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Alrededor de la medianoche

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Llego reventada a La Central. Ha sido un día duro aunque no llego a comprender por qué mi cuerpo se comporta como si me hubiera machacado en una maratón sin fin. El dichoso portátil pesa, si. Mi bolso está sobrecargado como es habitual, qué novedad. He llegado estresada y acelerada a la reunión, mi mente no ha dicho basta hasta el momento del "adiós, muy buenas" y mi cabeza parece que vaya a estallar, perfecto. A mí me da que estoy incubando algo o, aún peor, este virus de mierda lleva viviendo conmigo desde Navidades y se resiste a abandonarme. Me da algunos descansos entre batalla y batalla, pero siempre vuelve. ¡Cuánto amor no correspondido!

Media hora hasta que el nen llegue a rescatarme ibuprofeno en ristre, pero no aguanto más. Necesito concentrarme en algo, darle a mi mente un entretenimiento con efecto placebo, aunque sea solo un rato. Y sentarme. Esta situación requiere de un rastreo rápido con final feliz.

Voilá ! Cine y Jazz de Carlos Aguilar. Hojeo un poco y encuentro rápidamente mi bálsamo. Destaca en cursiva a simple vista: 'Round Midnight. Elevo una plegaria al Dios que me contempla, se llame como se llame, exista o no, implorando un lugar donde acoplar mi maltrecho cuerpo y poder aprovechar mis treinta minutos de espera para realizar una lectura selectiva.

No encuentro nada nuevo y termino antes de lo previsto, pero mi memoria pone en marcha la rueda y mis neuronas tienden sus redes entre sí. A los datos que reconozco se superponen recuerdos, se asocian momentos y todo un mundo surge de repente para entretenerme más allá del tiempo que me queda en estado de espera. ¡Menos mal!

Thelonious Monk compuso en 1944 'Round Midnight, uno de los estándares más populares entre los músicos de jazz. Coltrane, Davis, Gillespie, Evans, Petrucciani... No ha pasado época, movimiento o músico que se precie de serlo en el género que no haya incluido desde entonces en su repertorio una versión de esta pieza musical.

También se tituló así, Au tour de Minuit / Round Midnight, el film que rodó en 1986 Bertrand Tavernier, protagonizado por un extraordinario Dexter Gordon, retirado de la música desde principios de la década y que sorprendió a propios y extraños bordando un personaje basado en las experiencias vitales de otros dos monstruos del jazz, Lester Young y Bud Powell.

Tavernier dirigió la película que mejor refleja el mundo del jazz y la rodó entre Paris y Nueva York, con actores de ambas nacionalidades, bilingüe y con músicos interpretando a músicos, sin trampa ni cartón. Todo en ella gira alrededor de la música, sin que nada parezca forzado porque en la esencia de la historia se encuentra la pasión por el jazz. Es la cruda y dura realidad de un saxofonista en guerra permanente con sus adicciones durante los últimos años de su vida contada desde la mirada de un admirador francés. Pero no es sólo una historia de jazz. Es la historia de una amistad y también la de una revelación.

Dexter Gordon volvió a tocar el saxo para esta película que lo descubrió ante un público más amplio no sólo por su música. Su interpretación deja una huella permanente. Un hombre alto y grandullón que aporta ternura y verdad a un personaje en plena decadencia, la mejor sorpresa de la película.

El propio Gordon vivió su propio vía crucis con las drogas. Pero tuvo mejor suerte que otros y se recuperó. Desde 1962, cuando decidió marcharse a Europa, permaneció alejado del ambiente de los clubs de Nueva York, refugiándose en parajes más tranquilos. Algo de su experiencia aportaría al personaje, porque Dale Turner, aunque basado en Powell y Young, se mimetizó con el propio intérprete.

La banda sonora de la película es otra fiesta más. La dirección musical de Herbie Hancock fue excelente. Se grabaron versiones de estándares para ambientar los conciertos del Blue Note -entre ellos 'Round Midnight, interpretada por Bobby Mcferrin como solita instrumental, Body and Soul, I love Paris... - además de las tres composiciones originales de Hancock para el film. Forzosamente, muchas de las pieza que se escuchan en la banda sonora se tuvieron que descartar para la edición del álbum.

Mis redes neuronales siguen tejiendo. Da la casualidad que Thelonious Monk fue íntimo de Bud Powell y seguramente de los pocos que supo vislumbrar su triste realidad: detrás del alcoholismo y el mal carácter que éste le provocaba se encontraba una esquizofrenia que una vez diagnosticada le haría transitar durante años por distintos hospitales psiquiátricos.

Quizás Tavernier eligió el título y el "morceau" central de su película como un homenaje a la célebre composición de Monk. Porque Round Midnight pertenece también a Powell, a Young, a Gordon, a Coltrane, a Davis...a todos los músicos que reinterpretaron esta melodía aportándole su propio sello.

Pero además, en mi casillero sentimental, encuentro otros motivos que justificarían esta elección y que tienen que ver con mi universo particular.

Alrededor de la medianoche comienza cada día el segundo pase de los conciertos de jazz en clubs como el Café Populart -nuestro templo particular en Madrid-, siempre más imprevisible, cuando los músicos ya han calentado y tras un breve descanso la música tiene otro color. Ya se ha prendido la mecha y sólo falta echar a volar.

Alrededor de la medianoche el silencio inunda los campings de Francia en nuestras aventuras veraniegas y el cielo abierto permite ver un mapa de constelaciones donde cada estrella ocupa invariablemente su sitio y el mundo no puede apagar su brillo, ni siquiera cuando las nubes las ocultan.

Alrededor de la medianoche he vivido y compartido momentos musicales que no olvidaré jamás. El último, el pasado 6 de agosto en el festival de Jazz de Marciac, donde espectadores adictos al jazz se rindieron, como tantas veces, ante el genio de Paco de Lucía, "un Paco délicieux".

Si, "Alrededor de la medianoche" es Round Midnight, es Au tour de minuit, pero sobre todo, es un estado mental y sentimental.


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