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La historia de la noche (XIII)

13. Per secula seculorum

La muerte es ese espacio de mierda que da sentido a la vida. Es la traca de bazofia final. Ves un túnel oscuro, como un sumidero, con una luz pestilente al fondo. La luz bella también puede oler a hez. Te gritan que corras todo lo deprisa que puedas hacia allí. Ves a tus antepasados que te dicen que te dirijas a toda hostia hacia ellos, hacia ese nuevo mundo de la felicidad y de la piruleta de cuyos grifos brota Jack Daniels y en cuyos cajones se guarda la nieve colombiana más pura. Pero, cuando llegas a la puerta del cielo, ves que el umbral es una gillotina con un precipicio detrás  para que tu cabeza caiga a plomo como una bola en la bolera, y resulta que tus supuestos seres queridos son sólo ángeles hijos de puta con caretas. En ese momento sólo te queda rezar e intentar volver hacia el infierno que es la tierra, si te quedan fuerzas, y sin pasar por el purgatorio ni por el limbo, donde se encuentra retenida la peor escoria. Entonces soñé con mujeres desnudas y con un anciano que caminaba por el campo con un puto perro. Me dió la bienvenida de nuevo al mundo. Abrí los ojos. Las legañas dolían de lo duras que estaban sobre los lacrimales.  Muerte , vuelve a llevarme contigo, cacho zorra, si puedes.




Me dolía la espalda de estar tumbado sobre la puta cama. Desperté de entre las sombras. Martín Cercas, el resucitado al tercer día, fan supremo de María Magdalena. Entonces apareció el ángel caído, ese rubio Luzbel con pinta de guardia aseadito de Auschwitz. Un gran cabrón capaz de destripar a cualquiera sin que le suban las pulsaciones, pero un tío leal, que en este mundo nihilista en el que habitamos en realidad es lo que cuenta. Juan estaba allím delante de mí, con su siempre inexpresiva cara de mamón.

- Hola, mamavergas. ¿Te alegras de verme?

Por un momento quedé impactado, al ver su  arma apuntando burlona a la cama y a punto de apretar el gatillo. Sonrió. Mi cuerpo respondió automáticamente al encender él la luz de la lamparita de la mesilla y verme a mí mismo recostado, mediodeshecho, y algo resucitó en mi cabeza nada más observarle, o quizá fue el tenue olor  a cigarrillo barato que llegaba desde el cuarto de enfermeras...

- Todos te daban por muerto, hijo de puta, incluso yo creí que lo próximo que vería de tí sería tu cabezón con los huevos en la boca... pero estás vivo,  aunque hecho una puta mierda. Esas manchas de yodo mezclado con sangre a la altura de los cataplines....
- Ufff, sí, y ahora me vas a ir a comprar unas pastillas y un whiskey, pero primero acércate, que te cuente una cosita...
- Ya sé lo que me vas a decir. Van a por nosotros, a por todos. Estamos en el punto de mira de toda la cuadrilla.... de los blancos, de los negros y hasta el Vietcong, Martinete... en el fondo no sé por qué te quiero. Debe ser por lo hijo de puta que eres en toda su sinceridad, eso te distingue de la multitud.

Intenté incorporarme. Dolía todo. Sans, mi ángel rubio, me ayudó subiendo el respaldo de la cama con la manivela. Un alivio. Me sentí algo vivo. Había vuelto al planeta Tierra, era verdad.

- Uffff, joooderrr, coño. Duele, cago en Dios. Gracias. La cosa viene de arriba, Juan. Me la liaron en el puticlub de Benicassim, aquello parecía un campo de entrenamiento en Kosovo, y ¿a quien no sabes que vi antes de salir vivo de milagro? A un puto “halcón”, nada menos... Un “cuatro estrellas” en un puticlub...
- Han ido a por Esteban, Candela está herida, pero es dura, ya sabes. Está a salvo, en  el piso franco del  Pasaje, yo voy para allá. He dormido en la montaña, por precaución, tengo que coger ropa y artillería. A alguien se le está yendo demasiado la pinza, se están pasando de la raya....
- ¿Y el puto Judas? ¿Ha movido ficha? Cuando huele a mierda siempre aparece Argote jugando a diez barajas a la vez.
- No lo sé, alguien quiere que yo le mate. Me han  entregado unas fotos de él con Sonia...
- ¡Hijo de la gran puta, si se veía venir, le gusta todo lo tuyo menos tú! Si no quieres mancharte las manos con ese miserable déjamelo a mí. Tengo ganas de follármelo desde tiempos de la academia. Sin problemas le cortaría los huevos  y se los metería en la boca, lo haría por gusto.
- Tú estás para pocas venganzas, mírate en el espejo, cabrón.... Ahora mismo no me fío más que de vosotros tres. Hay que intentar mantener la cabeza pegada al cuerpo, Martín, al menos hasta dar con el hijoputa que está detrás de todo esto. Cesar está bien protegido, como siempre, habrá que acercarse a él con cuidado. Puede ayudarnos o nos puede follar sin contemplaciones, según le dé...De momento nos tenemos que ir de aquí, quítate ese pijama meado y vístete. Joder, tienes hasta manchas de mierda. Hostia puta, es que llevas pañal... Parece que te han metido cuatro o cinco balas por el culo y luego te han arrastrado por cristales,  pareces un gato recién capado...
- Me escapé por un pelo y por la marea alta, no recuerdo bien por qué salté por una ventana y me zambullí en el agua, y después... me desperté entre las rocas. Me buscaban por toda la playa, yo no movía ni un músculo pero me cagué de miedo, literal... mi suerte, por una vez, fueron los picoletos, que debieron oir los disparos y se acercaron a husmear, esos hijos de puta huele braguetas me salvaron indirectamente. En la desbandada aproveché para arrastrarme hasta una barca y me alejé remando como pude. Tuve que reventar la caseta de los vigilantes de la playa para taparme un poco los agujeros allí dentro y descansar, pero  conseguí llegar al coche y conducir hasta la puerta del hospital, me bajé y caí desplomado, dicen que se me cerró una puerta de cristal automática en la cabeza, en plan guilltina, tócate los huevos, no pude moverme ni un centímetro más. Y así hasta hace cuatro días, que me desperté con un puto pañal puesto y lleno de agujeros. Cuando salgamos llévame a una farmacia y me compras  un Percodal y todo lo que te den  sin receta, o llama al cabrón del doctor Carrillo. Y coge las llaves de mi puto coche, lo llevas a la cañada y lo entregas a “Los gordos” para que lo quemen, les dices que vas de mi parte.
- Hiciste bien en no confiar en nadie, ni Dios sabía donde estabas, eso te ha salvado. Aunque no me explico cómo sigues vivo, eras presa fácil en esta mierda de hospital. Ahora tranquilo, te  vas a quedar bien escodidito  unos días hasta que puedas levantar esos huevos  chamuscados del asiento. Ni tu piso ni tu barrio son seguros, y me han dicho por ahí que si los búlgaros te encuentran te van a sacar la piel a tiras si no pagas todo lo que les debes en farlopa, hace tiempo que se te acabó el crédito. Te voy a dejar en la buhardilla de Olavide y ni se te ocurra moverte, ¿me oyes? Ni cuando te creas que ya puedes follar. Aprovechate de tu condición de "fantasma" y te derramas tú solito el ectoplasma. Te traeré un médico de confianza, comida y catálogos de lencería, pero ni un teléfono, ni un ordenador. ¿Capisci?
- Fascista hijo de la gran puta. Por algo tienes esa pinta de ser de las Waffen SS....
- Fuiste tú el que se infiltró en Democracia Nacional. Por cierto, nada de llamar a los narconazis del fondo sur, te siguen fiando la nieve y no son malos tipos, pero sabes que son confidentes de Argote. Te puedes entretener pensando en quién puede querernos muertos. Y en con quién está follando César por el culo, a parte de con mi mujer.
- ¿Con quién? ¡Con quién no! Tenemos poco futuro, Juan. Somos la prueba viviente de todas las operaciones putrefactas policiales, nos necesitan para el trabajo sucio pero podemos arruinarle la carrera a cualquier politicucho hijo de puta... ¿De verdad el gran Juan Sans no sabe que a la mitad de los compañeros con los que ha trabajado se la sudaría verle muerto y pudriéndose? Y deja de hacer humor negro con lo de Sonia, aunque pongas esa cara de estreñido sé que te jode....
- Alguien ha destapado todo ésto por alguna puta razón, y no tiene una dirección clara, nada tiene sentido, nada es lo que parece. Todo es mierda, a un lado y a otro, pero no sé de qué me sorprendo...
- ¿Y qué? Desentierra lo que quede de esos cabrones y lo tiras, si te quedas más a gusto, o se lo regalas al santero jipi ese para que se haga amuletos. Da igual. Tanto si ese Judas se tira a tu mujer como si espera salir de esto sin un tiro en la frente, da igual. Todo da igual. Llama a la prensa, escribe un libro. Te va a dar igual, porque ya te han jodido la vida. A tí, a mí, a todos nosotros. Ya estamos muertos, Juan, lo queramos o no. ¿Y quién no está muerto en realidad? ¿Te quedarás más a gusto si matas al político, al banquero o a quien sea que ha decidido limpiar las cloacas? ¿Vas a ir de policía a lo "intocables de Elliot Ness"? No me vengas con hostias, tú estás tan podrido como el que más. Esto se trata sólo de supervivencia, y a nosotros nos han marcado, hermano. Sólo me consuela que al final todos pierden, aunque unos lo hagan más tarde que otros....
- No ha nacido todavía ni el madero, ni el militar, ni el picoleto que me diga lo que tengo o no que hacer, ni quien me joda y pretenda escapar de rositas. Tengo que ver su cara mientras me explica por qué su familia sí y la mía no, aunque se dará cuenta en ese mismo instante de que ha condenado a todos los suyos. Además no estoy sólo. Recuerda que “La trotaconventos” es de los que no olvidan ni debajo de tierra, si palmo ya sabes, intenta localizar al puto Esteban Aguinaga...
- Claro, claro, Rambo uno y dos con la Chica Maravilla coja y el increíble Acribillado contra el mundo. Me suena la peli, y era una mierda. Lo que hay que hacer es correr ahora que podemos, y pasar lo que nos queda de vida follando en el Caribe, Thailandia o donde a cada cual se le ponga en la polla. Da igual, porque si han decidido que sobramos, nos quitarán de en medio sí o sí.
- Yo estoy solo. Sonia tendrá los papeles del divorcio en su mesa  cuando quiera, y sabe que es mejor quitarse de en medio pronto, está bien relacionada y no ha hecho nada. Me tendrán a mi, que es al que quieren. Hay que ponerse en contacto con Aguinaga, no debe andar muy lejos. Voy a ir a sacar la verdad a mi “amigo” Argote, que tan bien ha cuidado de los míos, aunque no sé cómo conseguiré acercarme a él.
- Eres un cabezota, además de un comemierdas. Joder, don Perfecto siempre tocando los cojones, nunca vas a vivir en paz, o a morir.
-  Cuidado, viene un puto médico por el pasillo, vístete de una puta vez. Cuando lleguemos al zulo ni te menees en unos días, hazme caso, o seré yo quien te pegue otro tiro en los huevos. Ten enviaré noticias si son interesantes, o te enterarás por el telediario de que estoy fiambre y de que he cantado bajo tortura tu dirección a los siervos de Satán para que vengas a hacerme compañía.
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lanochehis2

Conduzco rápido, casi supersónico. Martín descansa adormilado en el asiento del copiloto. Pienso en campos verdes de cebada y en vacas pastando y cagando sobre ellos.  Llegamos a la Plaza de Olavide. Dejo el coche en el párking subterraneo. Subimos los cuatro pisos sin ascensor, le llevo casi a cuestas, quejándose y amenazándome de muerte.  Llamo a  Ramón Carrillo, nuestro médico matarife de confianza, hijo de puta en venta al mejor postor, para que le mire los puntos de sutura del escroto y del costado que aún tiene en carne viva. El bueno de Martín es carne de perro. Siempre intenta escapar del peligro sin conseguirlo, y hace bien en  correr como un gamo delante de los cazadores, aunque la muerte le atrapará, como a todos nosotros. A otros infelices, sin embargo, hoy les ha tocado el gordo y probarán sus dulces labios esta misma noche en el  cementerio de La Almudena, descansarán. En Madrid mueren cada día una media de ciento diez personas, y no todos octogenarios ni por causas naturales precisamente. Y de la mayoría de esas “muertes no naturales” extrañas sólo se enteran tres o cuatro hijos de puta comerciantes de carne. Cojo el Astra y me largo exprimiendo el motor, subo por Santa Engracia y luego por Bravo Murillo saltándome casi todos los semáforos en ámbar y alguno en rojo. La gente observa sorprendida desde las aceras a ese coche que va a casi cien por hora por medio de la ciudad. No llevo música hoy, no está el horno para bollos, y mientras tanto Madrid se va quedando atrás a toda velocidad. No hay concesiones. No hay nada, solo un vacío insoportable y un deseo visceral de subir otra vez a la cima del mundo y tumbarme a ver el cielo. Sin nada ni nadie.............................

- ¡Juan! Juan, ¿dónde estás? Me tienes preocupada...
- Candela, ¿estás ya en el piso?
- Sí, hace una hora que te  espero, ¿dónde te has metido?
- Aunque no te lo creas, he visto a un fantasma. Estoy en el coche, he parado para cogerte el teléfono, voy a aparcar por aquí cerca, no quiero abrir la puerta del garaje, puede haber algún cabrón vigilando. La cosa está movidita.
- Déjate de coñas y ven de una puta vez. Y cómprame unos Nolotiles de un gramo de camino, hay una farmacia en Marqués de Viana.  
- Enseguida llego, no te muevas.
- Tranquilo, de aquí no salgo ni en grúa, estoy hecha polvo. Y no trames nada raro, hay que pensar bien primero.
- No, no te preocupes, tú quédate ahí. Espera, me está entrando una llamada por el otro teléfono.

Llevo un segundo móvil en el bolsillo, un Nokia del año de la polka. No suele sonar casi nunca. No está registrado a nombre de nadie. Descuelgo sin mirar la pantalla.

- Eres tú. No te esperaba a estas horas. Pasa y ponte cómodo, puedes tumbarte sobre mi cama...
- Sí, Juan, soy yo, tu ángel de la guarda.
- Si estás intrigado con el asunto estate tranquilo, de momento no voy a matarte, no me importa lo que has hecho. Fóllate a quien quieras, fornicad felices y comed perdices, me la suda. Siempre has sido así. Siempre me he olido lo que ibas a hacer. Siempre he sabido que eres un hijo de puta frío como el hielo carbónico, César.
- Son cosas que pasan, Juan.  Pero sabes que no te llamo por eso. Tenemos que hablar del tema de Sonia, pero en otro momento y cara a cara. Ahora escucha. He aprovechado para quitarme y quitarnos unos cuantos muertos de encima. Puse a Candela al tanto porque sabía que avisaría a Aguinaga.
- No tienes límite, César.
- Tú sí que no tienes límite, cabrón. Las órdenes vienen de arriba, pero de todas partes. Muy arriba. Hay muchos “arribas”, y todos quieren tajada. La solución parece complicada pero me da la impresión de que en realidad es muy simple. Me da que tu querido amiguito Coarasa y su secuaz tenían mucha mierda en su casa y se les fue todo de las manos. Y ahora los jefes de la manada no quieren testigos.
- Procura cuidar tu culo, date cuenta de que eres otro peón más. Cuando no seas útil te borrarán.
- De momento me he quitado al cabrón del hijo de Conrado Segovia de encima, querían poner a ese pedazo de mierda en mi  puesto. Hay que aprovechar la coyuntura. Y por cierto, Cercas vio en Benicassim a alguien que no tenía que haber visto, así que ponle a buen recaudo, su culo vale sólo unos pocos billetes, es carne muerta. Te lo digo porque acabo de enterarme de que ha salido del hospital. No quise decir donde estaba, en el fondo me cae bien, o me caía. Si hace un movimiento es fiambre, porque le buscan los picoletos traficantes de Valencia, los búlgaros, la jefatura y el CNI, hasta los de la policía municipal de Coslada, y no para darle las gracias por sus servicios precisamente.
- Voy a entrar en la sede de la “agencia” y me voy a “entrevistar” con un par de cerdos en persona, a ver qué me cuentan de todo este lío. Espero que estés diciendo la verdad.
- La verdad no es sólo una, mamoncete. Pero no hagas locuras, reserva esas balas para cuando nos veamos, sé que estás jodido con lo de Sonia, pero las cosas son así, no voy a pedirte disculpas. Tú manten a los tuyos a salvo, yo me ocuparé de que esto pare, y si nos llevamos a alguno por delante de paso.... pues cojonudo.
- Te dejo, César, estoy llegando a las calderas de Pedro Botero, un lugar peligroso, y no es conveniente hablar con cabrones que te pueden localizar por GPS. Y vigila tu culo, puedo salir del agujero del water en cualquier momento y enseñarte cómo se folla por el culo de verdad con un bate de beisbol.
Cuelgo de golpe el teléfono. Aparco el coche en una callejuela y camino como un autómata programado para llegar a un sitio y hacer su tarea. No tengo la certeza de dar con mis presas a la primera, pero un lugar me llevará al otro, y daré con ellos.  Los de arriba no son tan estúpidos para esconderse entre maderos, y no querrán implicar a sus familias, aunque si tuviesen la certeza de que ahí no los voy a encontrar, se esconderían en el coño de su madre. El coño de la Bernarda. Si es acertado lo que estoy pensando algo sabrá Marvin. No le pasaría desapercibido un cambio en la vieja  discoteca vacía a la afueras del pueblo, donde habita el diablo cojuelo. Y tú, César, ¿Andas por ahí? Te voy a encontrar. Y me vas a contar cuatro cositas. Y luego decidiré si te mato o dejo que acaben contigo los buitres o las ratas de la gran montaña de escombros. Polvo al polvo, per secula seculorum...
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Suena el teléfono y la ajada madame filipina descuelga con desgana.

- Blue Velvet, ¿qué desea?
- Casilda, soy yo. ¿Está por ahí Jessica?
- Martín, ¿qué tal? Pues sí que está, pero ya sabes que no te queda mucho crédito por aquí, jaja.
- Sé buena y envíamela a la plaza de Olavide 8, la buhardilla de la cuarta planta. Estoy enfermo y no puedo ir a vuestro piso. Y que se traiga unos gramitos se farlopa, tengo dinero, pero no se lo cuentes a nadie.... anda, por los viejos tiempos, filipina guapa....
- Doscientos la hora y la coca aparte, Martín, no le hagas el lío que luego viene el jefe y la mete de hostias. Veré lo que puedo hacer, cariño. Espera ahí. En una hora la tienes en tu puerta.
- Gracias, Casilda, eres la mejor. Un besito y cuídate.

La filipina colgó el teléfono pulsando el botón pero no lo posó sobre su base. A continuanción marcó otro número. Por el auricular se escucharon dos tonos, alguien descolgó y después se oyó una voz masculina.

- Cuartel de guardias jóvenes de Valdemoro, dígame.
- Osorio, soy Casilda, acaba de llamar Martín Cercas por teléfono al club...
- Joder, joder, joder, está vivo el amiguito. ¿Te ha dicho dónde está?
- Plaza de Olavide 8, en la buhardilla del cuarto piso.
- Bingo. Gracias, Casilda. No olvidaremos ésto. Avisaré a Antonov, se pondrá contento.
- Aquí tiene una cuenta de varios miles también. Por su culpa hicieron desaparecer a Jessica. Si le cogéis escúpele antes de cargártelo en la cara, de mi parte.
- Si alguna vez pasas por Perales del Río, a las afueras de ese pueblo es donde está enterrada Jessica. Si te acercas por allí deja unas flores en el margen de la carretera, cerca del cruce con la Cañada Real. Jessica era una buena chica, pero el resto del mundo somos todos unos hijos de la gran puta, Casilda. Yo diría que el esto del universo.

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Gente en la conversación

  • Invitado - Sara

    Queridos administradores de esta exquisita web, tendría el deseo de lA actualización de la versión para móvil ( un apunte de aquíel coleguita Billi. Quiero leeros! :-)

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