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Los estímulos que recibimos hacen que nos comportemos de diferentes maneras pero no es una suma perfecta. Una acción debería causar cierta reacción, sin embargo, cuando hablamos de sentimientos y emociones la cosa no es tan lineal ni programada.

Los sentimientos y las emociones son como una microelectrónica orgánica con vida propia y que llevan su propio recorrido.

Los sentimientos se van cargando como si de acumuladores se trataran algunos más rápidos, otros más lentos, pero que se van exponiendo a los agentes externos hasta que por fin estallan y se muestran de maneras diferentes.

Alegría, tristeza, ira, apatía, etc. Son diferentes ejemplos de sentimientos y emociones que tenemos, sin embargo desde el punto de vista comparado, la ira y la tristeza no se acumulan de la misma manera. La ira lo hace mucho más intensamente y rápido que la tristeza que es un cúmulo de sensaciones y recuerdos.

Dominar nuestras emociones podría suponer un avance para nuestro autocontrol, en la medida que este nos permita hacer cosas de manera más eficaz. Si nos lo planteamos como microcélulas, podríamos aprender a reconocer primero ese sentimiento o emoción que nos desajusta o no tenemos y luego aprender a sujetarlo hasta que sea el momento idóneo de descargarlo o incluso anularlo si es lo que necesitamos.

Supongamos que queremos controlar nuestra ira. Desde una hipótesis sencilla, podríamos decir, que cuantos más ejercicios de autocontrol de ira hagamos, más preparados para controlarla estaremos, y más aumentaremos nuestro nivel de tolerancia a la ira.

difuso2Ejercicio 1º:

Imaginen por un momento unos amigos que le ayudan a hacer sus ejercicios de autocontrol emocional. Lo acosan desde dos puntos diferentes, primero y más sencillo intentándole fastidiar a base de molestos golpecitos, cosquillas, y otras formas de fastidio. Usted, como sabe que es un ejercicio, empezará por sofronizarse ante la sensación de molestia y resistirá hasta que no pueda más y diga basta.

Ejercicio 2º:

Ahora el ejercicio se complica bastante, porque necesita un amigo de confianza. Usted, le dirá aquello que le exaspera desde el punto de vista psicológico, complejos que tenga, política, y cosas por el estilo que le molestan que se le diga, es decir, aquello que le hace saltar. Simplemente se establece una palabra de control o límite, por ejemplo “guacamole” y cuando el acosado y al que le estamos provocando la pronuncie, entonces termina el ejercicio y dejamos de meternos psicológicamente con él o ella.

Además observen que cuando esto se hace con un amigo, podríamos llegar a usar esa palabra de control como código, para indicarle a ese amigo que el diálogo que están llevando no es el correcto y que alguno de los dos se siente molesto con alguna actitud o conversación. De esta manera, podríamos llegar a parar a tiempo las situaciones negativas. Más aún si esta persona es su pareja.

Ejercicio 3:

Hay emociones que se contraponen unas a otras, y que permiten rebajar el nivel de estrés. Por ejemplo el enfado o la ira se contraponen a la risa y el buen humor.

Así que el ejercicio consiste ahora en intentar desviar la atención de su acosador haciéndole reír y transformando una situación negativa en una positiva, ya que lo que buscamos es la idea de autocontrol pero aún una más importante, la de transformar nuestra vida en sentimientos y emociones positivas cargadas lo más frecuentemente posible.

difuso33Ejercicio 4º:

Puesto que hemos experimentado con las emociones negativas, ahora toca hacerlo al contrario, potenciando las positivas. Nuestro amigo tiene que intentar hacernos reír y disfrutar durante un determinado periodo de tiempo, por ejemplo 10 minutos. Durante este periodo usted será cómplice de las tonterías, y chaladuras que su amigo o pareja empiece a hacer, incluso aunque estas no sean demasiado graciosas al principio, pues estimular la risa tampoco es tan sencillo. Así que debe empezar a sonreír o reír poniendo un poco de nuestra parte al principio. Transcurridos los 10 minutos y con esa complicidad descubrirán que la risa salía por fin natural.Ejercicio 5:

No haga esto solo, sino, que pueden intentar provocar sentimientos o emociones positivas entre las dos personas y para las dos personas. Ambos dicen tonterías y se hacen reír, como en el ejercicio 4. O se sinceran y provocan sentimientos positivos de cariño, comprensión, obligándose a decir lo que les gusta el uno del otro y rememorando ejemplos de acciones pasadas donde la otra persona fue muy buena, amable y comprensiva. Los halagos son necesarios y buenos, refuerzan nuestros vínculos afianzando nuestra autoestima. Nos hace saber que las otras personas nos aprecian.

difuso4Ejercicio 5º:

No haga esto solo, sino, que pueden intentar provocar sentimientos o emociones positivas entre las dos personas y para las dos personas. Ambos dicen tonterías y se hacen reír, como en el ejercicio 4. O se sinceran y provocan sentimientos positivos de cariño, comprensión, obligándose a decir lo que les gusta el uno del otro y rememorando ejemplos de acciones pasadas donde la otra persona fue muy buena, amable y comprensiva. Los halagos son necesarios y buenos, refuerzan nuestros vínculos afianzando nuestra autoestima. Nos hace saber que las otras personas nos aprecian.


difuso5Ejercicio 6º:

Teatro. Vamos a reproducir cualquier emoción o sentimiento de manera teatral, intentando aprender y analizar cuando nos ponemos de manera real así.

Imagine que es una persona cargada de ira, porque su compañía telefónica no le da cobertura o le han puesto una multa de tráfico. Intente narrar e inventar una historia rocambolesca que ilustre esa emoción negativa durante 5 minutos contándoselo a un amigo. Trascurridos esos 5 minutos, vamos a transformar esa emoción negativa, en una positiva. Lo podemos hacer de diferentes maneras. Hágase la víctima, y piense que fue muy tonto tomando esa decisión… ahora llévelo al absurdo esa tontería y enuncie lo tonto que es con frases cada vez más cómicas, transcurrido un tiempo unos 3 minutos más, se rendirá a la frustración que ha sentido al principio y que ahora ya le ha quitado hierro riéndose de usted mismo, y lo llevaremos al terreno de la resignación y verlo de manera constructiva.

“Ya que me han puesto la multa, seguramente ha evitado un mal mayor que yo iba a provocar, como atropellar a alguien o aparcar en un parking de personas con movilidad reducida y que estas no podían llegar a su casa, causándoles un gran perjuicio, y muy a su pesar estas tuvieron que llamar a la grúa, pues no tenían manera de avisarle a usted. Que si no, lo habrían hecho seguro para que les ayudase a retirar el vehículo y evitarle a usted la multa”.

La empatía, nos ayudará en muchísimas ocasiones a controlar la ira, situándonos en las circunstancias que le llevan al acosador a cometer esa acción ofensiva.

Ejercicio 7º:

“Saliendo por peteneras”

Intente sorprender a su adversario ante cualquier acción o emoción que le plantee como juego. La idea es desviar su atención hacia otra cosa mucho más productiva que atacarle a usted. Por ejemplo escuchándole algo importante que le quiere contar. Pregúntele por su vida personal y si ha tenido algún problema últimamente. La idea es escucharle, pues en realidad el acosador suele estar reclamando su atención en la vida real.

difuso6Fin de los ejercicios, principio de los ejercicios.

Hay personas de todo tipo y condición que tienen emociones que les dominan, usted simplemente analícese y vea cuales son las emociones que más presentes están en su vida de manera cotidiana. Observe que esas emociones sean de carácter positivo y no negativo, pues de ser del tipo segundo debería empezar a cambiarlas para tener una vida emocional mejor.

Busque ayuda en sus amistades o pareja, y juegue con ellos a los distintos juegos de las emociones planteados aquí en simple ejercicios y modifíquelos a su antojo en función de sus necesidades. Pasarán una buena tarde, y aprenderán mucho sobre ustedes mismos. Intenten elegir una o dos emociones como mucho para una sola sesión, pues la idea es controlar esa emoción bien, y no muchas mal.

Cada persona se conoce así misma y tiene clara cuál es su mayor punto débil emocional, no hace falta que elija la más difícil en la primera sesión. Simplemente una y vayan progresando y disfrutando juntos.

Si les ha funcionado, apreciaré que me comenten y compartan sus experiencias y juegos planteados como comentarios a continuación de este escrito, pues así, los que vayan leyendo tendrán más ideas de cómo realizar ejercicios de autocontrol.

Gracias en cualquier caso por seguirme ahí en la oscuridad del apoyo silencioso.

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Gente en la conversación

  • Invitado - Hatori Hanzo

    El arte de la guerra es el arte del engaño, Ulises, imagino que tu libro de cabecera es "El arte de la guerra".

  • Invitado - José Manuel Mercado Navas

    Y del apoyo explícito, don Ulises. Que sin duda su intervención lo merece.

    de Getafe, Madrid, Spain
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