una entrada para la sesión de mañana, pero le informan de que la proyección de esa película termina hoy.

No le importa. Mañana interpretará una nueva película, sin problema. Ella es una profesional.

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