Diario de una funcionaria primeriza

El maravilloso mundo de los permisos

permisos1Funcionario Tópico, como tanta gente en este mundo, tenía una suegra (que además, no nos olvidemos, era su tía).

La suegra en cuestión era ya viejecita y estaba algo malita, por lo que estaba en una residencia en Cuenca, que es de donde era originario Funcionario Tópico. Lo que quería decir que, si a la suegra la ingresaban, Funcionario Tópico tenía derecho a cinco días de permiso (al ser familiar de primer grado de afinidad y producirse el ingreso en una provincia distinta a la de su puesto de trabajo). Y el caso es que a la pobre mujer la ingresaban, cada dos por tres, en el hospital, por lo que Funcionario Tópico, como buen yerno que era, más o menos una vez al mes faltaba una semana entera porque su querida suegra estaba en el hospital.

El Jefe Supremo era conocedor de estas ausencias debido al estado de su suegra y se las tomaba bastante a la ligera, sobre todo teniendo en cuenta lo que pensaba sobre que Funcionario Tópico se fuera cada mes una semana “al pueblo”

-Tú te vas para allá, a tu mujer la dejas con tu suegra y tú coges y te vas con tus amigos.-Llegó a decirle un día, entre risas, delante de mí.
-Pues sí, la verdad.-Contestó Funcionario Tópico en un alarde de sinceridad.

permisos3Pero lo mejor no es que aprovechara los días de permiso por ingreso hospitalario de familiar para irse con los amigotes. Lo mejor era que se distribuía este permiso (en principio los días son consecutivos), como mejor le parecía.

Me explico. Funcionario Tópico trabajaba una tarde, los lunes. Lo de trabajar una tarde es una práctica muy común en la Administración X, ya que se paga como un suplemento en la nómina.

Así que Funcionario Tópico se distribuía el permiso de tal manera que prácticamente no hacía ni una sola tarde al mes.

Por ejemplo, si a la suegra la ingresaban un jueves, él aprovechaba para irse hasta el domingo al pueblo (dos días hábiles), se cogía por supuesto el lunes (3 días) y los otros dos días se los dejaba para los dos lunes siguientes. Quiero dejar claro que esto no se puede hacer, me reitero en que los días tienen que ser consecutivos. Pero claro, él es Funcionario Tópico. Y además, nadie se lo prohibía.

En una ocasión yo me cogí una semana de vacaciones en enero. Ha sido la primera y la última vez en mi vida que lo he hecho. Casualmente uno de los ingresos de la señora coincidió con esa semana, por lo que Funcionario Tópico no fue a trabajar y Lugar de Trabajo tuvo que permanecer cerrado.
Días después (un día que, por cierto, no había ido Funcionario Tópico a trabajar), tuvimos una visita de uno de los mandamases sexagenarios que conocí el primer día. Era un señor  que solía venir una vez a la semana para hacer…Bueno, todavía no sé muy bien qué hacía, pero el caso es que iba. Este señor tenía mucha manía a Funcionario Tópico, por el mero hecho de ser un funcionario tan tópico, y siempre se estaba quejando de él y poniéndole de vuelta y media. También se quejaba mucho de Jefe Supremo, por cierto. Sin embargo a mí me tenía mucha estima, tanta que a veces rayaba el babosismo.

permisos2El caso es que el sexagenario había ido un día de esa semana que no estuvimos ninguno de los dos. Según me enteré pensé, ¡bronca para Funcionario Tópico!

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo:

-Hay que tener en cuenta que en ciertas fechas no se puede uno coger vacaciones….

¿Perdona? ¿Qué quieres decir? ¿Qué tengo que tener en cuenta que en determinadas fechas la suegra de Funcionario Tópico se puede poner enferma y ahí tengo que estar yo al pie del cañón cubriendo su ausencia?

Fue el único comentario que hizo a su favor, eso sí, pero menudo comentario…

En fin, sigamos con Funcionario Tópico.

También era muy común llegado el lunes, (o cualquier otro día, pero especialmente sucedía los lunes), que a primera hora recibiera una llamada de la mujer de Funcionario Tópico diciendo que el pobre estaba muy malito muy malito y no podía venir a trabajar.

En otoño-invierno la excusa eran los resfriados.

permisos4-Parece que tiene un grifo en la nariz-Me decía, muy descriptiva, la mujer de Funcionario Tópico.

Pero lo mejor venía en primavera-verano.

-Hoy Funcionario Tópico no puede ir a trabajar porque está con la alergia. –Me decía entonces.

Yo, afortunadamente, nunca he tenido alergia al polen, pero si me he rodeado de gente que la tenía (tolerante que es una) y jamás en la vida he visto, ni he tenido constancia, que dejaran de ir a trabajar en primavera por este motivo.

Pero Funcionario Tópico era muy sensible y no podía ir a trabajar si le picaban la garganta y los ojos. Quizás por eso se  metiera en el metro con las gafas de sol…Sí, alguna vez cogí con él el metro y no se quitaba las gafas de sol ni dentro del vagón.

Por supuesto, él nunca llamaba para excusar su ausencia. Era siempre su mujer, como si de la madre de un niño de primaria se tratara, la que llamaba diciendo que su marido estaba muy malito y poco más y le hacía un justificante…

Cuando el frío dejaba de ser una excusa para faltar al trabajo y los niveles de polen en el ambiente tampoco podían serlo, surgían miles de impedimentos que hacían que Funcionario Tópico tuviera que quedarse en casa: Dolores de cabeza, dolores de articulaciones, dolores de muelas…Qué vida más complicada la de Funcionario Tópico…

permisos5Un buen día recibo una llamada de Funcionario Tópico. Sí, de él, no de la mujer, por lo que me hizo temer que la cosa era seria.
-Se ha muerto mi suegra, así que me voy al pueblo.

Por supuesto se cogió los cinco días a los que tenía derecho. Por supuesto se dejó uno para cogérselo el lunes siguiente y así no hacer la tarde.
El caso es que, mientras Funcionario Tópico estaba en el funeral de su tía-suegra, yo no podía dejar de pensar en que al buen hombre se le había acabado el chollo de los días de permiso por la suegra.

Aunque eso no era problema para él. Simplemente tendría que aumentar los constipados…

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