a propos

Hiroshi Sakurazaka

"Cuando los alienígenas llegaron a la tierra no eran combatientes. Su tarea era la terraformación. Un grupo de hombres armados podían acabar con ellos fácilmente. Pero, como cucarachas que desarrollan resistencia a los pesticidas, las criaturas evolucionaron. Sus creadores les habían fabricado así, para asegurar que el planeta cambiaría de un hábitat humano a otro alienígena eliminando cualquier obstáculo.

La guerra engulló al mundo. El daño causado fue rápido y masivo. En respuesta, a nivel mundial se creó la Fuerza de Defensa Unida. La humanidad tenía un nombre para el enemigo que había arruinado el mundo. Les llamamos los Mimic."

Keiji Kiriya, "Killer Cage"

ALL YOU NEED IS KILL

Como aunténtico freak, weird y raruno de la sci-fi (la "ciencia ficción", en román paladino) no puedo pasar la oportunidad de soltar unas palabras acerca de este simpático amigo nipón, Hiroshi Sakurazaka, verdadero paradigma del japonés tímido, blandito, gafuno (es como un clon de Hiro Nakamura, el más famoso "Héroe" de las islas del sol naciente), pero que cuando agarra la pluma (ejem, qué arcaico concepto), las palabras parecen surgidas de un veterano soldado curtido en mil y una batallas, tantas como pantallas de videojuegos habrá jugado en su vida o pajas se habrá hecho, y no serán pocas. A sus 44 años, y una década después de publicar su única novela, "All you need is kill" ( Shūeisha, 2004), el muy cabroncete ha logrado estrenar en Hollywood, y se ha dado unos pases por unas cuantas premiers de todo el planeta, posando a lo James Bond con un elenco de "figuras" del séptimo arte encabezado por el polifacético unigestual de Tom Cruise, y nada menos que Emily Blunt (la ex de Michael Bublé, que cantaba con él "Me and Mrs. Jones" en el  álbum "Call me irresponsible" que tanto gusta a los periodistas deportivos de este país).

Cruise y Blunt dan vida en la pantalla a Keiji y Rita (aunque evidentemente al protagonista japonés del libro le han convertido en yankee, a él y a todo su regimiento, les han cambiado  el nombre y la gracia), los dos metal-full guerreros apocalípticos con armaduras ultratecnológicas que popularizó el dibujante de "Death Note", Takeshi Obata al adaptar al cómic manga la novela de marras.

La película en cuestión, Edge of Tomorrow ("Al Filo del Mañana" en españistán) se ha estrenado en cadena desde la primavera hasta este caluroso julio por todo el mundo. Qué curioso fenómeno éste de estrenar películas bélicas y liarse a bombazos por medio mundo, estos americanos son de lo más espectacular. Curioso también que ahora que por fin sus ejércitos presumen de contar con armaduras espectaculares, drones y demás movidas tecnológicas, éstas empiecen a poblar la gran pantalla. De la película poco que decir, la flipada de siempre. No es que el libro no lo sea, pero claro, si tenemos en cuenta que todos los factores culturales, sociales y personales que aparecían esbozados en él han sido eliminados totalmente de la película, pues claro, les ha quedado una mierda. Es lo que pasa cuando se adapta un libro y se usa un 10% de lo que contaba y se inventa el otro 90%.

Como no os importa una mierda ni el libro ni la película, no me importa hacer spoiler y contar lo que pasa en uno u otro, pero os podeis hacer una idea: recluta pelón pero peleón o cobarde directamente (véase libro, véase film) muere en combate y reaparece el día anterior a las 6:00 a.m. (como Bill Murray en Groundhog Day o "Atrapado en el tiempo"). Repite el ciclo de día y medio, muere y vuelve a empezar el bucle. Así unas 160 veces, bueno, en la película son menos porque encima si tuviesemos que aguantar el careto de papanatas de Tom Cruise tantas horas en los cines habría más suicidios que en el metro de Tokio. El caso es que así se va haciendo mejor guerrero y además es la única forma de acabar con los alienígenas enemigos, que pueden manejar el tiempo creando bucles para así descubrir cómo vencer en todas las batallas. A su lado lucha Rita Vrataski, conocida como "Full Metal Bitch", que es la heroína de la tierra y lleva ya unos cuantos miles de alienígenas muertos en su cuenta particular, y maneja el hacha gigante como si fuera un bisturí. Y ¿qué pasará? ¿Se parecen en algo los personajes o los finales del libro y de la película? Lo habéis adivinado, en nada en absoluto. Particularmente me gustó el libro, y la pelicula no.

hiroshi2Sakurazaka no es mal escritor, es solo vago y escribe poco. Por momentos recuerda a Robert Heinlein (el creador de lo que media década después sería otra nefasta película, "Starship Troopers" del peor Verhoeven que se recuerda), lo que lleva a pensar que la ciencia ficción de tipo bélico no tiene buena salida cinematográfica. No hay mas que ver cuánta gente ha visto Ender's Game (El juego de Ender), y el libro era de lo mejorcito de la ciencia ficción actual (toda la saga de Ender está muy bien, en serio, Orson Scott Card es un jodido mormón con mucho arte y muy leído y galardonado en el mundillo, os lo juro, y me gusta hasta a mí). Evidentemente, en manos de la industria cinematográfica de yankilandia cualquier producto se convierte en una pobre versión de sí mismo estandarizada y lista para el consumo rápido.

Lo curioso es que en "All You Need is Kill" apenas aparecen los Mimic, los terribles pseudo-alienígenas creados por otros alienígenas para "xenoformar" la Tierra y poder ocuparla a su antojo, pero me resultan simpáticos desde que Mira Sorvino acabase con el primero en aquella película del 97. No tienen nada que ver, pero son cucarachas gigantes super agresivas en ambos casos, duras de matar, como solo una cucaracha puede serlo. En la película de Guillermo del Toro, la super-cucaracha creada genéticamente para curar un virus se convertía en un ultra-depredador de alcantarilla. En el libro de Sakurazaka, son los alienígenas los que nos mandan cucarachas para exterminarnos, más grandes, más rápidas, más letales que ninguna otra especie.

Bueno, todo esto es ciencia ficción, pero amigos míos, ellas heredarán la Tierra. Y no hace falta que vengan, ya están aquí, creciendo, engordando, evolucionando... aprendiendo. No necesitan bucles temporales, tienen todo el tiempo que a nosotros nos resta de seguir siendo la especie dominante en el planeta.

Y, ¿cuánto de ese tiempo nos quedará aún?


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