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MUNDIAL X

mundialX 2

Mi maridito querido me ha convencido para quedarme en casa mientras él ve el mundial. ¿Sera verdad?

¿Para que quiere que esté aquí a su vera mientras ve el fútbol? Le he hecho creer que sí, que le dejaré verlo mientras yo hago la cena. Lo que no sabe es que aquí mando yo, y que se me ha puesto en el coño joderle el partido y que me folle mientras tanto. Voy a esperar a que se ponga interesante para follármelo en lo mejor del partido. Mientras, voy a ducharme. El agua está tibia, cómo me gusta que me caiga por todo el cuerpo. Qué suave la espuma por mi pecho. Me lavo a conciencia el coño, puesto que voy a obligarle a comérmelo, solo tengo que ponérsela dura, y el resto está hecho. Hoy voy a ser exigente, quiero mínimo cinco orgasmos de rigor. ¿No soy su guarra favorita? Pues ahora que cumpla y que folle como si no hubiera un mañana. Salgo de la ducha en braguitas y con el pelo mojado.

Míralo, ahí, qué bueno está el cabrón. En gayumbos marcando paquetazo. Joder y qué mazizos los del fútbol, coño, si resisten hora y media jugando qué no harán follando, seguro que son de esos que te desnudan en el camino y te follan de pie, abierta de piernas. Y ellos, tomándote contra la pared te zumban cuatro horas seguidas hasta que revientas de gusto. Llevo mis braguitas de guarra y mis tetazas al aire, suaves, firmes y los pezones en sierra.
- Mira cari, tócame un poco las tetitas mientras ves el partido. Un poquito solo.
- Estoy viendo esto, cari, ahora después.
- Venga, un poquito, no tienes ni que mirarme, apriétalemas, por favor, papá...
- Cari, no puedo resistirlo...

Me las toca, con una mano, sin prestarme atención. No voy a tolerar ese comportamiento. Aquí mando yo y se hará lo que mi coño desée. Le como la orejita un poco. Juego con su pollita dormida por encima del pantalón. Qué bonita es, chiquitita y a la espera. No se cómo funciona la mente del hombre, pero sí cómo funciona su polla. En diez minutos de caricias inocentes y románticas, su cosita está morcillona. Diez minutos más y será un monstruo hambriento, no falla, su pollaca se despierta. ¡Joder, cómo me gusta ponérsela dura!. Me encanta calentarlo. Se la saco del pantalón y del gayumbo. ¡Qué piel tan suave! ¡Qué apretadita está, con esas venas que parecen dedos abrazando su polla! Me encanta tocarla. Qué apetecible. Yo que quería que me comiera el coño, y ahora muero de ganas de chùpársela a muerte. Qué pollón tienes, joder. Quiero lamértelo, que me folles la boca. Sentadito en tu sofá. No tendrás que hacer nada, cariño, solo deja que yo te haga el amor con la lengua. La acaricio despacito, él no retira la mano. No te resistas, te la voy a chupar con amor, y tú te vas a correr. Vuelvo a agarrársela y acerco mi cabeza a su rabo, que se muestra receptivo. La beso tierna y amorosamente, mi amor ya no se resiste, doy fe, que un hombre nunca renunciará a una buena mamada. Sigo besándola. Qué capullo tan grande y tan tirante tiene. La beso entera, desde abajo, por los huevos, que se me resisten por la postura. Su falo, ¡Dios, qué cosa mas rica! Lamo sus venas. Me fascinan, qué delicia de polla tiene. Lamo de abajo a arriba, sin tocar su corona ardiente. Lamo despacio. Me reservo el capullo para luego. Lo que quiero es que suplique que siga. Ahora, cuando me lo pida, pararé. Y le diré que siga viendo el fútbol. Quiero que me suplique que siga y que me reconozca entre gemidos que prefiere mi boquita de putón que su partidito de mierda. Sigo chupando, y paso mi mano de arriba a abajo rodeando su falo con mi mano. Rodeo su capullo con mi lengua. Su frenillo me vuelve loca. Lo chupo cual caño de agua en el Sahara. Meto su pollaca entera en mi boca, hasta la campanilla, la noto palpitar en mi garganta. Muevo mi lengua como puedo, alrededor de su glande. Meto y saco su arma de mi boca. Me pone ardiendo excitarle. Tengo el coño encharcado. Mientras me la como con pasion, cojo sus deditos, me los chupo y los meto en mi coño. Gime como si estuviera a punto de correrse, golpeo su glande contra mi paladar.
- ¿Sigo, cariño? ¿O prefieres que pare? Que el partido se ha puesto interesante...
- ¡Sigue, guarra! Ahora no vas a parar...
- Te equivocas, mi amor.
Saco su pollón de mi garganta y le meto las tetas en la boca.
- Cómemelas si quieres que siga. 

Me las chupa, las agarra fuerte, aprieta mis pezones. Me las muerde casi hasta el punto de hacerme daño. Me quito las bragas, me subo de pie en el sofá. Èl está sentado. Pongo mi coño en su cara, abro las piernas y le invito a comérselo. No se niega. Lámeme el coño, capullo. Lame, perro. ¿Quién es tu mujercita? Me encanta meter tu lengua en mi agujerito. Mi clítoris agradece la magnitud de tu nariz chocando contra el. Vamos, haz que me corra en tu cara. Sigue cabon. Chupa. Mas rapido. Aprietame el botoncio. Me corro en su carita.

Me retiro, me siento encima de el. Clavame esa polla gigante que Dios te ha dado. Párteme en dos. Métemela brutalmente hasta que me duela. Mi coño esta chorreando, entra y sale a toda leche. Me sujeta el culo y me ayuda a saltar sobre él una y otra vez.

Dentro, fuera, venga, clávamela sin compasión. Qué cerda me pones. Me pone que me folles como un animal, dame cabrón, reviéntame. Muérdeme las tetas. Muérdeme las tetas. Insúltame, -¿Quién es tu puta? Me corro viva una y otra vez mientras me zumba a lo salvaje, y gimo sin control.

Parece que se va a correr. Me quito de encima y vuelvo a chupársela. Quiero que te corras en mi boca. Vamos, quiero sentirla palpitar en mi faringe. Quiero saborear tu semen. Deseo que no puedas controlarte. Venga papi, córrete en mi boquita. Sí ... Te corres ... tu semen inunda mi boca, me chorrea por los labios, estás extasiado. ¡Qué delicia!. Eres mi guerrero favorito...

En el médico...

Ha llegado la hora. No puedo evitarlo más. Es el día de acudir a la cita. A  mi tierna edad de cuarenta años no puedo seguir eludiendo mi visita al ginecólogo. ¿Será un doctor, una doctora? ¿Joven, mayor, guapo? He de reconocer que esta mañana me he depilado y puesto mis mejores galas interiores para la ocasión…

Como decía mi abuela: “al médico siempre hay que ir guapa, porque nunca se sabe”. Estoy en la sala de espera. Me he dado tanta prisa que al final he venido casi una hora antes. Estoy rodeada de mujeres, todas diferentes: señoras, viejas, niñas… todas vienen a lo mismo, a abrirse de piernas, y con suerte a que un apuesto joven se pasee por su interior. Ojala tenga suerte y me toque un muchachito, un joven residente de primer año inexperto pero profesional. Ay, lo que tiene que hacer una para que le toquen el coño sin pagar…

Es verano, fuera hace un calor insoportable, pero aquí dentro tienen tan alto el aire acondicionado que mis pezones amenazan con salirse de la blusa. De hecho hasta me duelen un poquito. Estoy nerviosa. Esta situación me recuerda a mis años de estudiante, cuando la tensión y el estrés me provocaban un deseo insaciable de pajearme sin parar. Tengo que retener mi mano para que no baje hasta mi entrepierna, me tengo que conformar con cruzar las piernas y restregarlas la una contra la otra. ¡Qué mente sucia, rodeada de gente enferma y pensando nada más que en follar, o por lo menos en alcanzar un pequeño orgasmo relajante auto-inducido! Hmmm, ese doctor de bigote y canas ya ha pasado cinco veces por el pasillo, ¿será ese mi puño ardiente? ¿Será él quien me sujete en el potro y me viole con sus grandes dedos? “Señorita Francesca, ha sido usted muy puta y va a tener su merecido… tendré que amordazarla para que no la oigan los demás pacientes…”

ginecologo3No puedo evitarlo, tengo el coño húmedo y ardiente. ¿Me dejará quitarme la ropa y ponerme esa minúscula bata que deja todo el culo al aire? Por favor, que sea que sí… además, se que ahí dentro hay todo lo necesario para el placer: lubricante, olor a látex, herramientas para abrir tu agujerito y poder entrar bien en él. Todo muy limpio y desinfectado, y lo mejor de todo, profesionales en la materia. Aprovechando que traigo un bolso grande, me lo pongo en el regazo para disimular que mi mano ya está empezando a trabajar. Hago el gesto de colocarme el sujetador y aprovecho para rozar mis pezones. Como es una talla menor, parece que mis ya de por sí grandes senos son aún mayores. Mi intención es que el doctor no pueda mirarme a los ojos, y me los palpe a conciencia buscando bultos inexistentes. Tengo los pezones tan de punta que le voy a hacer llagas como a Jesucristo. ¡Clávame tu cruz, redentoooor! Joder, creo que me voy a meter en el cuarto de baño porque mi excitación empieza a ser evidente. He de darme prisa por si suena mi nombre por la megafonía. Estaría bonito plantarme ante el médico con los dedos oliendo a sexo… aunque, bien mirado… ¡Vaya, está ocupado! Aprovecharé para pasearme por la planta, a ver si me cruzo con el canoso y me enseña su estetoscopio. “Señor doctor, necesito un polvo urgente, es solo terapéutico, póngame usted a cuatro patas y destróceme el culo sin piedad”. Qué cerda me pongo, tengo ganas de gritarlo. Soy una sucia golfa pidiendo a gritos ser penetrada. Empótreme, licenciado, tómese conmigo todas las licencias que quiera. No me voy a asustar, ya tengo una edad.

Vale, el baño ya está libre. Voy a entrar ahí dentro y voy a hacerme un pajote como Dios manda. Y el olor residual ayudará a que el médico se sienta libre de cohibiciones hacia mí, y si quiere puede terminar lo que yo he empezado. Bien, seré rápida. Solo tengo que subir mi falda y bajarme las bragas hasta media pierna, apoyada en la pared junto al retrete. No necesito juegos previos, ya voy lo suficientemente cachonda. Un par de apretones a mi botoncito y meto directamente los tres dedos en mi agujero. Síiiii, Dios, me encantaría que entrase alguien y rellenara mi otro agujero a la vez. Qué suerte tienen las perras, que retienen dentro la polla de su macho hasta quedar hartas. Me encantaría dar con un buen arpón que una vez dentro no hubiera forma de sacarlo. Marrana, córrete ya que te van a llamar. Pero quiero más, uno y detrás otro, y otro, y otro… ¡Ahora caigo, llevo un bote de desodorante en spray en el bolso! No lo quiero para camuflar el olor, sino para saciar mi deseo de doble penetración. Afortunadamente tiene el tamaño perfecto para mi coñito, y así podré jugar con mis dedos en el culo a la vez. Noto la humedad que resbala por el interior de mis piernas. Uy, este bote entra perfecto, parece que los fabriquen para esto. El mejor amigo de una mujer: su desodorante. Rexona no te abandona. Voy a ir bien abierta para la exploración, qué duda cabe.

ginecologo2¡Venga, por favor, decid ya mi nombre que quiero correrme mientras suena por todo el hospital! ¡Repetidlo una y otra vez, que cuando entre a la consulta quiero ir relajada! ¡Córrete, puta, córrete! Sí, siiiiiii….

Joder, llevo ya tres orgasmos y quiero más. El siguiente se lo regalaré a mi doctorcito, que con suerte me dejará antes comerle la polla y así entrará dura como una piedra. Más les vale a las demás irse a su casa, porque hoy el doctor cierra la consulta para una paciente privada. Privada de decoro y de autocontrol, y espero que de libertad durante varias horas. Sí, Francesca, eres una zorrita redomada. Creo que me voy a aficionar a los chequeos preventivos, es muy importante supervisar la salud y todas deberíamos hacer uso y disfrute de nuestra sanidad pública...

Pene jovial

- Siéntate ahí y hazme el favor de pasar todas esas facturas al ordenador. Y rapidito, que mañana las tengo que llevar al gestor.
- Sí, Aurora, ahora mismo.

Mojigato, qué obediente eres. Podría mandarte que me pintaras el despacho y tú obedecerías sin rechistar. Qué sumiso eres. Nunca había tenido un empleado así. Quieres mantener tu puesto y harías lo que fuera para ello. Esto despierta en mí una idea sucia de poder. Igual podría obligarte a satisfacerme sexualmente. Obligarte a darme placer. Y tú obedecerías como un inocente borrego.

Con ese cuerpo perfecto, casi imberbe. Solo 22 añitos, tan pulcro, tan virginal. Con ese cuerpo joven, limpio, trabajado en el gimnasio. ¿Cómo tienes ese aspecto de macho peleón y eres tan sumiso? Pobre, tu situación me beneficia. Voy a ser tu jefa aprovechada. ¡Uy, lo siento por tí!

Te saco una década y estoy en perfectas condiciones físicas para hacer que tu obediencia sea placentera. Ven, pequeño, tu jornada laboral tendrá doble beneficio por las horas extras. ¡Joder, es que a todo me dices que sí!. Estudiar una carrera solo para acatar órdenes, pobre muchacho. No sabes que detrás de esta jefa desquiciada, ordenada y severa se esconde una solterona ardiente, y que no ha sido penetrada en años. Por desgracia nunca había estado bajo mis órdenes un pene jovial como tú... ¡Ardo en deseos de dominarte y obligarte a satisfacerme!

- Rubén, ¿no tienes vida propia?
- Sí, ¿por qué?
- Porque estás aquí todo el día, trabajando para mí.
- Sí, jefa, sí que la tengo... pero este trabajo es muy importante para mí...
- ¡Ah! ¿Sí? ¿Cómo de importante?
- Mucho, jefa.
- ¿Podría pedirte lo que sea?
- Sí, jefa, lo que sea...

- Vale... pues mañana a las nueve vente a mi casa, que tengo un trabajito para tí, y más te vale hacerlo bien. Confío en que llegarás muy lejos en esta empresa...
- Mañana tengo cena familiar.
- ¿Sí? ¿A tí no te enseñaron las prioridades laborales, Rubén? Te espero a las nueve, confío en tu compromiso profesional.

pene3Nunca me había visto en este papel, la jefa maciza de la empresa rodeada de súbditos todo el día. Podría tirarme al que quisiera, puesto que todos son hombres, machos salidos con ganas de castigar sexualmente a la zorra de su jefa... pero me pone el hecho de comprometer al único empleado imberbe e inocente de la plantilla. Rubén, tan inmaduro... tan obediente, te deseo solo a tí. ¿Se puede ser virgen a esa edad? El hecho de pensar que sí me excita... Viene de una familia extremadamente religiosa, podría ser. ¿Pasivo-Agresivo? Y mira que es guapo. ¡Qué pena, no podrá asistir a su reunión familiar! Tiene una reunión muy importante con su jefa.

"¡Ding, dong, es la puertaaa...! ¡Qué puntual es el pardillo!"

- Hola, Rubén. ¿Has podido anular tu reunión?
- Sí, jefa... ¿cómo no?
 
Estoy segura de que se le pone dura que le haya obligado a venir fuera del horario laboral. El querubín con gafas, pajillero y virgen, ingenuo pero pervertido, ha sido citado en la casa de la zorra, de la jefa cabrona cuyo objetivo máximo es joder a todos.

- Muy bien, Rubén. Has tomado la decisión correcta. ¿Sabes por qué estás aquí?
- No, jefa.
- Sí, si que lo sabes...
- No, no lo se.
- Sabes que tengo un papel muy importante en la empresa, ¿verdad?
- Sí, lo se.
- ¿Siempre eres tan educado?
- Sí, señora.
- Vale, pues te voy a explicar por qué te he hecho venir. ¿Siempre obedeces órdenes, Rubén?
- Sí, jefa, siempre.
- Perfecto. Pues bien, quiero que hoy me satisfagas. Quiero que cumplas todas las órdenes que te de. Quiero que hagas que me corra una y otra vez. No estás aquí para disfrutar tú, sino para complacerme a mí. ¿Entiendes, Rubén?
- Sí, señora, lo entiendo.
- Muy bien, vas a ser mi esclavo. ¿Estás de acuerdo?
- Sí, jefa, lo estoy.

Viene duchadito y afeitado, y muy guapo, lo cual me hace pensar que no le disgustará la idea de complacerme.

- Bien, no olvides que soy tu jefa. Y que si no haces bien tu trabajo, perderás el puesto. Así que esfuérzate, chiquito...
- Sí, señora, pondré todo mi empeño en satisfacerte...
- Correcto, Rubén. Quiero que me cojas de la cintura, como si fuera el amor de tu vida. Que te acerques a mí y me beses despacio, con ternura, con miedo, con adoración. Que te acerques a mí y me acaricies y me beses como si fuese tu único y último beso a una hembra... quiero que me hagas sentir la mujer más deseada de la Tierra. ¿Podrás hacerlo?
- No solo podré: lo deseo...
- No hables, solo contesta sí o no...
- ¡Sí, si, jefa, lo haré!
- Bien, puedes empezar.

pene2El niñato está encantado, me besa con mucho esmero, despacito pero apasionado. Noto su excitación junto a mi pélvis. Solo me besa y me acaricia la cara y el cuello. Sus manos se acercan a mi pecho.
- No me toques si yo no te lo ordeno, Rubén.
- Perdona, jefa.
- Sigue besándome. Cómeme el cuello, venga, sigue.
- Sí, jefa.
- Ahora ya me puedes tocar el pecho. Vamos, tócame las tetas. Mete tu mano por dentro, por encima del sujetador. Tócalas. Disfrútalas. Susúrrame al oído lo mucho que te gustan. ¿Cuánto tiempo llevas deseándolas? Dímelo...
- Desde que te ví las deseo.
- ¿Cuánto?
- Mucho, jefa. Solo pienso en tocártelas, comértelas. Meter mi polla entre ellas.
- Sí, Rubén, sóbalas, venga, quítame la camisa... el sujetador, bésalas, apriétamelas, Rubén, cómetelas, eres mío, venga, cómete mis pezones... chúpalos. ¡Dios, me encanta! Haz todo lo que sepas con ellas...
- Sí, jefa. Son las tetas más bonitas que he visto en mi vida. Me encantan. Gracias por dejarme comértelas, estoy muy excitado...
- Cállate y lame. "¡Ufff, este yogur sabe calentarme!". - Venga, ve bajando, bésame el vientre... acércate a mi coño, dame mordiscos, baja, baja... ahora dame la vuelta, ponme boca abajo y bésame empezando por el cuello, la oreja, toda la espalda. Lo estás haciendo muy bien. Apriétame el culo, muérdemelo. Dame la vuelta. Bésame por debajo del ombligo. Lame, Rubén. Lámeme todo el cuerpo.

- ¿La tienes dura? ¿Te pone tocar a tu jefa? Dime, Rubén.
- Sí, ama, la tengo muy dura.
- Ahora quiero que me chupes el coño. Tienes que aprobar este examen, Rubén... Hazme el amor con la lengua, arriba y abajo por mi agujero. ¿Te gusta? ¡Venga, inocente, ábreme las piernas y disfruta del manjar, lámelo despacio y apretando como una tapa de Natillas. Aprieta más, ahora el clítoris. Tócame las tetas a la vez... no lo estás haciendo nada mal. Ahora los dedos, quiero correrme en tu boca... sigue, vas bien, estoy a punto. Mete tus dedos en mi boca, como si fuese tu polla, ahoga mis gemidos. Dáme, Rubén, regálame un orgasmo... síiii... voy a correrme... sí, Rubén, mi coño palpita en tu boca, los pezones se me salen de la piel... ahhh...aaaahhhh!!!

...buen trabajo, Rubén. Ahora bésame y tápame. Mañana a las ocho empezamos.

lanochemasoscura